No es petición de agua, es una rivalidad entre los barrios

Zitlala, Gro.- El martes 13 de febrero, como cada año el municipio de Zitlala celebra su  tradicional “Pelea de los Xochimilcas”, donde miden fuerzas habitantes de los barrios del municipio, en un enfrentamiento a puño limpio, para  honrar la pelea  de sus ancestros en la defensa de su territorio. 

Los pobladores se dan cita en la Plaza Cívica, donde previo al intercambio de golpes, danzan vestidos con una falda de Acateca (típica de la región) y una blusa de color blanco, algunos complementan su atuendo con una máscara y un sombrero.

Al ritmo de la música  de viento,  los niños, jóvenes y adultos celebran una tradición que data desde el siglo XIV.

Los combates se realizan a puño limpio y bajo supervisión de un réferi y un capitán, los participantes van desde personas mayores, hasta menores de 12 años, el objetivo, aclaran algunos habitantes que no es pedir agua, es medir fuerzas entre barrios y conservar una rivalidad milenaria.

Esta tradición que se realiza cada año atrae a más de dos mil espectadores hasta la cabecera municipal, que durante cuatro horas apoyan a sus familiares o amigos, mientras los golpes hacen brotar la sangre del rostro de los peleadores, que orgullosos retan uno a uno a sus contrincantes, hasta no tener aliento para continuar con la batalla.

Placido Tianguis Jiménez, habitante de Zitlala  que participa en las peleas desde muy  joven, explicó que, la contienda se lleva a cabo entre cuatro barrios, el primer grupo lo integra el barrio de La Cabecera y  San Mateo; el segundo San Francisco y Tlaltempanapa.

Para poder participar señaló deben acudir a platicas unos días antes, donde se les explica la tradición y las reglas pero sobre todo se hace énfasis en el respeto que debe existir entre los barrios y sus participantes.

 “Porque esta fiesta nos la dejaron nuestros ante pasados y queremos que se siga conservando, porque mucha gente nos critica diciendo que nos peleamos salvajemente, pero no somos salvajes, somos gente de razón y de pensamiento hay una rivalidad entre grupo y grupo, pero no es petición de agua; es que queremos medir nuestras fuerzas, entre barrio y barrio”, precisó. 

Alan, un joven de 14 años del Barrio de San Mateo, contó que sus padres le piden  conservar la tradición que le dejaron sus abuelos.  Empezó a participar desde los 8 años de edad , para ello recordó que, entrena tres meses antes de la fiesta  una hora diaria con su única herramienta de entrenamiento “un costal lleno de arena”, al momento de estar en el ruedo dice sentir nervios, “me pongo nervioso pero luego digo,  tengo que ganar”. 

El ritual

Al respecto, Eugenio Sánchez Esquivel, cronista del municipio de Zitlala, expuso  que la tradición es considerada como un ritual de guerra donde participan cerca de 250 peleadores, “es un ritual de guerra porque surge a raíz de una batalla que el pueblo de Zitlala le gana a los Xochimilcas de la Ciudad de México, después que el emperador Moctezuma Ilhuicamina en su afán de conquistar estas tierras instaló una guarnición militar para el cobro de tributos y para vigilar el territorio de los Yopes del sur, que tenían por capital a Yopitzingo”.

Para enfrentar a los Xochimilcas explicó que, los guerreros  de aquella época  se disfrazaron de mujer para despistar al enemigo  y el factor sorpresa hace que los pobladores ganaran la batalla. 

Hoy en día la religión Católica la ha retomado como un acto de Contricción, donde el peleador purifica el alma y el cuerpo y de esta manera pueda acudir al día siguiente a recibir la cruz  de ceniza (miércoles de ceniza). 

Durante la pelea no se permiten golpes bajos ni patadas, únicamente los puños. Después de la contienda no hay rivalidad alguna entre los peleadores, para ello deben darse la mano como símbolo de paz. Para los ganadores no hay ningún premio, ya que es un acto de honor para sus ante pasados. 

Para desarrollar la tradicional pelea de los Xochimilcas, la seguridad estuvo a cargo de un operativo donde participaron los tres niveles de gobierno, para garantizar la seguridad de más de dos mil visitantes.  

 

 

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