La iglesia exhorta al crimen a que no afecte lo más sagrado que tienen niños y adolescentes; la educación 

La Diócesis Chilpancingo-Chilapa confirmó que como consecuencia de la inseguridad el Colegio Morelos -administrado por monjas- cerró sus puertas de manera temporal, pues su personal decidió abandonar la ciudad a causa de la violencia generada por el crimen organizado.

La jornada del miércoles 14 de febrero, la Diócesis de referencia confirmó de manera oficial lo que se ha manejado en diferentes espacios de nivel nacional e internacional, que la congregación religiosa que administraba dicho plantel, uno de los institutos de educación privada más importantes de Chilapa recientemente tomó la decisión de abandonar dicha ciudad.

El documento refiere que dicho plantel es uno de los más antiguos de la Montaña baja, cuenta con una matricula de 700 alumnos en educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato.

Se anota que al igual que los demás centros escolares, el Colegio Morelos suspendió clases de septiembre a diciembre de 2107, ante el temor de que los alumnos quedaran en medio de un enfrentamiento.

Sin embargo, la planta docente resistió atendiendo a los alumnos a través de medios digitales, lo que permitió sobrellevar un poco la situación.

El 30 de enero, en la periferia de Chilapa fueron encontrados siete cuerpos descuartizados, los que al principio fueron relacionados con la pugna que sostienen “Rojos” y “Ardllos” por el control del corredor que enlaza a las regiones Centro y Montaña.

Con el paso de los días, se confirmó que de los siete descuartizados, cinco eran artesanos que llegaron a Guerrero el 23 de enero para vender muebles, los que fueron declarados como desaparecidos desde la noche del 27 de ese mes, cuando el Grupo de Coordnación Guerrero (GCG) informó que se les buscaba.  

Junto con los artesanos se encontraron otros dos cadáveres desmembrados, un hombre y una mujer, que resultaron ser los padres de una joven religiosa que trabajaba en el Colegio Morelos de Chilapa.

La monja fue encontrada a en las inmediaciones del barrio del Calvario el 3 de febrero, con huellas de violencia sexual y decapitada.

Por ese caso, en el comunicado que la Diócesis difundió este 14 de febrero se anota: “Nos causa una profunda tristeza e indignación, el secuestro y la muerte de los familiares de una de las religiosas pertenecientes a esta comunidad Guadalupana; así mismo que se haya criminalizado a las ocho victimas de la violencia encontradas el pasado 30 de enero y entre los que se encontraban los padres de la religiosa, y que se les haya vinculado con grupos delictivos”.

Continúa: “Lo anterior ha ocasionado que la congregación que atendía esta institución educativa se haya retirado de Chilapa de manera definitiva, en consecuencia, se tenga que buscar a quien se haga cargo de la administración del colegio, ya que cerrarlo ocasionaría que muchos niños y adolescentes se quedaran sin recibir una atención educativa de calidad”.

Por esa razón, la Diócesis de Chilpancingo hizo un exhorto a las autoridades para que aclaren dichos hechos y reinstalen la tranquilidad en Chilapa.

Y también dirigen un exhorto a los grupos del crimen: “No toquen ni destruyan una de las cosas más sagradas que tenemos; la educación de nuestros niños y jóvenes”.

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