México 2018: democracia o elección de Estado.

Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura y político de derechas que actúa coyunturalmente en los países de habla hispana, declaraba a la prensa lo siguiente: El que haya más de 100 periodistas asesinados (se refería a México) es en gran parte culpa de la libertad de prensa que hoy permite a los periodistas decir cosas que antes no se permitía en México.

Parafraseando esta construcción ideológica, bien podemos decir que el que haya una elección de estado en México, en es gran parte culpa de la democracia que hoy permite a los actores políticos hacer cosas que antes se encontraban prohibidas.

Sin embargo, no considero ocioso analizar con mayor profundidad los indicadores de la democracia tomando como punto de referencia los materiales que nos proporciona el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral 2017 en su investigación publicada bajo el nombre de: El estado de la democracia en el mundo 2017 y con el subtítulo: Examen de la resiliencia democrática.

A continuación, algunos extractos: La democracia se ve amenazada con cada vez mayor frecuencia desde su seno cuando, por ejemplo, los dirigentes políticos se niegan a respetar los resultados de las elecciones o a ceder el poder de manera pacífica, lo que puede provocar retrocesos democráticos. La apatía de los votantes y la falta de confianza en las instituciones políticas tradicionales —en especial en los partidos y dirigentes políticos— han llevado a los ciudadanos a buscar vías alternativas de diálogo y participación política a través del uso de nuevas tecnologías. El peso político del gran capital y su capacidad para capturar al Estado facilitan la corrupción y socavan la integridad de los sistemas políticos.

En ese sentido, los países que atraviesan una transición democrática o que están afectados por un conflicto son especialmente vulnerables en su intento de crear sociedades democráticas estables.

Esta dinámica ha contribuido a la muy controvertida opinión de que la democracia está en declive. Los acontecimientos en todo el mundo siguen cuestionando la noción de resiliencia democrática y hacen que los sistemas democráticos parezcan frágiles y bajo amenaza. No obstante, tanto los ciudadanos como las instituciones nacionales e internacionales siguen expresando y defendiendo los valores democráticos.

En 2017 se celebraron manifestaciones multitudinarias contra la corrupción en Brasil, los Estados Unidos de América, la República Bolivariana de Venezuela, la República de Corea, Rumania y Sudáfrica. En muchos países, los ciudadanos han tomado las calles para reclamar la democracia.

Otro fenómeno común es el populismo: las voces de élites políticas demagógicas que afirman defender al “pueblo” y promueven perspectivas reaccionarias —contrarias a

los derechos fundamentales—, y que ofrecen visiones románticas y, a menudo, inalcanzables de la sociedad.

Los movimientos populistas son complejos y pueden repercutir de manera positiva en la democracia al dar voz a quienes sufren los agravios de las élites y las clases dominantes, pero muestran su cara negativa cuando toman control del gobierno y ponen en práctica políticas sociales inviables.

Las tendencias en América Latina y el Caribe indican que la democracia prácticamente se ha convertido en la norma en la región, tras experimentar su mayor consolidación democrática hasta la fecha. La región ha visto la ampliación de los derechos de identidad sexual y de los derechos de los grupos indígenas. Sin embargo, la democracia todavía se ve amenazada por la corrupción imperante en Brasil, la República Bolivariana de Venezuela y Perú, así como por la persistente desigualdad económica. El Salvador, Guatemala, Honduras, México y la República Bolivariana de Venezuela han sufrido de violencia armada catalizada por el crimen organizado y otras formas de inseguridad humana —como la violencia por razones de género—, lo cual limita la democracia (Santamaría, 2014). En este tipo de entornos inseguros, las organizaciones delictivas y las redes ilícitas se han dedicado a atacar a la sociedad civil y a los medios de comunicación independientes, así como a jueces, fiscales y funcionarios de la administración local.

La resiliencia se define como la capacidad de los sistemas sociales para afrontar crisis y desafíos complejos —los cuales provocan una tensión o presión que puede

provocar un fallo sistémico—, así como sobrevivir a ellos, innovar y recuperarse.

La democracia se define como el control popular sobre la toma de decisiones públicas y los encargados de adoptar tales decisiones, y la igualdad política entre los ciudadanos en el ejercicio de dicho control.

Atributos de la democracia: Los índices miden cinco atributos de la democracia, los cuales a su vez comprenden 16 subatributos. Se basan en cinco rasgos destacados en diversas tradiciones de pensamiento democrático ligados a los conceptos de democracia electoral, democracia liberal, democracia social y democracia participativa:

Atributo 1: Gobierno representativo. Subatributos: elecciones limpias, sufragio inclusivo, partidos políticos libres, gobierno electo.

Atributo 2: Derechos fundamentales. Subatributos: acceso a la justicia, libertades civiles, derechos sociales e igualdad

Atributo 3: Control del gobierno. Subatributos: parlamento eficaz, independencia judicial, integridad de los medios de comunicación

Atributo 4: Administración imparcial. Subatributos: ausencia de corrupción, aplicación predecible

Atributo 5: Participación. Subatributos: participación de la sociedad civil, participación electoral, democracia directa, elecciones subnacionales

Amenazas desde dentro: resiliencia de la democracia frente a los retrocesos. Dirigentes autoritarios y déspotas electos democráticamente tratan con cada vez mayor frecuencia de utilizar la ley, en lugar de infringirla o ignorarla, para aumentar su poder dentro de los límites constitucionales (Przeworski, 2014). Mientras que los golpistas clásicos derribaban gobiernos, los déspotas modernos intentan debilitar el sistema democrático mediante su manipulación en lugar de su abolición (Bermeo, 2016). Por ejemplo, es habitual que estos dirigentes eliminen o amplíen las limitaciones en el término de sus mandatos, o que modifiquen unilateralmente la normativa electoral en su favor, alterando los distritos electorales o incrementando su poder de veto (Bulmer, 2015), o bien cambiando el sistema electoral para fabricar mayorías amplias de modo artificial. Algunas de las consecuencias más comunes de los retrocesos democráticos incluyen la ampliación de las atribuciones del poder ejecutivo para gobernar por decreto, la reducción del control legislativo, la coartación de la independencia del poder judicial y los medios de comunicación, el abuso del estado de emergencia y la aprobación de legislación que restringe los derechos consagrados en la constitución con el fin de reducir la oposición política y la discrepancia.

Opciones de políticas y recomendaciones:

  • Crear y emplear una definición más amplia de la inclusión, que no solo tenga en cuenta el número de personas y grupos que participan en la negociación.
  • Integrar estrategias de inclusión activa y selectiva en el diseño de todas las instituciones, de modo que este sea producto de una comunicación periódica con el público y esté abierto a los grupos que desafían los conceptos tradicionales del Estado democrático.
  • Encontrar formas innovadoras de seguir los pasos de los actores locales, en particular en el plano subnacional.
  • Durante el período de transición, incluir en los procesos de toma de decisiones a las organizaciones de la sociedad civil especializadas en las cuestiones tratadas.
  • Prestar un apoyo continuo al desarrollo de los partidos políticos, que se dirija a diversos subgrupos de los partidos con posibilidades de empoderamiento gracias a su participación en la política electoral.
  • Ayudar a los representantes de los partidos a prepararse para llevar a cabo sus funciones con eficacia mediante la colaboración con los representantes legislativos a fin de fortalecer los vínculos con sus electores, e impartir formación sobre cómo analizar y preparar la legislación.

El panorama político actual plantea complejos retos a las democracias de todo el mundo. Este escenario está determinado por la globalización, los desplazamientos geopolíticos del poder, el papel y las estructuras cambiantes de las organizaciones e instituciones (supra)nacionales y el auge de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Por otra parte, Bernardo Barranco, analista político mexicano, afirma que la intervención abierta del aparato gubernamental para favorecer a un candidato en particular, es una provocación a la paz social y a la democracia en nuestro país. Al referirse a las recientes elecciones en el Estado de México afirma que : hubo una única estrategia electoral para abortar el triunfo del partido Morena, convirtieron la administración pública federal, estatal y las municipales, en una poderosa maquinaria electoral, organizada, coordinada, articulada y bien aceitada para trabajar con eficiencia y eficacia en su cometido de gran estafa.

Considero que lo que está de por medio en las próximas elecciones no es solo la ambición de poder y gobierno, sino el miedo, el terror, a la traición política y a la humedad de la penumbra penitenciaria.

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