En silencio, familiares y amigos sepultan a niña de 13 años asesinada en chilapa

Nosotros ya perdonamos, dicen familiares

Le gustaba la música de Los Plebes del Rancho, su pasión era el básquetbol y recién había perdido a su padre a consecuencia de una enfermedad crónica; Diana Paulina Rendón Alcaraz tenía 13 años yfue despedida en un cortejo que caminó en silencio por las calles de Chilapa, con globos rosas, una ligera lluvia y música de mariachi, lo que faltaron fueron gritos de justicia.

Una vez más, la tragedia enlutó al tradicional barrio de La Villa, fundado hace más de 230 años en la cabecera municipal, donde la delincuencia opera con amplio margen de maniobra, lo que mantiene amordazados por el miedo a la mayoría de sus habitantes.

Diana Paulina cumplió 13 años el pasado 17 de octubre, su familia prefiere no hablar sobre la forma en que desconocidos le arrebataron la vida, sostienen que ya tomaron la decisión de cerrar el capítulo y perdonar, enterrar su dolor y apostarle al olvido.

Dicen que así le han hecho muchos otros habitantes del barrio y les ha funcionado, evitan con ello que el número de víctimas mortales en una familia crezca.

Prefieren hablar sobre el carácter alegre de Diana Paulina, sobre su gusto por la música de requinto, principalmente la interpretada por Los Plebes del Rancho, de cuyo club de fans era integrante.

“En cuanto supieron de la noticia, la representante del grupo se comunicó con nosotros para ponerse a nuestras órdenes”, señala con una ligera expresión de satisfacción un tío de la menor.

Otra de las debilidades de Diana Paulina, la menor de dos hermanas, eran las redes sociales, principalmente Facebook, en donde pasaba parte importante de su tiempo.

La tragedia hacía rato que rondaba, pues en agosto pasado su padre murió a consecuencia de una enfermedad, de tal suerte que con el deceso violento de Diana, el núcleo familiar se redujo de cuatro solo a dos integrantes.

El equipo de La Villa  

¡Juntas atacamos, Villa, Villa, Villa!

Resonó la porra al pie del tablero, en la cancha de basquetbol ubicado frente a la iglesia del barrio, en donde sus compañeras de equipo flanquearon el ataúd para dar el último adiós a la joven deportista.

Diana comenzó a jugar desde los siete años de edad, era de las principales “canasteras” del cuadro titular de La Villa, quienes ya habían saboreado el sabor del triunfo en el torneo anual que cada año se realiza.

En el torneo de basquetbol que anualmente convoca el comité de desarrollo del barrio, la mayoría de las finales que se recuerdan están protagonizadas por el equipo local y el representativo de Iguala.

“Podrían venir equipos de Chilpancingo y de Acapulco, pero la mayoría de las veces las finales se han jugado entre  Iguala y Chilapa, desde luego, nuestro equipo de La Villa”, señala otro de los familiares, que siempre invocaron el derecho de hablar en el anonimato.

La cancha asediada

Parte importante de las jornadas cotidianas de Diana transcurrían en las canchas techadas de basquetbol, las que se encuentran en el terreno de la parroquia del mismo barrio.

Esas instalaciones, desde hace ya varios años son merodeadas por halcones y sicarios del crimen organizado, hace varios meses un joven fue asesinado cerca de las gradas, el ataque se registró ante decenas de jugadores y feligreses.

“Era un fotógrafo de esos que retratan bodas y quince años, a los delincuentes no les importó que hubiera testigos, aquí mismo lo mataron”, comentan vecinos.

 En ese lugar los delincuentes llegan para esperar a personas que pretenden “levantar”, los que son sorprendidos cuando juegan una cascarita de basquetbol o salen de misa.

Antes de que el féretro abandonara la casa familiar, en Chilapa se registró una lluvia atípica, la cual no tuvo la fuerza suficiente para retrasar el avance del cortejo hacia la parroquia, en donde se ofició la misa de cuerpo presente.

Casi a las 16:00 horas, el féretro fue colocado en la zona de tiro de la cancha techada, la mayoría de sus compañeras fallaron en sus intentos de alcanzar el aro, pues sus lanzamientos los hicieron debilitadas por el llanto.

Curiosamente, la única jugadora que encestó, fue la que todo el tiempo abrazó el retrato de Diana.

Hubo una porra, el mariachi entonó canciones de despedida, se mostraron globos rosas y se lloró sin descanso.

Nadie lanzó un grito de justicia.

El consejo para los reporteros que cubrieron parte del sepelio fue retirarse a buena hora, pues hace mucho que el barrio de La Villa, la antigua Nueva Españolita es considerado como una zona de alto riesgo.

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