La antropóloga, catedrática e investigadora Marta Lamas Encabo reconoció que los grupos feministas del país no han tenido la capacidad de acordar una agenda común en pro de la equidad de género y tampoco están abiertos al debate de ideas y propuestas.

Lamas Encabo, una de las feministas más reconocidas del país, disertó una conferencia magistral en Chilpancingo, con el tema Reflexión sobre el significado de ser mujer hoy en México. El evento fue convocado por el gobierno estatal, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

La conferencista abrió su ponencia con las estadísticas del último Informe Global sobre la Brecha de Género, elaborado por el Foro Económico Mundial, el cual colocó a México en el lugar 81 de un total de 144 países evaluados.

Señaló que a pesar del retroceso de 15 puestos que nuestro país tuvo en dicho informe, los grupos feministas no han establecido una agenda común para cerrar la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres.

Prueba de ello, dijo, fue la marcha realizada el 8 de marzo en la Ciudad de México, en la que participaron menos mujeres en comparación con el año pasado.

La antropóloga destacó que la movilización del 8M tenía por objetivo “llamar a una huelga de mujeres, a un paro de labores” ante la evidente inequidad que se vive en el país.

Sin embargo, reconoció que la equidad laboral no moviliza tanto a las mujeres, como sí lo hace el tema de la violencia.

“En México nos sentimos a gusto de ser abnegadas mujeres mexicanas”, expresó Lamas Encabo, lo que provocó carcajadas entre el público. “Se ríen, pero no salen a la calle”, les respondió.

La catedrática e investigadora también manifestó su emoción ante el alcance que ha tenido el movimiento feminista en otros países, como España, donde las mujeres sí han tenido la capacidad de organizarse para establecer una agenda pública.

“A mí me queda claro que el que se pelea pierde y en México hay como una facilidad de pelearse. No tenemos una tradición de debate, ni siquiera dentro del movimiento feminista tenemos espacios para hacerlo. A las mujeres nos pasa mucho y he estado en varias organizaciones feministas que a la hora de discutir, la otra se ofende, la tienes que tratar como con pinzas”, se quejó.

Ejemplo de ello, dijo, es que si una compañera de trabajo le pide opinión, debe ser “súper cuidadosa de cómo decir las cosas”. En cambio, si un hombre le pide que evalúe algún documento, siente la libertad de decirle abiertamente qué está mal y qué hay que cambiar.

Lamas Encabo se refirió a esta situación como “dificultades culturales que tienen que ver con el peso de la cultura, el mandato de la feminidad y con la rivalidad”.

Por ello, hizo un llamado a las mujeres a organizarse para lograr equidad en el que, en su opinión, debería ser el tema más importante en la agenda feminista: la conciliación trabajo-familia

“El tema de la violencia (contra las mujeres) sí ha prendido porque todas decimos ‘¡basta ya, no queremos violencia!’. Nos preocupan los feminicidios, la alerta de género, que es algo importantísimo. Pero el tema de la violencia es pequeño si lo comparamos con el tema del trabajo y la autoexplotación de las mujeres”, argumentó.

Lamas Encabo consideró que la única vía para unir la lucha feminista en México es “el diálogo, el debate público, el ponernos de acuerdo a dónde queremos ir” y el reconocer que “todos queremos una sociedad más justa, menos desigual y libre de violencia”.

Violencia, culpa del neoliberalismo

Durante la ronda de preguntas y respuestas, una de las asistentes solicitó un minuto de silencio por el reciente asesinato de dos políticas en el municipio de Chilapa: Antonia Jaimes Moctezuma (PRD) y Dulce Rebaja Pedro (PRI), ambas precandidatas a la diputación local por el distrito 25.

La líder feminista Marta Lamas Encabo se puso de pie e inclinó la cabeza, al igual que el resto de las asistentes al evento. Sin embargo, no hizo mayores comentarios al respecto.

Al término de la conferencia concedió una entrevista breve, en la que expuso de manera escueta sus consideraciones sobre el fenómeno de la violencia en el país.

Reconoció que tras el feminismo de segunda ola hubo un incremento en el número de divorcios, gracias a “la autonomía económica de las mujeres que se pusieron a trabajar”.

  • ¿Pudo esta desintegración familiar provocar los niveles de violencia que enfrenta actualmente el país?, se le cuestionó.

“El aumento de la violencia tiene causas estructurales que tienen que ver con el modo de producción, con el capitalismo, con otro tipo de fenómenos económicos. También incide esta separación de los padres, pero en general es un tema estructural.

  • ¿Considera que el machismo que prevalece en entidades como Guerrero sea una de las principales causas de violencia?

“No. El machismo no forma parte de la violencia estructural en Guerrero. Ha habido machismo desde antes que llegaran los españoles. Con la llegada de los españoles, los estilos patriarcales tomaron una forma distinta y se ha ido agudizando. Yo creo que (la violencia) tiene que ver más con el neoliberalismo que con el machismo”, expuso.

 

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