Vocero ratifica voluntad del gobierno para esclarecer los hechos del 26 de septiembre

El vocero del Grupo de Coordinación Guerrero (GCG), Roberto Alvarez Heredia reprochó la pasividad con la que actuó un párroco de Iguala ante los excesos cometidos por estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, que la tarde del miércoles lanzaron piedras y petardos contra el Palacio de Justicia de dicha ciudad.      

En un comunicado emitido la noche del 17 de enero, el vocero Alvarez Heredia mencionó en primera instancia que los normalistas llevaban sus rostros cubiertos y acompañaban a padres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala.

Ellos, dijo el portavoz: “vandalizaron las oficinas de la Ciudad Judicial en Iguala, minutos antes de las 2 de la tarde”.

Indicó además que “durante la manifestación los normalistas estuvieron acompañados por un párroco, «que no intervino para evitar que un grupo de los jóvenes desprendieran barrotes metálicos que sostienen la valla que protege las instalaciones del Poder Judicial y arrojaran piedras y petardos en contra del edificio”.

Sin embargo, dijo que los daños que se provocaron al inmueble son menores, principalmente se observan en ventanales y fachada, la cual quedó pintarrajeada.

Ratificó el hecho de que no hubo ningún lesionado. 
En el cierre del escrito sostuvo que los excesos cometidos son lamentables, “pues el gobierno que encabeza Héctor Astudillo Flores ha sido respetuoso, solidario y ha expresado su compromiso de contribuir al esclarecimiento de los trágicos hechos de septiembre del 2014, sabedor del dolor que genera a los familiares de los jóvenes al no saber con certeza qué ocurrió con sus seres queridos”.

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