El ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer sostuvo que la separación de Marco Antonio Leyva Mena de la presidencia municipal de Chilpancingo fue consecuencia de la falta de operación política con el gobierno estatal, no un asunto de capacidades.

De primera instancia, el ex gobernador de Guerrero manifestó que no conoce a detalle la sucedido en la capital de Guerrero, pero indicó que desde su apreciación, lo que hubo fue una falta de operación política correcta entre las autoridades municipales y la administración estatal.

También, dijo que se supo de muchos problemas de orden económico que le faltaron al ayuntamiento, lo que propició un momento de crisis política.

Figueroa Alcocer aseveró: “La verdad es que me vi muy sorprendido, porque Marco (Leyva Mena) siempre fue un hombre muy ordenado y muy trabajador en el PRI, desconozco a fondo el problema”.

Pero insistió: “Mi impresión es que faltó trabajo político  para resolver el problema”.

Aunque reconoció que a nivel estatal se han conocido más casos de presidentes municipales que han tenido que dejar el cargo por la vía de la licencia, el caso de Chilpancingo llama la atención por tratarse de la capital, pero además porque de haberse tratado de manera correcta se pudo evitar.

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