En Guerrero se construyeron más de 8 mil viviendas, sin embargo señala que se le cuestiona por 32

El ex titular de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Jorge Carlos Ramírez Marín lamentó que se utilicen las complicaciones generadas en 32 viviendas construidas en el fraccionamiento Nuevo Mirador de Chilpancingo para golpearlo políticamente, cuando en Guerrero se construyeron más de 8 mil casas para favorecer a damnificados por la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid.

El ex funcionario recordó que en septiembre de 2014, las lluvias atípicas geeradas por Ingrid y Manuel azotaron la entidad y dejaron sin hogar a miles de familias. Ante esta situación, el gobierno federal implementó el Plan Nuevo Guerrero, que planteaba la reconstrucción de viviendas y la reubicación incluso de comunidades completas.

En una entrevista vía telefónica, Ramírez Marín detalló que durante su gestión al frente de la Sedatu entregó más de 8 mil viviendas en buenas condiciones.

Sin embargo, manifiesta que ahora se quieren utilizar

32 casos concretos ubicados en el fraccionamiento Nuevo Mirador, ubicado en la entrada sur Chilpancingo para golpearlo políticamente.

Las viviendas, según dictámenes de Protección Civil resultaron inhabitables debido a una filtración de agua en el terreno, situación que no se detectó en su momento, pero que desde luego, puede compensarse.

El ahora diputado federal con licencia reprochó que los medios de comunicación solo hicieran eco de este caso, pero no difundieran los proyectos exitosos que en su momento entregó la Sedatu.

La causa detrás del golpeteo en su contra, considera que tiene evidentemente tintes políticos.

«Yo quería ser candidato a gobernador (de Yucatán) y algunos no querían, así que ni remedio», expresó. «Entregamos más de 8 mil viviendas y me cuestionan solo por 32», reprochó.

Ramírez Marín recordó que el proyecto de reconstrucción se tenía que ejecutar en más de 5 mil localidades. En la mayoría de ellas se necesitaba «un pequeño número de acciones» y solo en pocas demarcaciones se requería de grandes proyectos.

Destacó que a pesar de esta dispersión se lograron «bastantes avances» durante su gestión que concluyó en 2015.

«Hay ejemplos muy claros, la Pintada, San Agustin, Plácido Domingo, El Paraíso, Omitlán, El Edén, El Capricho. Son ejemplo de una muy buena reconstrucción, se entregaron más de 8 mil viviendas en perfectas condiciones», expuso el ex funcionario.

Detalló que en La Pintada la Sedatu entregó 600 viviendas y en el fraccionamiento El Mirador, en Chilpancingo, fueron más de mil sin detalles técnicos.

El legislador con licencia destacó el caso de El Capricho, en Ometepec, donde la localidad completa tuvo que ser reubicada.

«Cambiamos un pueblo de lugar y estoy orgulloso de eso. En el capricho no había más que una calle. Nosotros entregamos un pueblo con seis calles, pavimentado con cemento. No había cancha, nosotros entregamos cancha municipal, auditorio municipal, iglesia, mercado, palacio municipal, sede del comisariado. Yo creo que en términos generales fue una experiencia muy buena y con más resultados positivos», sentenció.

Por ello, manifestó que le causa «pena y tristeza» que las 32 casas que resultaron con fallas en El Mirador debido a la condiciones del terreno, «son las únicas que salen y salen y salen en los medios de comunicación, como si fueran lo único que se hizo en Guerrero».

Ramírez Marín destacó que muchos de los damnificados «no tenían una casa» o contaban con «construcciones muy precarias de cartón o de láminas». Con el plan de Reconstrucción del gobierno federal, obtuvieron una vivienda digna.

El ex titular de la Sedatu advirtió la necesidad de que se concluya el proyecto de El Mirador, ya que aún hace falta la construcción de un acceso digno, la interconexión de servicios y la reconstrucción de las viviendas dañadas.

También hacen falta las canchas que estaban previstas en el proyecto, la escuela y la clínica.

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