Las madres de Tatiana y Dayana sufren crisis nerviosas luego de mirar las condiciones en que quedaron

A las 17:56 horas del jueves 1 de marzo, tres días después del accidente del Ferrari en la Autopista del Sol, los cadáveres de las jóvenes colombianas, Tatiana Guzmán García y Dayana Sánchez García abandonaron las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo.

Luego de rendir una declaración ante el Ministerio Público del Fuero Común (MPFC), las madres y un reducido grupo de acompañantes se instalaron en la sala de espera de la morgue capitalina, para solicitar el contacto visual con los cuerpos de Tatiana y Dayana, quienes tenían 25 y 22 años al momento del percance que terminó con sus vidas.

No quisieron emitir comentarios ante los medios de comunicación, cuando se les solicitó una entrevista, con propiedad solicitaron respeto a su decisión de guardar silencio.

Aunque el fiscal regional, Ernesto Jacobo les ofreció al momento de su llegada no tener que pasar a la plancha del forense para evitar el trance de mirar los cuerpos dañados por el impacto y el fuego, las madres insistieron en mirarlas.

El impacto fue duro, cuando salieron a la sala de espera iban presas de una crisis nerviosa.
Pasaron varios minutos para que recuperaran medianamente la serenidad, enseguida abordaron los vehículos en que se les trasladó hacia Chilpancingo y calladas, sin emitir comentarios, entre sollozos se retiraron.

La carroza con los dos féretros que contenían los cuerpos de las dos jóvenes abandonó el Semefo de Chilpancingo a las 17:56.

Dayana y Tatiana pasaron tres días en la capital de Guerrero, luego del percance que sufrieron a bordo de un Ferrari Spider valuado en cinco millones de pesos, el cual era manejado, según la Policía Federal (PF) a 230 kilómetros por hora.

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