La hegemonía en el poder ha llevado al municipio a tocar fondo

Antonio Gaspar Beltrán avizora la caída de un gran imperio: el del PRI en Chilpancingo.
El partido tricolor ha gobernado la capital guerrerense por más de 80 años y, de acuerdo con Gaspar Beltrán, los priístas tendrán que “pedirle perdón” a los chilpancingueños por los resultados de sus “excesos y malos gobiernos”.

El mayor delito del PRI, dice, fue convertir a la ciudad en la peor para vivir y en una de las más violentas e inseguras del país.

Toño Gaspar se describe a sí mismo como “un hombre apasionado y entregado al servicio social”.

A sus 46 años se prepara para buscar, por segunda ocasión, la presidencia municipal de Chilpancingo.

Va como candidato de la coalición Por Guerrero al Frente, que integran los partidos de la Revolución Democrática (PRD), Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC).
Y aunque hoy ve en el PRI al mayor enemigo de la capital, hace seis años militaba en ese partido.

El tricolor le abrió su primer espacio de participación política.

“El PRI es un partido institucional, un partido que me enseñó disciplinas, que me enseñó orden. Es un partido que tiene sus propios mecanismos de organización. Sin embargo, no encuadré por la imposición, no encuadré cuando no dejan crecer, no encuadré cuando debes tener un apellido de abolengo o poder económico para sobresalir”, comenta en una entrevista concedida a este medio de comunicación.

– ¿Ha cambiado algo en el PRI desde que renunciaste en 2012?
“No. Siguen de candidatos los mismos que cuando yo estaba. Entonces no. Yo creo que las cosas siguen igual”.

– ¿Consideras que este manejo político del PRI fue el que llevó al municipio de Chilpancingo a la situación de crisis que enfrenta en estos momentos?
“Pues sí. Yo no quiero ser quien busque culpables, pero hay una historia que nos delata quienes son los que han gobernado el municipio durante más de 80 años. La historia será la que se encargue de refrescarle la memoria a cada ciudadano. Seguramente los ciudadanos ya tienen cuenta de contra quien es el enojo”.

Y aunque dice que no quiere señalar culpables, lo hace. De poquito en poquito, de comentario en comentario, de declaración en declaración. Como una arañita, Gaspar Beltrán teje la red de culpas cometidas por los gobiernos del PRI.
“Yo veo a Chilpancingo como un lugar después de una fiesta, en el que todo está tirado,
todo está desordenado”, expone.

– Pero más que fiesta ha sido un bacanal, ¿no?
La pregunta le arranca una risita discreta. “Pues…”, dice sin animarse a contestar. Analiza la pregunta y razona su respuesta.

“Bueno, yo creo que ha habido excesos y los excesos son los que hacen que los grandes imperios caigan. Yo creo que los excesos, los abusos, han sido predecesores de la caída de grandes imperios… y uno está por caer”.

A 77 días de las elecciones, Gaspar Beltrán afirma que no hay condiciones para “el continuismo”.

Con el vergonzoso título de la peor ciudad para vivir y la preocupante estadística de violencia e inseguridad, advierte la necesidad de una alternancia en el gobierno.
Quien llegue al poder, dice, “debe asumir el papel de mozo, de servidumbre, para levantar todo lo que está tirado”.

Quien gobierne Chilpancingo, insiste, “debe ser como Jesucristo y servir a los demás”.
Hasta ahora, señala Gaspar Beltrán, los priístas han “malorientado sus funciones al grado que hay algunos que se sienten como monarcas, como reyes y se han olvidado que la gente no necesita reyes, sino servidores públicos”.

– ¿Este nuevo gobierno implica un simple cambio de siglas?
“No. Esto va más allá de colores, más allá de partidos, de política incluso. Yo creo que es un tema de sensibilidad, de compromiso, de identidad, de historia. Una sola persona no podrá sacar a Chilpancingo del bache en el que se encuentra. Tiene que ser un pueblo organizado, tiene que haber una recomposición social, una reconciliación entre los que gobiernan y el pueblo. Tiene que haber perdón para construir un futuro alentador”.

¿Perdón de quién?

“El gobierno (priísta) tiene que pedirle perdón al pueblo por los malos manejos, por la corrupción, por la irresponsabilidad. Tiene que sembrarse un futuro basado en el amor y la sensibilidad para estar al servicio del pueblo”.

Toño Gaspar aclara que “no se trata de buscar culpables, ni de echar culpas, ni de pelear”. Se trata, dice, de que sociedad y gobierno se enfoquen en la reconstrucción de Chilpancingo, una ciudad que se encuentra “tirada, abandonada, sin pies ni cabeza”.

– ¿El perdón es sinónimo de impunidad?
“No, porque cuando hablo de que la autoridad tiene que pedir perdón, no hablo de que la autoridad judicial exima su responsabilidad. Ellos tendrán que asumir su papel y afrontar su responsabilidad”.

¿Cómo es el chilpancingueño?, ¿aguanta todo?

“No, no, no, no, no. Por eso yo creo que algo grande está por venir. El chilpancingueño es un ser humano generoso, bondadoso, amable, valiente, decidido, emprendedor, muy prudente. Pero obviamente todo tiene un límite y creo que la paciencia de Chilpancingo está en su límite”.

Antonio Gaspar Beltrán considera que éste es el momento justo para lograr la alternancia de gobierno. Ya lo intentó en las elecciones pasadas de 2015. En ese entonces, como de costumbre se impuso el PRI.

El candidato del tricolor, Marco Antonio Leyva Mena, obtuvo 32 mil 263 votos. Toño Gaspar consiguió 27 mil 472 apoyos en las urnas. La diferencia fue de 4 mil 791 votos.

Pero el perredista confía en que esta vez será diferente. Esta vez, dice, la inconformidad social se manifestará en las urnas. El imperio del PRI se derrumbará.

– ¿Qué garantía hay de que el algún momento tú puedas representar esa alternativa para rescatar Chilpancingo?
Gaspar Beltrán se guarda la repuesta. Argumenta que los tiempos electorales no le permiten exponer sus propuestas como aspirante a la alcaldía.

Sin embargo, señala una cualidad suya que considera una de sus mayores virtudes: no tiene señalamientos de corrupción.

– ¿Estás preparado para gobernar Chilpancingo?
“Tengo la sensibilidad para hacerlo. Me ha costado 25 años de caminar con la gente en las colonias y comunidades. Son 25 años en los que hemos hecho una trayectoria, una historia que nos permite decir que tenemos identidad con el pueblo. No quiero decir que tengo experiencia porque no quiero sentirme docto en la materia, pero la sensibilidad creo que la he alcanzado”.

– ¿Estás preparado para la guerra sucia?
“Es normal, en la política se ve guerra sucia, se ven traiciones. En Chilpancingo hemos visto cómo Miguel Hidalgo (billete de mil pesos) y Digo Rivera (billete de 500 pesos) se han paseado en los últimos procesos electorales. Esas situaciones le corresponden a la autoridad judicial vigilarlas. Yo creo que la dignidad de la gente debe de estar por encima de cualquier precio y no seguir condenando a Chilpancingo al retraso y el deterioro.

Después de tocar fondo, tenemos que salir a flore. Después de estar en los últimos lugares, ya no podemos caer más bajo. Creo que Chilpancingo está motivado y decidido a ir para adelante”.

– De ganar la elección, serías un alcalde de oposición en una entidad gobernada por el PRI.

¿No le temes a los embates?
“Amor y paz. Para que haya un pleito tiene que haber dos que quieran pelear y yo no estoy en el ánimo. No creo que Chilpancingo esté deseoso de ver autoridades peleando. Han sido muchos los retrasos que se han generado por los malos entendidos. Es tiempo de reconstruir, es tiempo de avanzar, es tiempo de crecer, es tiempo de ir para adelante”.

– Chilpancingo enfrenta graves conflictos y problemáticas, como la falta de un basurero, un retraso en servicios públicos, agua potable, una caída en el sector comercial. ¿Sabes a lo que te enfrentarías?

“Sí, claro, claro que lo sé. Pero también sé que para los grandes retos se preparan los guerreros. Vale la pena hacerlo por la gente que está allí, en la espera de que las cosas mejoren”.

Una vez más, Gaspar Beltrán señala a los presuntos culpables: los gobiernos priístas.
“En gran parte, muchas de las cosas que padecemos se deben a la irresponsabilidad con la que se nos ha gobernado”, insiste.

– ¿Crees necesario vincular más a la sociedad en la búsqueda de soluciones?
“Es claro que no podemos dejar en una sola persona, ni en un equipo de 10 o 20 personas, la responsabilidad de recomponer un municipio. Yo percibo a Chilpancingo como un ente vivo, que tiene cuerpo, que tiene espíritu, que tiene alma. Observo a Chilpancingo como un cuerpo contaminado, lleno de basura, con un drenaje a cielo abierto que es el Huacapa.

Observo a Chilpancingo con un espíritu caído, con un alma triste y desolada. Sólo el amor, esa palabra mágica, nos puede ayudar a perdonar, a hacer un futuro sin resentimientos, sin rencores, para reconstruir”.

– ¿Cuál ha sido tu mayor triunfo en la política?
“Encontrarme con la gente en la calle y que me agradezca las atenciones que yo tuve en algún momento y que no recuerdo. Es cuando me doy cuenta que lo que hice lo hice fue de corazón y son muchas manifestaciones de esas las que recibo”.

– ¿Y cuál ha sido tu mayor derrota?
Gaspar Beltrán hace una pausa. Las palabras se le atoran en la garganta. Por un segundo parece que su mirada se extravía, como que nos mira y no. Como cuando los recuerdos llegan de golpe y te noquean.

“Yo diría que mi mayor derrota fue ser víctima. Que la necesidad de la gente (en las elecciones de 2015) fuera mayor al deseo del cambio. Mi mayor derrota fue la impotencia al ver un sistema que se niega a morir. El ver cómo el poder económico logra doblegar las convicciones”.

– ¿Cómo recibiste la noticia de tu derrota?, ¿cómo enfrentaste ese proceso?
“Hoy que lo vuelvo a recordar me llena de mucha vitalidad. Yo no permití que la derrota me derrotara. Gracias a Dios entendí que el ego es el que te lleva a la derrota. Trabajé con el ego y le dije espérame tantito, hay que ponerle humildad y hay que salir a trabajar y a hacer lo que nos faltó por hacer. Seguimos buscando la cercanía con la gente, seguimos tocando puertas y seguimos tocando corazones y eso es lo que hoy nos mantiene aquí, activos, vivos y decididos”.

– ¿Cómo es un día de Toño Gaspar?
“En las mañanas, yo soy apasionado de la información, me gusta mucho, yo busco la información. No me gusta salir de casa si no estoy informado. Pero antes, yo soy un hombre de fe. Antes hago contacto con mi ser superior, con mi Dios como yo lo concibo y salgo fortalecido espiritualmente, pero también informado de cómo está el acontecer diario. Me gusta llevar a mis hijos a la escuela, me gusta cuando tengo oportunidad también de ir por ellos. Nunca me gusta faltar a comer a la casa, el momento más importante es comer con la familia y en las tardes me gusta andar en las colonias, me gusta caminar con la gente”.

– ¿Cómo te mueves por una ciudad tan violenta e insegura como Chilpancingo?, ¿te encomiendas a Dios antes de salir de casa?
“Claro, siempre lo hago. Pero además yo creo que el que nada debe nada teme. Algo importante de reconocer aquí es que trato de ser muy cuidadoso, trato de ser prudente, a como estamos hay que tratar de conducirnos con mucha precaución”.

Toño Gaspar no suelta nunca una Ipad con carcasa negra y teclado bluetooth. Antes de empezar con la entrevista, nos mostró en su pantalla los gráficos de una encuesta que lo ubica como puntero en la contienda por la alcaldía.

Terminando la charla se despidió, con su hablar rápido pero relajado. Con su Ipad bajo el brazo. Con el rostro confiado porque está seguro de que la próxima es la suya.

Deja tu opinión