Servando de Jesús Salgado Guzmán

• Cuando fue perseguido, fueron los pueblos de la sierra quienes lo cobijaron

Rogelio Agustín / Alondra García

A Servando de Jesús Salgado Guzmán no le gustan los políticos. Los ha llamado corruptos y mamarrachos en innumerables ocasiones. Y aunque hoy es candidato a diputado, aclara que no es y nunca será como ellos. A sus 40 años es líder del Consejo del Autotransporte de Guerrero, que agremia a más de siete mil concesionarios y dirige la Unión de Pueblos de la Sierra. Alto, de barba cuadrada, negra, espesa, Servando mantiene el estilo de un hombre de la sierra. Cuando habla lo hace sin tapujos y de vez en cuando se le escapa una grosería, o varias. “Siempre me ha gustado ser revoltoso”, admite entre risas durante una charla de casi una hora. Recuerda que su gusto por “la grilla” comenzó mientras estudiaba la preparatoria en la Universidad Autónoma de Guerrero y siguió cuando ingresó a la Facultad de Derecho. Hoy es candidato en la segunda fórmula a diputado local por la vía plurinominal, bajo las siglas del Partido del Trabajo (PT). Obtener un espacio para participar en este proceso electoral no fue fácil. El dirigente transportista atravesó una serie de complicaciones y descolones. El 03 de diciembre del año pasado se destapó como aspirante independiente a la alcaldía de Chilpancingo; dos semanas después, el 17 de diciembre, el Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional (PAN) lo presentó como su precandidato único para ese cargo. Poco después, el PAN se unió en coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano y terminaron por postular al perredista Antonio Gaspar Beltrán. Entonces, Salgado Guzmán buscó otra vía para llegar a la candidatura por la presidencia capitalina. En esa ocasión se acercó a la coalición Juntos Haremos Historia, que integran los partidos Morena, del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES). Su aspiración no prosperó porque en la distribución por género se determinó que la candidata sería una mujer. Poco después, el PT tuvo un rompimiento con Morena y abandonó la coalición. Una vez más, Servando de Jesús se apuntó como candidato a la alcaldía de Chilpancingo. Sin embargo, el PT también determinó que llevaría a una mujer como candidata, lo que dejó al líder transportista fuera de toda posibilidad para contender por ese cargo. Finalmente el PT postuló a su hermana María Eugenia Salgado Guzmán como su abanderada y le otorgó a Servando una candidatura plurinominal. El líder de la sierra se ha mantenido activo en la campaña de su hermana. Ha participado en todos sus eventos y recorridos porque, dice, hay que sacar del poder a los corruptos. – ¿Por qué consideras que tú harás un mejor trabajo en el Congreso?, ¿qué te hace mejor o diferente?, se le pregunta. “La administración pública se debe de hacer de una forma transparente, cero corrupción. Yo no creo en los políticos, me caen mal. Yo se qué es lo que tiene que hacer un diputado. Soy abogado y veo que los que están ahí no saben, los ha corrompido el sistema, ha corrompido su forma de actuar”. De llegar al Congreso de Guerrero, afirma que vigilará el ejercicio de los presupuestos en los ayuntamientos y, en caso de encontrar mal manejo de recursos, interpondrá denuncias penales ante las autoridades correspondientes. “Yo me comprometo a que ya no habrá corrupción. Si el estado está como está, con inseguridad, con falta de salud, con falta de educación y Chilpancingo con falta de agua potable, con el problema de la inseguridad, con el problema de la basura, es porque hay corrupción”, expone. Por ello, también se compromete a llevar propuestas de ley con “penas severas para los corruptos”. De acuerdo con Servando, la corrupción ha generado tal hartazgo social que se verá reflejado en las urnas el próximo primero de julio. “Yo veo a muchos partidos políticos que van a perder su registro. Otros que no lo van a alcanzar. Veo partidos fuertes que se van a disminuir. Veo también partidos como el PT, como Morena, que van a subir, se van a consolidar. Yo creo que habrá un reacomodo en los partidos políticos”, expone. Incluso considera que el PRI perderá la mayoría en el Congreso de Guerrero, el cual, dice, “será más de izquierda verdadera”. En su caso y el de su hermana, destaca que cuenta con el respaldo de más de siete mil transportistas pertenecientes a 54 organizaciones que integran el Consejo del Autotransporte. Al menos 3 mil 500, más de la mitad de los agremiados, se encuentran en Chilpancingo. Sin embargo, Salgado Guzmán aclara que no obligará a los transportistas a respaldar su proyecto político. Por ello, un día antes del arranque de las campañas les envió un mensaje en su grupo de Whatsapp en el que los llamó a apoyar a cualquier candidato, de cualquier partido, si es que así lo desean, sin que haya represalias dentro de la organización. “Aquí no es por la fuerza, este proyecto es para sumar las voluntades. Se busca el voto corporativo pero concientizado, de manera voluntaria, no obligado”, explica. Además de “grillo” universitario y líder gremial, Servando de Jesús destaca otra faceta en su vida, la de dirigente social. Señala que como presidente de la Unión de Pueblos de la Sierra ha sido testigo de la carencia social y el olvido institucional en una de las regiones más marginadas de Guerrero. “Me salí de mi área de confort que era el sindicalismo y quise apoyar a la sierra. La empecé a apoyar, empecé a bajar uno que otro recurso. Hay muchísima necesidad. Tratamos (en un principio) de ayudar a esos pueblos, bajamos un pequeño recurso, pero no se logró gran cosa la verdad, tengo que hablar con la verdad”, cuenta. El motivo, explica, es que “los proyectos productivos de traspatio” no mejoraron la calidad de vida de los pueblos. “Yo no quería seguir haciendo lo mismo que hacen todos, de seguir bajando esos recursos que no sirven ni benefician absolutamente en nada”. Fue entonces que junto a varios comisarios crearon la Unión de Pueblos de la Sierra y buscaron un acercamiento con el gobierno del estado. Una de sus primeras propuestas fue la consolidación del aserradero más grande de Guerrero en Jaleaca. Sin embargo, no se pudo concretar porque varias de las tierras que pertenecen a esta comunidad están en posesión de Tlacotepec. El proyecto, según Servando, habría beneficiado no solamente a Jaleaca sino también a Pueblos Altos, Chicahuales, Tierra Colorada, La Soledad, Omiltemi, Xocomanitlán y varias localidades más, lo que habría reactivado la economía en la sierra de los municipios de Chilpancingo y Leonardo Bravo. Otro proyecto que presentó fue mover el zoológico de Chilpancingo hacia la zona comperendida entre Omiltemi, Xocomanitlán y Amojileca, para hacer un zoofari y detonar la actividad turística. El candidato del PT destaca que los comisarios están tan interesados en ese planteamiento, que incluso aceptaron donar las tierras para crear un corredor turístico, con campos de gotcha y cabañas ecológicas. El resultado, según Servando, habría sido la consolidación de un pueblo mágico, gracias a la gastronomía de la región. Sin embargo, hubo un proyecto que le generó conflictos, la creación de un Centro Integral del Autotransporte en Chilpancingo, que contaría con una gasolinería, taller mecánico, refaccionaria, pintura, lavado y engrasado de uso exclusivo para transportistas. El objetivo, indica, era “congelar el precio del pasaje público durante ocho años”. Salgado Guzmán recuerda que cuando presentó el proyecto ante las autoridades le dieron el visto bueno, pero después de varios meses sin que le dieran seguimiento, los transportistas optaron por manifestarse. El 28 de abril de 2016, cientos de transportistas y habitantes de la sierra bloquearon la Autopista del Sol al norte de Chilpancingo. Después de ocho horas de bloqueo, la Policía Federal realizó un desalojo violento que dejó 39 personas detenidos y varios vehículos vandalizados. Además, Servando de Jesús Salgado Guzmán fue declarado por su hermana María Eugenia como “desaparecido”. En ese tiempo, cuenta, tuvo que esconderse porque había órdenes de aprehensión en su contra. “Yo tuve que irme a la sierra por un tiempo. Me sacaron (de Chilpancingo) los comisarios de Jaleaca, de Xocomanatlán. Eso fue lo que pasó. Y la verdad se siente bonito cuando la misma sociedad te protege, se siente algo especial, algo padre. Estuve seis meses en Jaleaca, también estuve en México arreglando el tema jurídico”, relata. En ese entonces, el gobernador Héctor Astudillo Flores declaró ante los medios de comunicación que el bloqueo había sido organizado por el narco, debido a la participación de habitantes de la sierra, quienes se dedican a la siembra de amapola como único modo de vida en la región. En ese sentido, destaca que pudo demostrar su inocencia: “No tengo nada qué esconder, nada hice mal, lo que se dijo se comprobó que no era verdad y gracias a Dios estoy aquí y por eso soy candidato”. Respecto a la situación que enfrentan sus compañeros de la sierra, Servando reconoce que es “gravísima”, porque “son pueblitos con una carencia enorme”. “Me regañan, me piden que no diga que la sierra se dedica a la siembra de estupefacientes. ¡Pero a eso se dedican!”, expresa. Pero ahora, el dirigente de la región señala un problema aún más grave y peligroso para los habitantes de esos pueblos: cambiar la producción por el consumo. “Nos está alcanzando ese mal. Si te vas a Jaleaca vas a ver drogadictos que antes solamente eran sembradores”. Recuerda que durante su exilio de seis meses en Jaleaca vivió en casa de una familia con un hijo de 22 años, con quien solía jugar futbol por las tardes. “Hoy que vuelvo a ir lo encontré mal, pidiendo ayuda porque se estaba metiendo heroína. Me lo traje a Chilpancingo y gracias a Dios se está recuperando el chavo”, cuenta. Por eso, entre sus propuestas de campaña destaca la creación de una Secretaría de la Sierra, que se encargue de impulsar proyectos productivos lícitos que realmente detonen a la región. Salgado Guzmán también contempla la consolidación económica de la capital guerrerense, pues advierte que “Chilpancingo es un pueblo grandote que no tiene infraestructura, calles dignas, empresas, fábricas, ni nada”. La culpa, dice, es de los políticos corruptos que condenaron a Chilpancingo al retraso. “Por eso no creo en los políticos. Me caen gordos los políticos por corruptos. Pero sí creo en la política, la política y el político van de la mano pero son cosas diferentes. La política es ver la función pública, ver las necesidades y ver cómo se resuelven los temas de la sociedad, ver el bien común de la sociedad, esa es la política. El político es el que ejerce, pero en la dinámica en que se han metido los políticos, en eso es en lo que no creo”, explica. Y es por ese motivo que a Servando no le gusta que lo llamen político. “Yo no quiero ser igual que ellos, si dicen que soy político me van a meter en su mugre, en su fango y yo no quiero estar dentro de eso”.

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