La clínica fue clausurada por la Secretaría de Salud

Integrantes de Pro vida rezaron este viernes frente a la puerta principal de una clínica recién inaugurada en Chilpancingo, en ella se anuncia la práctica de abortos asistidos con personal especializado, aunque la Secretaría de Salud clausuró las instalaciones antes de que iniciaran operaciones.
Desde las 2 de la tarde, los activistas comenzaron el rezo del Rosario frente a las instalaciones de la clínica Marie Stopes, que supuestamente abrirá sus puertas el lunes 30 de julio para ofrecer métodos anticonceptivos, consejería en Interrupción Legal del Embarazo (aborto) y detección de infecciones de Transmisión Sexual.
La clínica pro aborto está ubicada en la avenida Juan N. Álvarez, en la colonia Centro, justo frente al convento de las Hermanas Cruzadas de la Iglesia.
“Queremos pedirle encarecidamente a las personas que recapaciten por humanidad y que defiendan los bebés que están en los vientres de las mujeres, que a veces toman una decisión desesperada porque no saben qué hacer”, comentó Mayra González Sánchez, una creyente católica que participó en la actividad.
La activista pro-vida pidió a los capitalinos que “así como se conduelen” por las personas asesinadas en Chilpancingo a causa de la violencia, “también lo hagan por los bebés que no se pueden defender”.
Los católicos rechazaron que los embriones abortados no tengan vida, como argumentan las feministas que defienden la interrupción del embarazo.
“Si fueran un montón de células serían un tumor, pero son seres humanos. Desde la unión del espermatozoide y el óvulo hay vida”, afirmó González Sánchez.
Por ello, pidió a las mujeres que planean abortar, a quienes promueven esta práctica y a todos los capitalinos que “por favor, por humanidad, tengan compasión de los bebés”.
La activista afirmó que con el aborto “hay dos víctimas”, el bebé y la madre, cuya vida no vuelve a ser la misma.

Aclaró que los activista pro-vida no están en contra de las personas, sino en contra de esta práctica.

También hicieron un llamado a “crear conciencia de que la sexualidad se tiene que practicar con responsabilidad” y pidieron a las mujeres que planean abortar que “no asesinen a sus hijos”, sino que los den en adopción.

En los casos de mujeres embarazadas por violación, sostuvieron que “el culpable es el victimario, no el bebé”. Por ello, manifestaron su disposición para recibir en adopción a los hijos concebidos por esa causa.

“Son niños y no tienen la culpa. Los bebés son asesinados cruelmente, los destrozan en el vientre de su madre. Lo que viene es un genocidio de inocentes”, aseveró otra de las creyentes católicas que participaron en la actividad.

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