• Eliseo Flores y Martín Nario, quienes cayeron en combate y fueron declarados como desaparecidos durante 42 años

A partir del trabajo de la Comisión de la Verdad (CoomVerdad), este lunes fueron entregados a sus familias los restos de los guerrilleros Eliseo Flores Vázquez y Martín Nario Orgánez, compañeros de lucha de Lucio Cabañas Barrientos, quienes murieron hace 42 años en un enfrenamiento contra elementos del Ejercito Mexicano.

Ambos integrantes del extinto Partido de los Pobres (PDLP) pasaron más de 40 años en calidad de desaparecidos, hasta que en 2014, sus familias tuvieron la certeza de que sus restos fueron recuperados en la Sierra de la Costa Grande, precisamente en un punto en que los hombres bajo el mando de Lucio Cabañas enfrentaron al personal del Ejercito Nacional.

Los restos fueron trasladados de la Ciudad de México en dos pequeños féretros de madera, en tanto que las escasas pertenencias que la ComVerdad recuperó, como ropas y monedas de 50 centavos estuvieron contenidos en cajas de cartón que tenían pegadas sus fotografías impresas en papel bond.

Los restos fueron recibidos en el teatro hundido de la Alameda Granados Maldonado,  Eliseo se quedaría en el panteón central de Chilpancingo, en tanto que Martín todavía realizaría un recorrido con dirección a la cabecera municipal de Atoyac.

A la pequeña recepción acudieron integrantes de Comverdad, como Nicomedes Fuentes y Arquímedes Morales Carranza, ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), así como dirigentes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG) y representantes del colectivo “Nos faltan 43”.

Todos coincidieron en que lo vivido este jueves fue un capítulo importante para la historia del estado de Guerrero, ya que se trata de la recuperación de los restos de dos víctimas del periodo conocido como la guerra sucia, comprendida de 1969 a 1979.

Al evento acudieron familiares de ambos luchadores sociales, quienes agradecieron el trabajo realizado por los integrantes de la ComVerdad, ya que hoy, después de cuatro décadas, sus seres queridos tendrán un lugar en el que podrán ser llorados, ya no vivirán en la incertidumbre de tenerlos como desaparecidos.

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