Pide el gobernador que los municipios entren a la lucha contra la delincuencia

Con un llamado a que los municipios asuman su responsabilidad en el combate a la delincuencia, con la sentencia de que los ataques “sorpresivos, alevosos y cobardes” no amedrentarán a las autoridades, fueron despedidos los restos mortales seis policías emboscados en las inmediaciones de Petatlán, en la Costa Grande de Guerrero.

La ceremonia del último adiós a los elementos asesinados por supuestos integrantes del crimen organizado se desarrolló en las instalaciones de la Universidad Policial, en Chilpancingo.

El homenaje estuvo encabezado por el gobernador Héctor Astudillo Flores, quien manifestó el respaldo de su administración a las familias de los elementos Mario Portillo Gaspar, Heriberto Martínez Benítez, Delfino Damián Luna, Rollins Javier Morales Nava, David Hernández Lorenzo y Juventino Figueroa Gallardo.

Ante los féretros de las víctimas, el gobernador Astudillo Flores ordenó al secretario de Desarrollo Social, Mario Moreno Arcos y al secretario General de Gobierno, Florencio Salazar Adame, que se encarguen de que todos los apoyos destinados para las familias fluyan de manera oportuna.

Particularmente mostró interés en que los hijos de los policías asesinados cuenten con el respaldo de una beca que les permita mantener sus estudios.

 

Acción cobarde, sorpresiva y alevosa

 

“Ellos fallecieron en un acto cometido por quienes transitan fuera de la ley, en un acto cobarde y alevoso, en donde le arrebataron la vida a seis servidores públicos que merecen doble reconocimiento; porque trabajan y mueren por servir a la sociedad”, señaló Astudillo Flores ante autoridades civiles y militares.

Reconoció que la Costa Grande vivió el martes pasado momentos muy críticos, ya que en dos hechos que sostuvo están relacionados, se generó la muerte de los seis elementos de la policía estatal.

Indicó que fue la determinación de intervenir en una zona sumamente delicada la que tuvo como consecuencia la emboscada cerca de Petatlán, por esa razón ratificó la voluntad de seguir adelante, pese a la intención del crimen de generar un vacío de poder en el que puedan operar.

“No nos amedrentemos; los que se dedican al mal son mucho menos que los que pensamos que este estado debe seguir adelante, reconocemos problemas pero hay un gobierno que todos los días los enfrenta”, anotó.

Manifestó la solidaridad del gobierno para con los elementos de la Policía del Estado, ya que su trabajo ha permitido superar momentos sumamente críticos.

En varias ocasiones arengó: “no permitamos que la cobardía, el anonimato y la sorpresa quiten vidas”.

Sostuvo que Guerrero está habitado mayoritariamente por gente buena, la que al final se tiene que imponer sobre la minoría que se maneja fuera del marco legal y de la condición humana.

 

El llamado a los municipios

 

En la recta final del mensaje dirigido ante las familias de los caídos, el jefe del Ejecutivo local planteó: “Aprovecho para hacer un llamado a todas las policías que existen en el estado, especialmente las municipales, porque no es posible que siempre siga llegando la Policía del Estado, también tienen que llegar las policías municipales y deben responder con su responsabilidad constitucional”.

Agregó: “La Policía del Estado ha dado mucho, ha dado vidas, pero también corresponde, atender los problemas que tienen que ver son seguridad pública a las policías municipales”.

También consideró necesario hacer un llamado a todas las instituciones relacionadas con seguridad pública para redoblar esfuerzos, con la certeza de que Guerrero vive momentos particularmente complicados.

Recordó que al inicio de su mandato, en 2015 asumió el control del Gobierno de Guerrero incendiado, con un evidente vacío de autoridad.

Los féretros de Mario Portillo Gaspar, Heriberto Martínez Benítez, Delfino Damián Luna, Rollins Javier Morales Mava, David Hernández Lorenzo y Juventino Figueroa Gallardo abandonaron las instalaciones de la UNIPOL en medio de una andanada de aplausos.

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