El presidente municipal de Alcozauca, Nicolás Diego Herrera reconoció que su secuestro fue producto de la pobreza y desesperación que enfrentan miles de personas en la región Montaña.

A una semana del secuestro que sufrió cuando regresaba de Copalillo, la mañana del viernes 14 de abril, el primer edil de Alcozauca reconoce que sin justificar, hay causas que explican la razón por la que permaneció cautivo durante 48 horas.

Recordó que siempre fueron dos los captores que lo mantuvieron cautivo, aunque estos siempre mantuvieron comunicación telefónica con alguien de alguna localidad cercana, lo que lo lleva a sospechar de por lo menos un tercer implicado.

Cuando los plagiarios se enteraron de que tenían en su poder a un alcalde, pero además se percataron de que había un despliegue importante de policías para tratar de dar con su paradero, el temor de ser aprehendidos fue real.  

Uno de los delincuentes le dijo que necesitaba el dinero para apoyar en el cabo de año de su abuelita, mientras que el otro quería liberarlo de inmediato y sin condiciones.

“Uno de ellos me explicó que la es que ellos no tienen oportunidades, que al no contar con alternativas reales de desarrollo  es que recurren a ese tipo de cosas”.

Al presidente municipal de Alcozauca le dijeron que simplemente se atravesó y no tuvieron más alternativa que proceder.

De hecho, dijo que antes de llegar al punto en que lo interceptaron había rebasado un par de vehículos, por lo que pudo estar en la posibilidad de ser solo testigo de un levantón de otras personas, sin embargo; la mala fortuna lo colocó en esa posición.

Reconoció que ante la falta de oportunidades para encontrar un empleo bien remunerado, es que muchas personas caen en la desesperación y recurren a ese tipo de prácticas, que los colocan al margen de la ley.

       

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