La urgente necesidad del cambio social

Vivimos la crisis del capitalismo en su máxima expresión y se da en la era de la globalización. El sistema capitalista seguirá produciendo más pobres y haciendo más ricos a los ricos. Ha demostrado que no da para más, no es posible esperar una mejoría del mismo, no habrá una recuperación en el sentido de aumentar el número de empleos, mejorar los salarios, disminuir la pobreza, propiciar el desarrollo humano en los países pobres, etc.
Hay grandes posibilidades no solo de que se agudicen los actuales conflictos, sino de que surjan nuevos conflictos sociales por la progresiva depauperización de las condiciones de vida de los trabajadores y de la población en general. La inconformidad social, el descontento de la mayoría de la población, la falta de alternativas para mejorar las condiciones de vida puede crear las condiciones para que se dé a corto o mediano plazo un estallido social.
Se habla de crisis financiera, de crisis económica, de crisis ecológica, de crisis ambiental, de crisis alimentaria, de crisis migratoria, de crisis de gobernabilidad, etc.. Desde que tengo memoria, he escuchado esta palabra de manera constante como una justificación y/o explicación de la situación económica en la que nos encontramos. Para hacer una distinción entre «países desarrollados y países no desarrollados», se decía que éstos últimos eran los que siempre estaban en crisis, mientras que los primeros gozaban de prosperidad y abundancia.
Sin embargo, hoy se puede hacer referencia a una crisis económica internacional por lo que, la misma, se puede observar tanto en países «desarrollados como en vías de desarrollo», es decir, la crisis es global y no solo afecta a unos cuantos países del mundo.
Con este argumento, se han rechazado las demandas de aumento salarial y mejora laboral de millones de trabajadores organizados en el mundo entero y, las respuestas que han recibido ha sido la implementación de políticas económicas que incluyen topes salariales, reducción de prestaciones laborales, aumentos de precios de todo tipo de productos, reducción de personal y eliminación de derechos laborales conquistados durante décadas, así como otras medidas que afectan a la población en general.
En un gran sector de la población prevalece la tendencia a pensar que es indebido, fuera de tiempo y lugar hablar de expresiones como socialismo. Sin embargo, las personas que viven sus vidas sin mirar hacia el pasado cometen un gran error porque no se puede entender el presente sin conocer el pasado y mucho menos, construir el futuro sin saber dónde estamos y de dónde venimos.
En este contexto de análisis, es imposible ignorar la relación estrecha que existe entre un modelo económico excluyente, que aumenta la miseria, y el incremento de los índices delictivos, ya que la delincuencia viene a ser en última instancia, la expresión más extrema y descompuesta de la ausencia de desarrollo económico y social.
La violencia ya forma parte de la vida cotidiana de la sociedad contemporánea, que no solo la observa en los programas de televisión, películas y noticias, sino que la padece directamente en su vida cotidiana al aumentar la delincuencia común.
De acuerdo a datos de INEGI, CEPAL o Revista Forbes, existen en México 35 multimillonarios y solo 10 de ellos superan los ingresos de toda la población, es decir, poseen una fortuna de 132 mil millones de dólares (1.8 billones de pesos); dominan telecomunicaciones, minería, comercio, banca y próximamente petróleo y electricidad.
Junto a la crisis económica, observamos otra característica principal de nuestros tiempos que es la existencia de una corrupción generalizada en los diferentes partidos políticos y niveles de gobierno que merma los recursos públicos a través de su desvío para beneficio de particulares y pacta con la delincuencia organizada
Ante la gravedad de la situación, otro sector de la sociedad cada vez más creciente, muestra su inconformidad con la situación actual realizando acciones de resistencia que poco a poco van tomando forma de desobediencia civil y han surgido grupos de autodefensa con civiles armados para defender sus comunidades de las agresiones de la delincuencia organizada ante la incapacidad del Estado mexicano de brindar seguridad; ambos, son ejemplos muy claros de la inconformidad social que va creciendo en la población mexicana.
Con base en esta descripción de nuestra sociedad, se enfatiza la necesidad de incrementar la participación ciudadana para influir en el rumbo que tendrá nuestra sociedad. Una de las tareas que tenemos por delante y que nos permitirá lograr el cambio social es la necesidad de construir antes que nada un aprendizaje social de esta crisis.
Los diferentes partidos y políticos tienen grados de responsabilidad social, dependiendo de si se han ubicado del lado de la corrupción, o han contribuido al saqueo de los recursos de nuestra nación y de la entrega de la misma al capital privado nacional e internacional.
Todos sabemos que muchas personas que se dedican a la política en los partidos lo hacen por lucrar, por obtener beneficios personales. Sabemos que los políticos hacen grandes promesas y compromisos en períodos electorales regalando artículos y objetos a la población para mejorar su imagen y pedir el voto el día de las elecciones. Sin embargo, al llegar al poder se olvidan de sus promesas y compromisos de campaña y solo atienden a sus verdaderos amos, los dueños del poder económico. Y mientras tanto, cada quincena al comprar nuestra despensa, vemos que los precios de los artículos han aumentado considerablemente.
En México, un gran porcentaje de la población muestra en su comportamiento que no hay memoria histórica. Olvidan que las elecciones en México son las más fraudulentas del mundo, que no tenemos democracia electoral, que los partidos políticos registrados están contaminados por la corrupción y no cambiarán la situación actual, que se protegen unos a otros cuando se relevan el poder, en base a la impunidad existente en materia política. Si esta protección mutua no fuese cierta, ya tendríamos a muchos políticos en la cárcel por malversación de fondos; pero esto no sucede en México.
El siguiente paso, es desarrollar nuevos comportamientos que nos permitan enfrentar de manera exitosa los nuevos retos. Es tomar consciencia de que estamos inmersos en un proceso de construcción social de la realidad, lo cual significa que todos contribuimos con nuestro comportamiento individual a mantener, reforzar o cambiar la realidad social. Es la mayoría social, la que tiene el poder de cambiar el sistema social en el que se encuentra. Tiene la capacidad, el potencial y la oportunidad de cambiar este sistema social por otro donde prevalezca la justicia, la democracia y la igualdad social. Rechacemos a las instituciones y organizaciones que están contribuyendo a mantener el control social y construyamos en su lugar nuevas organizaciones que sean realmente representativas de los trabajadores.
El nuevo comportamiento implica el surgimiento de una participación individual en los procesos sociales. Esto permitirá evitar la manipulación electoral de los partidos políticos que utilizan un gran presupuesto para realizar campañas que engañan y confunden a la población. Por otra parte, necesitamos crear organizaciones realmente representativas de los trabajadores y de la ciudadanía en general para exigir la satisfacción de las demandas colectivas de justicia, democracia e igualdad social, lo cual inevitablemente nos conduce al terreno de la política, por lo cual no debemos descartar la idea de participar en ella.
La idea es empoderar a la población y a los trabajadores haciéndolos conscientes de que ellos tienen el poder para cambiar este sistema social por otro. Los políticos actuales tienen el poder y lo ejercen en su beneficio personal, pero lo van a perder si la población toma consciencia del poder que tiene y si actúa en forma organizada, consciente y comprometida.
La población tiene el poder por el simple hecho de pertenecer a la mayoría de los desposeídos, de los excluidos, de los sin voz, es decir por la sencilla razón de que forman parte de la mayoría de los integrantes de la sociedad. La alternativa real en estos tiempos de crisis es construir organizaciones independientes por sectores (uniones de ciudadanos, organizaciones de colonos, comités estudiantiles, etc.), crear corrientes sindicales independientes en los sindicatos controlados por el charrismo sindical con miras a tomar el poder de las direcciones sindicales, con el objeto de luchar por la democratización de nuestra sociedad.
En conclusión, la crisis que estamos viviendo alcanza dimensiones no vistas en la historia de la humanidad en términos de niveles de pobreza, concentración de la riqueza, sufrimiento de la población, grado de corrupción, contaminación ambiental, inseguridad y violencia, todo en el marco de la impunidad que nos rodea. Hay una explotación desmedida de los seres humanos y de los recursos naturales que pone en peligro la salud de los trabajadores y de las poblaciones, así como la existencia misma de nuestro planeta. Urge detener esta espiral de destrucción, en nuestras manos está no solo el destino de nuestras vidas, sino el futuro de las siguientes generaciones. Ante la situación social no es posible asumir una postura de indiferencia e inactividad social.

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