Al menos 14 de los asesinados fueron ofrendados

La masacre de 28 internos en el reclusorio de Acapulco tuvo tintes satánicos. Catorce de los reos fueron asesinados a palos con un nivel extremo de violencia. Sus cuerpos fueron ofrecidos a una imagen de la Santa Muerte en un ritual macabro que incluyó monedas, una manzana, sangre y mucho dolor.

La mañana del jueves 06 de julio, los habitantes del puerto de Acapulco, la segunda ciudad más violenta del mundo, se despertaron con otra noticia sangrienta.

Durante la madrugada, dos grupos rivales habían protagonizado una riña en el área federal del Centro de Reinserción Social (Cereso), según informó el vocero del Grupo de Coordinación Guerrero (GCG), Roberto Álvarez Heredia, en un comunicado.

La primera imagen de la tragedia comenzó a circular por las redes sociales. Cinco cuerpos humanos decapitados yacían amontonados frente a la entrada del penal, a la vista de todos.

Las familias de los internos comenzaron a llegar en espera de información. Pero esa espera se alargó durante tanto tiempo que se vieron en la necesidad de protestar y hasta derribar un segmento de la malla ciclónica que rodea al centro penitenciario.

Habían transcurrido 14 horas desde la masacre hasta que el vicefiscal de Investigación, José Antonio Bonilla Uribe, dio lectura a la lista con los nombres de los 28 reos asesinados.

Gritos, llanto, dolor. Una escena perturbadora.

Con el paso de las horas, varias voces se alzaron para advertir que lo ocurrido en el penal de Acapulco no parecía una riña, sino una ejecución sumaria.

Todos estaban muertos, sólo había tres reos con heridas menores, los cuerpos se encontraban amontonados, según revelaban un par de imágenes que se filtraron a la prensa y además, a las víctimas les habían bajado los pantalones en lo que parecía una exhibición de burla y terror.

El viernes 07 de julio, el diario Reforma dio a conocer una versión diferente de lo ocurrido en el penal de Acapulco.

“Los presos fueron ejecutados en medio de un ritual de la Santa Muerte”, se lee en la nota firmada por el corresponsal Jesús Guerrero.

Sin embargo, la información pasó casi desapercibida entre la prensa local debido a que no contaba con una fuente acreditable que diera fe de la versión.

Confirma HAF ritual a la Santa Muerte

El lunes 10 de julio, Imagen Televisión difundió una entrevista concedida por el gobernador Héctor Astudillo Flores.

En ella, el mandatario confirmó que las 28 muertes en el penal de Acapulco no fueron el saldo de una riña, sino un rito a la Santa Muerte.

Detalló que “desde afuera, sin entrar” se ubicó a los primeros cinco cuerpos decapitados. “Los pusieron como a la vista”, dijo.

Después, los policías encontraron otro grupo de ocho personas. Más adelante, encontraron 14 cuerpos amontonados a quienes “les fue quitada la vida frente a una imagen de la Santa Muerte”.

Astudillo Flores también reveló que los asesinos colocaron monedas sobre los 14 cuerpos, “como si hubiera sido un ritual”.

Más adelante se encontró otro cuerpo, el último, cerca del área de visitas conyugales.

“Lo ocurrido en el penal de Las Cruces fue un acontecimiento muy grave, delicado, fuerte. La realidad es que nunca había pasado algo así en Guerrero… pero pasó”, expresó el gobernador.

Sobre el ritual a la Santa Muerte, consideró que se trata de “un mensaje” que las autoridades deben de “interpretar”.

El mandatario también aclaró que ningún comando ingresó al penal para perpetrar la masacre.

“No hay un elemento para asegurar que alguien se metió a media noche al reclusorio. No hay uno solo”, aseveró durante la entrevista.

La conclusión a la que llegó el Grupo de Coordinación Guerrero, dijo, es que “todo ocurrió en lo interno”.

“Lo que sucedió es que un grupo, que ya de por sí era hegemónico dentro del penal, le quitó la vida de manera cruel, salvaje, a los que no coincidían con ellos”, explicó.

En una entrevista previa, el mandatario ya había revelado el nombre de ese “grupo hegemónico” que gobierna en el penal de Las Cruces. Se trata del Cártel Independiente de Acapulco (CIDA).

Según Astudillo Flores, los 28 reos fueron “seleccionados” por los integrantes del CIDA, sacados de sus celdas con la ayuda de algunos custodios y asesinados.

Fue, dijo, el CIDA “contra todos los demás” internos que pertenecían a otros grupos delictivos.

La violencia esa madrugada alcanzó tales niveles, que cuando la Policía Estatal ingresó al reclusorio lo hizo “con toda calma”, sin “resistencia” ni “confrontación”.

Adentro encontraron que los reclusos tenían “mucho temor por lo que había ocurrido” y la llegada de los policías fue un alivio para ellos.

Las huellas del ritual

Según la información oficial, el ritual en el que ejecutaron a 28 presos habría ocurrido poco antes de las cuatro de la madrugada, sin llegar a precisar el momento exacto.

Es probable que, siguiendo las tradiciones ocultistas, todo comenzara a las 3:33 de la mañana, la hora de los demonios o la hora muerta.

 Según los satánicos, ocultistas y veneradores de la Santa Muerte, La Hora del Diablo es un tiempo de alta actividad paranormal, una hora en que los demonios y los espíritus de los bajos planos astrales se manifiestan con mayor fuerza. Es, según la creencia, el momento ideal para practicar la brujería y el satanismo.

 La hora del diablo, que comprende de las 3:33 hasta las 4:00 de la madrugada, también es identificada por los creyentes de estas prácticas como un periodo en el que las desgracias y el crimen despuntan con mayor intensidad.

Según lo revelado por el gobernador, los policías encontraron los cuerpos de 14 reos que fueron asesinados frente a una imagen de la Santa Muerte y tenían monedas encima.

El fiscal general del estado, Xavier Olea Peláez, agregó dos detalles más en una breve charla con este medio de comunicación: la capa de la muerte era de color negro y entre los cuerpos había una manzana.

Interpretando el mensaje

Samuel (nombre ficticio para proteger su identidad) es un padre de familia que ha rendido culto a la Santa Muerte desde hace varios años. En entrevista con El Sol de Chilpancingo, explicó en qué consiste esta veneración.

De acuerdo con Samuel, la muerte es “una dualidad para el bien y el mal”. Quienes la veneran le imploran por el bienestar propio y de la familia.

También sirve para hacer “amarres” de corazón y para hacerle daño a los enemigos o incluso, para hacer pactos con el diablo.

Samuel asegura que “La niña blanca”, como la llaman sus fieles, es efectiva. Sin embargo, siempre pide algo a cambio.

Quienes piden por el bienestar y la salud le dan tequila, cigarros, flores o fruta.

Otros, en cambio, sacrifican vidas humanas en pago por los favores recibidos. Al menos un homicidio por año. Se trata, según Samuel, de policías y narcotraficantes.

Explicó que los adoradores de la Santa Muerte no se reúnen en iglesias ni templos. Cada persona tiene su propio altar en casa.

De los beneficios que él ha recibido de “la flaca”, Samuel contó que el principal fue el nacimiento de su hermana, quien tenía el cordón umbilical enrollado al cuello.

Asimismo, dijo que ha “visto caer a mucha gente” que “abusó” de su confianza.

“Yo no se lo pido (a la Santa Muerte), pero ellos solitos se lo buscan. (Padecen) desgracias económicas, otras veces familiares o simplemente no pueden superar obstáculos”, comentó.

Sobre lo ocurrido en el penal de Acapulco consideró que, por las evidencias, los internos asesinados “fueron ofrecidos a la Santa Muerte”.

Las monedas que los asesinos colocaron sobre los cuerpos, indicó, “fueron para obtener mayores ganancias económicas”.

La manzana que fue dejada entre los cadáveres, según Samuel, “es para que no le falte nada” al grupo criminal que perpetró la masacre.

Sobre el horario en que ocurrió, dijo que es el utilizado durante los rituales, ya que es el momento más poderoso para pedirle favores a la Santa Muerte.

Incluso la imagen de la muerte que había en la pared tiene un significado. Su capa de color negro tiene por objetivo, según Samuel, “hacerle daño a los enemigos”.

Este adorador de “La Flaca” reveló otro detalle a El Sol de Chilpancingo. Tiempo atrás conoció a un integrante del Cártel Independiente de Acapulco (CIDA), quien también rendía culto a “La niña blanca”.

“Él ya falleció de diabetes. Me dijo que ellos sacrificaban personas y las ofrecían a la Santa Muerte para salir bien librados de problemas legales, pedir ganar las plazas y la muerte de sus enemigos”, contó durante la entrevista.

Según Samuel, “cada quien ofrece lo que puede y quiere”, ya que “dependiendo el sacrificio, es la recompensa”.

“Esos tipos (del CIDA) ofrecieron a esas 28 personas”, aseveró.

Iglesia Católica condena el ritual y multihomicidio

Obispo Salvador Rangel

El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Monseñor Salvador Rangel Mendoza, condenó el multihomicidio y el ritual de ofrecimiento a la Santa Muerte ocurrido en el penal de Acapulco.

Asimismo, informó que notificó de la situación al obispo de Tlapa, Dagoberto Sosa Arriaga; al de Ciudad Altamirano, Maximino Martínez Miranda y al administrador diocesano de Acapulco, el presbítero Rafael Valencia González.

“Seguro que los obispos que conformamos la Provincia de Acapulco haremos algo al respecto. Le mostré el video (del gobernador revelando detalles del ritual a la Santa Muerte) a toda la Asamblea y a los otros obispos y todo mundo se escandalizó”, contó Rangel Mendoza.

También hizo un llamado a las autoridades para que “investiguen a profundidad lo que está pasando en la cárcel de Acapulco”.

“Así como se dio esa especie de sacrificio para culto a la muerte, hay posibilidad de que ocurra otra ejecución”, advirtió.

El obispo también explicó, desde el punto de vista teológico, los motivos por los que la muerte no debe ser adorada.

“Le llaman la Santa Muerte, pero no es ningún personaje ni físico, ni humano, ni sobrenatural. La muerte es simplemente una circunstancia que se da cuando termina la vida. De santa no tiene nada. Nadie la ha canonizado porque no existe”, expuso.

Señaló que los narcotraficantes son quienes “comúnmente” le rinden culto  la muerte, porque “andan en el peligro, en la muerte, en las ejecuciones”.

“El ser humano se tiene que apegar a algo, creer en algo. Los criminales fueron apegándose a Jesús Malverde y a la muerte como una protección para ellos. En Michoacán, pasó este asunto de los Templarios. Han vinculado la cuestión del narcotráfico y le han querido dar un sentido de espiritualidad. Toda esta adoración está muy vinculada al peligro en el que se desarrolla toda la cuestión del narcotráfico”, explicó Rangel Mendoza.

El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa insistió en que, según su percepción, “ahí (en el reclusorio de Acapulco) hicieron un ritual en honor de la muerte”.

“A mí me parecía raro, extraño, que hubiera 28 muertos y solo dos heridos. Hay algo extraño ahí, valdría la pena investigar bien lo que está sucediendo en esa cárcel porque existe muy probablemente ese culto a la muerte, fruto de la ignorancia, de la falta de cultura que se da en esos estratos sociales”, comentó.

Presbítero Gregorio López Gerónimo

El presbítero Gregorio López Gerónimo, párroco de Apatzingan, Michoacán, calificó como “un ritual satánico” lo ocurrido en el penal de Acapulco.

El padre Goyo, como lo llaman sus feligreses, ha vivido de cerca la violencia que genera la delincuencia organizada.

Él mismo conformó un grupo de autodefensa en Apatzingan para combatir a los Caballeros Templarios y se vio forzado a utilizar chaleco antibalas durante las misas.

“Desde la Teología dogmática, el culto a la muerte es una aberración, es una contradicción, porque el enemigo a vencer es la muerte y ya la venció Cristo. Yo lo adoro porque me da la garantía de ser vencedor con él, me hace partícipe de la vida inmortal”, expuso.

Asimismo, aclaró que “la muerte no es santa”, ya que tal grado sólo se logra con méritos de caridad y santidad.

“No puedes adorar lo que no es adorable, no es vida. Te estás haciendo tarugo solo, no puedes adorar el vacío, a la nada, al caos, la destrucción, la muerte, la putrefacción”, insistió.

Para el padre Goyo, la adoración de los criminales a Jesús Malverde y la Santa Muerte da muestra de “una miseria e ignorancia religiosa”.

“A la muerte la adora la gente que anda haciendo el mal. El narcotraficante sabe que está trabajando contra Dios, envenenando gente, destruyendo familias, asesinando personas. Están del lado de la muerte, quieren hacerse amigo del enemigo. Saben que los van a matar en cualquier rato, no les queda más que creer que están honrando a quien se los va a tiznar”, expuso el sacerdote católico.

Insistió en que la Iglesia Católica no puede “tolerar ni ser cómplice del mal”.

Por ello, el padre Goyo remarcó que lo ocurrido en el penal de Acapulco fue “un ritual satánico para ganar poder, miedo y respeto”.

El papa católico Francisco, durante su visita a México en el año 2016, condenó el culto de la Santa Muerte argumentando que “hay tantos que seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte”.

Jorge, un sacerdote exorcista

Jorge (nombre falso para proteger su identidad) es un sacerdote católico encargado de una capilla en Chilpancingo.

“El diablo existe”, afirma en una extensa entrevista con El Sol de Chilpancingo, realizada al interior de la Iglesia al terminar la misa de las seis de la tarde.

De acuerdo con el cura, la veneración a la Santa Muerte tiene tintes satánicos.

“La muerte pide al menos una vida cada año a sus adoradores. En las prisiones muchos la adoran por ignorancia, por el ambiente en el que viven y por la falta de fe”, comentó.

Sobre lo ocurrido en el penal de Acapulco, donde 28 reos fueron asesinados en un ritual de ofrecimiento, consideró que la muerte “se los pidió juntos”.

“La muerte pide muertes, cobra caro su veneración. Estas cosas suceden y sí, lo que pasó ahí sí fue un rito satánico”, explicó el sacerdote que desde hace varios años ha realizados exorcismos a personas, creyentes o no, que han sido poseídas por demonios.

“La muerte es el demonio. Donde hay brujería, hechicería, devoción a la muerte, ahí está el demonio”, expuso el cura católico quien, dice, ha conocido “los estragos que causan las prácticas ocultistas”.

El mensaje está resuelto

El fiscal general del estado, Xavier Olea Peláez, descartó que la matanza en el penal de Acapulco haya sido un ritual de ofrecimiento a la Santa Muerte.

En entrevista exclusiva, reconoció que existieron elementos ritualistas, como que 14 reos fueron asesinados frente la imagen de una muerte negra, que los cuerpos tenían monedas encima y que entre ellos había una manzana.

“Ese ritual no fue para la Santa Muerte, ese fue un mensaje. Con esas monedas mandaron un mensaje. Yo ya lo tengo descifrado pero no lo voy a decir porque es una investigación que aún está abierta”, comentó vía telefónica.

“El poder es evidente, el dinero tiene poder, eso se estableció y ese es el análisis que hicimos, pero no te lo puedo decir”, agregó el fiscal.

El gobernador Héctor Astudillo Flores coincidió con el fiscal Xavier Olea Peláez. La masacre fue “un mensaje” doble.

“Yo creo que es un mensaje para adentro y un mensaje para afuera. Así lo veo. Un mensaje para quienes están adentro del penal, los que no se someten y un mensaje hacia afuera de la lucha que hay por el control de la venta de droga en Acapulco”, comentó en la entrevista realizada por Imagen Televisión.

Según el mandatario, la Fiscalía General del Estado tiene identificados a 11 reos que participaron en el multihomicidio.

Hasta el momento, tres custodios del penal de Las Cruces se encuentran vinculados a proceso, en calidad de “coautores del delito de homicidio calificado cometido en agravio de 28 internos”, porque, como expuso el gobernador en la entrevista, “alguien abrió las celdas”. Esa noche había 30 custodios cubriendo el turno.

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