A casi 41 meses de la desaparición de sus hijos

Diabetes e hipertensión, son los males que se han complicado a los padres de los 43, a casi 41 meses de los ataques en Iguala de la Independencia.

Felipe de la Cruz, vocero del colectivo “Nos faltan 43” sostuvo que pese a todo lo que se pueda argumentar en contra, el de Minerva Bello Guerrero es un deceso que se enmarca en el contexto de impunidad que rodea el caso de las 43 desapariciones.

Felipe de la Cruz enfrenta desde hace varios años un padecimiento de diabetes, el cual indica, ha sufrido varios momentos de crisis a partir de que se generó el movimiento derivado de la desaparición de los 43 normalistas rurales de Ayotzinapa.

A pregunta expresa, sostiene que casi todos los padres afectados por los hechos de Iguala arrastran problemas muy serios de salud.

Citó el caso del señor Bernardo Campos, radicado en el barrio del Fortín de la cabecera municipal de Tixtla, a quien hace unos días se le tuvo que mutilar un dedo porque se le complicó la diabetes.

Otra mujer llamada Nicanora García González, madre de Saúl Bruno García también atraviesa un momento muy crítico por complicaciones de hipertensión, lo que también la ha retirado un poco del movimiento.

El profesor De la Cruz reconoce que en diferentes momentos del movimiento se han acercado al movimiento grupos de médicos, les toman la presión y checan signos vitales, pero sostiene que los tratamientos que se requieren ya son muy especializados.

Reconoce que el desgaste ha sido mucho, pues son casi 41 meses de espera, de acudir a reuniones, de protestar y de sostener encuentros con grupos organizados de diferentes partes del país y del mundo.

Lamenta que haya quienes sugieran que los padres han sacado provecho de la desaparición de sus hijos, cuando casos como la muerte de doña Minerva Guerrero dejan claro que el sufrimiento es mucho, que la salud se deteriora y que el cuerpo termina por ceder ante la pena que genera la incertidumbre.

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