* 90 camionetas con desechos liberan la plaza central

 

Durante cuatro días, la capital de Guerrero vivió un periodo de crisis generado por la saturación de basura, tras la clausura del relleno sanitario ubicado en la parte sur de la ciudad, la solución alcanzada es solo de carácter temporal, las autoridades aún buscan una sede definitiva para los desechos que producen diariamente más de 300 mil habitantes.

La tarde del viernes 27 de enero, el relleno sanitario de Chilpancingo, ubicado en la colonia La Cinca fue clausurado por la saturación que se había detectado desde hacía varios años.

Desde el momento de cierre definitivo, 158 camionetas con capacidad de cargar una tonelada permanecieron varadas en diferentes puntos de la cabecera municipal, a la espera de que se definiera un punto en el que pudieran vaciar su contenido.

El cierre del antiguo relleno sanitario tomó por sorpresa a los operadores de las camionetas recolectoras de desechos sólidos, que diariamente se ganan la vida circulando en casi 600 colonias populares y cinco barrios tradicionales, ofreciendo sus servicios al grito de «La basura jefa».

Se trata de una actividad que durante los últimos nueve años se convirtió en una forma de garantizar el sustento para más de 560 familias, que dependen de choferes, chalanes y pepenadores.

Después de las 14:00 horas del viernes, los recolectores ya no pudieron descargar sus desechos en el relleno sanitario, tras el acto de clausura declarado por el ayuntamiento.

Esa misma tarde, el alcalde de Chilpancingo y su homólogo de Eduardo Neri, Pablo Higuera Fuentes acordaron habilitar una celda en el punto conocido como El Platanal, sobre la carretera que va hacia Iguala de la Independencia.

En cuanto se enteraron, vecinos de dicho municipio se trasladaron al predio para detener el vaciado de la basura; primero hubo una petición discreta, después amenazas muy crudas que atemorizaron a los recolectores independientes.

«Nos dijeron que podíamos entrar al predio, pero que no respondían por la forma en que íbamos a salir; la verdad es que sí nos dio miedo y decidimos retirarnos», dijo uno de los chóferes.

El sábado se habilitó un predio en la colonia Industrial, en la parte norte de la mancha urbana, pero los vecinos de las colonias ubicadas en la zona cerraron el lugar, argumentando que la contaminación generarían enfermedades entre la población.

La mañana del lunes, ya con 72 horas cargando la basura en sus unidades, los operadores se concentraron en la plaza central de la ciudad para ejercer presión sobre las autoridades, tras una reunión dentro del ayuntamiento, fueron enviados hacia las comunidades de Mazatlán y Buena Vista, en la ruta que va hacia el puerto de Acapulco.

En ambos puntos fueron increpados por policías comunitarios de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), que además de impedirles el paso los jalonearon y les retuvieron 20 unidades.

«Nosotros no opusimos resistencia ante su actitud dura, pues son gente armada y de ninguna manera queremos generar más problemas», comentó Jaime Peralta, uno de los representantes.

Atemorizados, los recolectores regresaron a la capital de Guerrero y se concentraron en la plaza central, en donde manifestaron abiertamente su desesperación por la descomposición de la basura. También dijeron que desde el viernes no han generado recursos suficientes para la manutención de sus familias.

“No hemos ganado ni un peso, en cambio, si estamos gastando gasolina”, reprochó el líder.

Aunque el ayuntamiento integró una comisión negociadora, además de acompañar las camionetas con resguardo policíaco, los habitantes de colonias como El Amate, Lucía Alcocer y la Industrial, entre otras no permitieron que les dejaran los desechos.

Entrada la madrugada del martes, molestos los recolectores regresaron a la plancha de concreto del zócalo, para esperar una reunión programada a las 08:00 horas.

Tras varias horas de reunión a puerta cerrada, el alcalde Marco Antonio Leyva Mena ofreció un predio que sería una solución temporal, los operadores y pepenadores aceptaron, aunque en esta ocasión declinaron la posibilidad de dar a conocer el punto de ubicación, para evitar que los vecinos del área se movilicen para impedirles el trabajo.

 

Solución parcial

 

Pasadas las 17: 00 horas, en bloques de 20 las camionetas recolectas comenzaron a retirarse de la plaza central con dirección al sur de la ciudad, tomando la carretera federal México-Acapulco.

En un punto ubicado en la ruta que va hacia El Valle del Ocotito, los colectores consiguieron que se les permitiera descargar todos los desechos que cargaron durante más de 94 horas, mismos que se encontraba en un estado muy avanzando de descomposición.

Solicitaron que no se diera a conocer la ubicación geográfica del tiradero provisional, aunque es zona controlada por la Policía Ciudadana (PC) de a UPOEG, que en esta ocasión no salió a cerrarles el paso.

Un grupo de pepenadores acompañó la caravana que salió de la capital para tratar de recuperar parte del tiempo perdido.

Los integrantes de “La Basura jefa”, señalaron que no es la solución ideal al conflicto que generó el cierre del relleno, pero reconocieron que la solución momentánea viene a liberar un poco el nivel de la tensión que ya se vivía en la capital de Guerrero.

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