Maestros del CIPES realiza homenaje póstumo a Crescencio Rebaja Bello

Dos semanas después de su asesinato, Crescencio Rebaja Bello se graduó con honores como maestro en ciencias y fue reconocido como el mejor estudiante de su generación.

El sábado 24 de febrero, un grupo armado plagió a Rebaja Bello junto a su padre, su madre y su prima en el municipio de Chilapa, el tercero más violento del país. Todos fueron asesinados y el crimen prevalece impune.

Por ello, los catedráticos y estudiantes del Centro de Investigación en Estudios Socioterritoriales de la Universidad Autónoma de Guerrero (Cipes-UAGro) decidieron levantar la voz para exigir justicia y evitar que las víctimas sean criminalizadas.

A 15 días del asesinato múltiple, el Cipes realizó un homenaje póstumo a Rebaja Bello, en el que reconocieron su trabajo académico y entregaron su diploma como maestro en ciencias en Territorio y Sustentabilidad social, grado académico que alcanzó con mención honorífica tras presentar su tesis: Gestión sustentable de los recursos naturales de Buena Vista, municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero”.

Sus compañeros lo reconocieron como un estudiante brillante, responsable y de origen humilde. Originario de la comunidad de Atzacoaloya, en la zona rural de Chilapa, Crescencio dominaba la lengua náhuatl.

Destacaron que en sus últimos años de vida, Rebaja Bello se dedicó a la lucha social y fundó la asociación civil Teolinsin, con el objetivo de preservar las costumbres y derechos indígenas, así como la protección del medio ambiente.

“Era bien puntual. Tenía celeridad y compromiso para hacer las cosas. Era altamente responsable, creativo e innovador en su investigación. Tenía muchos sueños para su región. Anduvo metido en el campo, entre los pinos y los encinos. Incluso catalogó las orquídeas que hay en Buena Vista y descubrió cuantos pinos y cuántas especies había. Era un muchacho soñador, con mucha dedicación, con mucha responsabilidad”, expuso el doctor Salvador Villerías Salinas, quien fue su asesor en la elaboración de la tesis.

El catedrático lamentó el asesinato de Rebaja Bello y su familia, el cual atribuyó a las acciones que éstos realizaron en favor de su comunidad, lo cual pudo afectar “intereses económicos y de poder”.

“Por querer cambiar las cosas, por querer proponer algo bueno o algo mejor. Siempre hay gente que no deja que sigan adelante (…). Ellos eran gente comprometida, gente que salió desde abajo y quería que se le considerara a sus pueblos, a sus localidades, porque nunca olvidaron de dónde venían”.

Para su compañera Itzel Alaide Lucas Martínez, a Crescencio Rebaja Bello y su familia los mató la corrupción.

En un extenso mensaje, la estudiante destacó que el municipio de Chilapa registra 35 asesinatos en lo que va del año y la entidad suma más de 350 homicidios.

“A Crescencio no le quitaron la vida las balas, fue la corrupción que impera en el estado, fue la indiferencia del gobierno ante la violencia, fue la disputa del poder y su ambición, fe la falta de oportunidades que conlleva a una persona a tomar un arma, jalar el gatilla y así arrebatar los sueños de alguien que aspiraba a cambar un poquito de su realidad”, expuso.

Sus compañeros recordaron que, a pesar de vivir hasta Atzacoaloya, Chilapa, Crescencio era el primero en llegar a clases.

También era el primero en irse, por el temor a que se le hiciera de noche para regresar, consciente de la violencia que impera en su municipio, catalogado como el más violento del país.

Una de las catedráticas que le impartió clases lo recordó como un joven responsable y comprometido con su pueblo, “descendiente de una estirpe de luchadores sociales”, ya que Crescencio era descendiente de Nana Chucha Rebaja, la primera comisaria del país.

“Él no solo tenía compromiso con su comunidad, también lo tenía con su estirpe. Me dijo que en cuanto terminara su tesis, escribiría la historia de Nana Chucha. Por eso, lo que a mí más me impresiona de la ausencia de Crescencio son los puntos suspensivos, sus sueños, sus metas, los trabajos que dejó pendientes”, expresó la docente.

Un hermano de Crescencio recibió el diploma que lo acredita como Maestro en Ciencias. Al momento de recibir el reconocimiento, rompió en llanto ante el público.

“Les pido una disculpa porque este es un sentimiento muy grande que me llega muy adentro. Quisiera que esto fuera solamente un sueño, pero no lo es”, expresó. “Hemos sido una estirpe y lo hemos sido por mucho tiempo y lo hemos pagado con la sangre de nuestros seres queridos en los distintos puntos de la historia”.

Comentó que tras el asesinato de toda su familia, él permanece en Atzacoaloya, aunque es consciente del riesgo que representa debido a la operación de grupos criminales en la zona.

“Nuestro pueblo está mal. Yo estoy allá y como todo ser humano, tengo miedo”, dijo.

Sin embargo, confió en que a los perpetradores del crimen “tarde o temprano Dios les dará lo que se merecen”.

Asimismo, hizo un llamado a los estudiantes a seguir el ejemplo de su hermano y regresar a sus comunidades para aplicar el conocimiento que adquirieron en la escuela, con el objetivo de construir mejores condiciones de vida.

En ese punto, señaló la nota en náhuatl que Crescencio escribió al pie de su tesis: “Tlin uel tikchiuas, tla taitatsin yo mistlakuikuijle (Qué puedes hacer, si nuestro Dios ya te eligió)”.

Cresencio fue plagiado el sábado 24 de febrero junto a su padre Francisco Rebaja Juanico; su madre María del Refugio Bello García y su prima Dulce Rebaja Pedro, cuando regresaban a la comunidad de Atzacoaloya tras visitar el municipio de Chilpancingo, a donde tomaron protesta como integrantes del Movimiento Territorial del PRI.

Su padre apareció asesinado esa misma noche. Él y su prima aparecieron al día siguiente en la batea de una camioneta. Su madre apareció al otro día, dentro de un pozo artesano. 

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