* «No quiero echarle más tierra al estado», sostiene Salvador Rangel  

 

El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza explicó que decidió ya no emitir declaraciones sobre sus encuentros con supuestos líderes del crimen organizado, para “no echarle más tierra al estado de Guerrero”, pero además porque diferentes personas estaban sacando provecho y amarrando navajas.

Negó en todo momento, que haya establecido un pacto de silencio con el gobierno estatal.

En Chilpancingo, el jerarca de la iglesia católico refirió que más allá de toda la expectativa que se ha generado, lo importante es aportar para favorecer al estado de Guerrero.

Precisó que de manera unilateral, el decidió hacer una tregua en la serie de comentarios que había hecho respecto a las reuniones que ha sostenido con integrantes del crimen organizado.

Respecto a la causa por la que decidió dejar el asunto de lado, Rangel Mendoza expuso: “Yo veía que muchas personas estaban nada más amarrando navajas, también eso iba creciendo más y más, por eso decidí abrir una tregua para permitir que esto se vaya calmando”.

Indicó que la inseguridad continúa en el estado, por lo que ante la impunidad que prevalece en varios asuntos, la gente llega a sentirse ofendida ante los comentarios que se difunden.

“Guerrero está en la ventana del mundo, todo mundo lo ve; yo quisiera que mis palabras y mis actitudes no contribuyeran a echarle más tierra a nuestro estado”.

Recordó que como fraile franciscano, lo que busca con el silencio es generar amigos, no enemigos.

En ese sentido, negó que haya un pacto con el gobierno y sostuvo que su tregua se estableció de manera unilateral.

“Partidos políticos y grupos quieren llevar agua a su molino, eso es lo que yo no quiero; generar enemistades y menos que me estén utilizando”, anotó.

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