Una balacera en El Coacoyul desata emboscada contra la policía, el saldo fue de 16 muertos

La policía y militares detienen a diez presuntos delincuentes en dos hechos, familiares aseguran que entre ellos hay inocentes  

Un tiroteo en El Coacoyul, comunidad perteneciente a Zihuatanejo desató la cacería de sicarios e informantes por parte del gobierno en territorios que se disputan dos grupos criminales; Los Viagras y Guardia Guerrerense (GG), organizaciones criminales que desde hace varios años mantienen una pugna encarnizada por el control de la Costa Grande.

En sólo cuatro días, el saldo  de dicha confrontación es de diez  pistoleros muertos, seis uniformados asesinados en una emboscada y diez personas detenidas. 

Hoy, al menos cuatro detenidos se asumen como chivos expiatorios, sus familiares sostienen que como consecuencia del esfuerzo hecho por el gobierno estatal para mostrara la sociedad una respuesta rápida, ante una masacre cometida en contra de personal de su policía.  

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) contrarresta dichos señalamientos con la presentación de elementos que califican como irrefutables, entre ellos la exhibición de vehículos utilizados en la refriega, así como pertenencias despojadas a los uniformados.

La balacera en El Coacoyul

El martes 17 de abril, a las 17:30 horas, se registró un enfrentamiento armado entre pistoleros de un grupo delictivo y elementos de la Policía Estatal en El Coacoyul, una comunidad ubicada a cinco minutos del puerto turístico de Zihuatanejo. 

Según la versión oficial, un grupo de al menos 20 hombres armados agredió a balazos a personal de la Policía Estatal a bordo de dos unidades patrulla, mientras realizaban reconocimientos en prevención del delito en la comunidad de El Coacoyul, ubicada en el municipio de Zihuatanejo. 

Según el comunicado difundido por el Grupo de Coordinación Guerrero (GCG), la agresión ocurrió en un paraje rústico conocido como La Quebradora. Los pistoleros portaban armas largas y cortas de uso exclusivo de las fuerzas armadas. 

Cuando los policías repelieron la agresión abatieron a tres civiles en el lugar. El resto se dispersó entre las elevaciones aledañas, desde donde continuaron agrediendo “con nutrido fuego por más de una hora al personal policial”, el cual resistió, pese a ser inferiores en número, hasta que llegaron refuerzos de las policías Federal, Ministerial, Ejército Mexicano y Marina Armada. 

El boletín indica que los cuerpos federales de seguridad implementaron un operativo conjunto para asegurar a los agresores, pero éstos se resistieron al arresto y abrieron fuego contra los uniformados, por lo que fueron abatidos siete delincuentes más y el resto se dio a la fuga.

Nunca antes en la historia de El Coacoyul se había registrado un enfrentamiento armado de tal magnitud. Nunca antes habían muerto 10 personas juntas a causa de la violencia. 

Una segunda versión, relatada por vecinos de la zona, dibuja los hechos de manera distinta. 

Los policías estatales habrían visto pasar a dos hombres armados y los habrían seguido cautelosamente para no ser descubiertos, hasta llegar a su guarida, ubicada en una huerta adelante de La Quebradora, inmersa en el arroyo de El Valle, donde descansaban cerca de 20 pistoleros del cártel de Los Viagras. 

Según esta versión, cuando los delincuentes se dieron cuenta de la presencia de los policías, trataron de disparar sus armas contra ellos para evitar ser detenidos. Sin embargo, los estatales tenían la ventaja y por ello lograron abatir a 10 delincuentes, sin sufrir ninguna baja.

La emboscada

Esta acción tuvo una respuesta inmediata por parte del grupo delictivo. A las 17:45 horas (según la versión oficial), apenas 15 minutos después del tiroteo en El Coacoyul, un grupo de hombres armados emboscó a una patrulla de la Policía Estatal en la que viajaban seis policías.

La agresión ocurrió sobre la carretera que comunica a la comunidad de Tondonicua, en la colindancia de los municipios de Zihuatanejo y Petatlán. 

Los policías habían sido relevados minutos antes en un servicio de medidas cautelares a nueve familias víctimas de desplazamiento forzado que radican en una comunidad serrana del municipio de Petatlán. 

La noticia impactó a nivel nacional. El jueves 19 de abril, dos días después de la emboscada, el gobernador Héctor Astudillo Flores encabezó en Chilpancingo la ceremonia de cuerpo presente para honrar y despedir a los seis policías asesinados. 

En el evento, el mandatario ofreció un enérgico discurso en el que prometió que la “cobarde” emboscada no quedaría impune.

Minutos después del discurso del gobernador, el grupo delictivo responsable de la masacre le respondió con un video en las redes sociales. 

El video fue grabado con un celular y tiene 34 segundos de duración. Un presunto sicario camina entre los cuerpos de los policías asesinados. La sangre escurre por la carretera y forma grandes charcos de un color rojo oscuro. De las cabezas de los policías se asoman trozos de cerebro.

El pistolero se mueve entre los cuerpos, los patea, los zarandea con enojo y violencia, se burla de ellos. 

“Esto es pa’ que sepan, hijos de su puta madre, que aquí con el 40 y El Chivo loco nadie se mete, perros”, grita el pistolero con una voz ronca, enardecida.

“Aquí con nuestro cartel y nuestros compañeros no se van a morir en vano y cuando entren van a entrar a como salieron hijos de su puta madre. ¿Quieren jugarle al verga?, le van a jugar hijos de su puta madre. Esta es el área de nosotros, nadie se agüite, hijos de su puta madre”, reta el pistolero a las autoridades.  

La reacción

El gobierno del estado no tardó en responder al grupo criminal. Esa misma tarde, a las 18:30 horas, la Coordinación Operativa Región Costa Grande de la Policía Estatal detuvo a cuatro personas a las que responsabilizaron de la emboscada. 

Los detenidos, Fidel Ángel de 22 años, José Juan de 30, Miguel Ángel Baltazar de 24 y José Ángel de 20, fueron acusados de perpetrar la emboscada y de estar “vinculados a diversos asesinatos y actos de extorsión registrados en el corredor turístico de Ixtapa-Zihuatanejo”.  

La detención sorprendió no sólo por su celeridad, sino también porque se realizó en la cabecera municipal de Zihuatanejo, muy lejos de la zona de la sierra donde ocurrió la emboscada. 

Además, no se realizó ningún disparo durante la detención de los presuntos sicarios, a pesar de que, según la versión oficial, llevaban encima un arsenal: un fusil multi, tres rifles AK-47, cargadores, cartuchos, equipo táctico y poco más de un kilo de marihuana.  

Al día siguiente, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal, Pedro Almazán Cervantes, ofreció una conferencia de prensa en el puerto de Acapulco en la que presumió el golpe contra el grupo criminal, aunque no informó cuáles fueron los elementos para responsabilizar a los cuatro detenidos.

Decenas de personas en Zihuatanejo no tardaron en señalar que los jóvenes detenidos y acusados son inocentes y fueron utilizados por el gobierno estatal como chivos expiatorios. 

Son chivos, dicen familiares

A través de las redes sociales, hubo quienes afirmaron ser testigos de la detención. “Agarraron a los primeros pendejos que se encontraron para echarles la culpa”, se lee en uno de tantos comentarios. 

Tres días después de la detención, la mañana del 21 de abril, los familiares de los cuatro jóvenes encabezaron una protesta afuera de la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común en Zihuatanejo, en la que negaron que éstos participen en actividades delictivas.

Señalaron que José Ángel y Fidel Ángel son estudiantes de enfermería y apoyan a su padre, quien es promotor turístico en la playa. 

En tanto que Miguel Baltazar es chef del hotel Pacífica y José Juan es surfista y promotor turístico. 

Los familiares también rechazaron la versión oficial de que los cuatro jóvenes fueron detenidos en el centro de la ciudad, mientras consumían bebidas embriagantes. 

Aseguraron que la Policía Estatal allanó sus viviendas con lujo de violencia, golpearon a una vecina que tenía un celular en la mano e incluso se llevaron un perro, mascota de José Ángel y Fidel Ángel.

Presenta SSP pruebas de la vinculación

Un par de horas después de la protesta, el titular de la SSP salió a dar otra conferencia de prensa en la que anunció la detención de seis personas más, a quienes también responsabilizó de la emboscada contra los policías. 

En esta ocasión, el jefe policiaco sí informó los elementos probatorios que vinculan a los seis detenidos con la emboscada. 

Almazán Cervantes informó que la detención ocurrió el viernes 20 de abril, a las 22:10 horas, en la comunidad de El Naranjo, cerca de donde ocurrió el atentado contra los estatales. 

Detalló que elementos de la Unidad de Fuerzas Especiales de la SSP y del Ejército Mexicano asignados a la 27 zona militar continuaron realizando reconocimientos terrestres en las poblaciones y parajes rústicos aledaños al lugar en que fueron asesinados los policías estatales. 

Los elementos de seguridad le marcaron el alto a una camioneta Ford Lobo negra sobre el tramo carretero Las Mesillas-El Naranjo, en la que viajaban cuatro mujeres: Mirta García de 27 años, María Isabel también de 27, Lucero de 29 y Mariana de 31 años.  

Durante la revisión del vehículo, los policías y militares encontraron un uniforme completo kaki verde olivo pixelado tipo militar, tres radios portátiles de comunicación, 100 dosis en bolsitas de droga cristal, 100 dosis de marihuana y 124 cartuchos útiles calibre .308mm. Además, la camioneta contaba con reporte de robo.

Las mujeres informaron que regresaban de la comunidad de El Naranjo, a donde habían acudido a dejar comida a varios hombres, quienes por su propia voz les habían revelado su participación en la emboscada contra los policías estatales.

Con dicha información, el personal policiaco y militar se trasladó de inmediato a El Naranjo a las 22:10 horas, donde visualizaron tres camionetas con varios hombres sobre la calle principal. 

Al darse cuenta de la presencia de los cuerpos de seguridad, los hombres corrieron en varias direcciones, lo que dio inicio a una persecución a pie en la que se logró la detención de dos personas: Luis Eduardo, de 17 años y Ernesto Margarito, de 18. Ambos portaban armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas al momento de su detención.  

En ese mismo lugar, los policías y militares aseguraron tres vehículos con reporte de robo, entre ellos la camioneta Dodge Journey gris modelo 2012 que aparece en el video del grupo delictivo que emboscó a los estatales el 17 de abril. 

Dentro de dicha camioneta encontraron varios documentos personales de los policías asesinados, como recibos de pago, tarjetas bancarias y de crédito. 

También hallaron un chaleco balístico y un panel balístico que pertenecían a los policías Juventino Figueroa Gallardo y David Hernández Lorenzo, ambos fallecidos durante la emboscada. 

Hasta el momento, las autoridades no han informado el vínculo entre los seis detenidos el 20 de abril en la comunidad serrana de El Naranjo y los cuatro detenidos el jueves 19 en Zihuatanejo. 

Los familiares de los dos estudiantes de enfermería, el chef del hotel Pacífica y el surfista y promotor turístico anunciaron más movilizaciones para exigir su libertad, pues sostienen que fueron usados como chivos expiatorios para cubrir la incapacidad de las autoridades.

 

 

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