En la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), personal despedido de la Policía del Estado denunciaron que de 176 la cantidad creció a 196, pero advierten que ninguno aceptará el finiquito que ofrece la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), todos pelearán en tribunales por su reincorporación.

La mañana del 7 de junio, policías estatales de la región Centro, despedidos el pasado 31 de mayo, dieron a conocer que durante la última semana fueron dados de baja 20 elementos más, razón por lo que de 176 pasaron a ser 196 los uniformados despedios por impulsar un paro laboral.

Denunciaron que hay otra lista negra con 238 nombres de policías que serán despedidos de la SSP durante los próximos días, lo que generó temor entre sus compañeros.

Hasta el momento, indicaron que todos ellos han rechazado las mesas de diálogo que el Gobierno del Estado de Guerrero inició el pasado jueves 1 de junio, pues todos han decidido no aceptar los finiquitos que se les ofrecieron, los cuales consideraron como meras “dádivas” que no están ajustados a derecho.

Los 196 uniformados que ahora están fuera de la SSP promovieron un amparo legal por despido, por lo que hasta el momento no han firmado ninguna renuncia de manera formal, ya que a partir de este día exigirán la reinstalación de todos los elementos.

Aseguraron que el gobernador Héctor Astudillo Flores no ha reconocido su labor “no sabe reconocer los años que los compañeros han dejado en la policía, han dejado su juventud, ni si quiera han conocido las primeras palabras de sus hijos con tal de dedicarse a este trabajo, se han olvidado de ser padres, hasta se han olvidado de ser maridos con tal de estar ahí en su trabajo”.

La rueda se desarrolló en la sede oficial de la CEDH, ahí dieron a conocer un documento en el que la SSP confirma el cambio de las jornadas laborales para los policías, que para la región centro y Acapulco quedan en 6 días de trabajó trabajo por 3 de  descanso, en tanto que en l otras regiones, los elementos laboraran 12 días continuos por 6 de descanso, lo que implicaría 288 horas continuas de trabajo.

Indicaron que con su despido estuvo aparejado el repunte de los crímenes en Chilpancingo, ya que durante las últimas dos semanas se han suscitado tiroteos, asesinatos y constantes hallazgos de cuerpos descuartizados, además de desmentir el rumor que circula en redes sociales, donde se expone que los elementos dados de baja ahora forman parte del grupo delictivo de los “Rojos”.

Dicha versión, dijeron que está plagada de mala fe y dolo.

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