En una plática informal una amiga me comentaba como tradicionalmente, sin que importe el color o ideología, cada tres o seis años se pierdan o cuando menos se alejen amistades a veces de años, de copas, de lo que sea.

Es una muestra de la debilidad humana, no necesitas ser priista o panista para asegurar que por eso se comportan así, tal vez lo hemos visto más en esos personajes porque durante más de ochenta años han detentado el poder y eso los volvió soberbios; sin embargo, repito esto no se ha vuelto privativo de estos personajes.

Me comentaba mi amiga que, buscando una comunicación con un nuevo personaje, con el ánimo de felicitarlo, este sujeto, cuando se dignó a contestar lo hizo de una manera muy seca, con cierto aire altanero, como si, un simple ladrillo le hubiera servido para construir su nuevo castillo de grandeza, ni los mensajes, ni nada responde,.

Otros casos de personajes que antes ni su teléfono era conocido pero, que ante los nuevos vientos que soplan en Guerrero una buena sombra lo protege. Hoy su celular no deja de sonar saludando, preguntando, felicitando, pidiendo, engrandeciendo tal vez el ego de esta persona.

Aclarando, dice mi estimada, no estamos cuestionando si merecen su nuevo estatus o no, en general, coincidimos que lo merecen, sus largos años de estar en las malas, les da derecho a estar hoy en las buenas. Lo que pedimos, siempre en voz de mi amiga, es que no cambien como aparentemente está sucediendo.

El cambio o la transformación, no es solo para evitar la corrupción, las injusticias, todo lo que ha pasado, nuestra actitud también tiene que ser diferente, recuerden, los cargos, los mandatos fenecen, tienen fecha de caducidad, nada es para siempre, hasta el amor acaba, perdón, ya me proyecté, es que escribí esto bajo el efecto del alcohol y ustedes saben las manos saludadoras envían a la mesa “denle a ese buen hombre lo que está tomando” y uno que no es soberbio no puede despreciar las invitaciones del pueblo.

Aja, pero como les iba diciendo, tranquilos, esto apenas comienza, no pierdan amigos incluso antes de tomar el poder, un poder que es nada comparado con la amistad que alguien te puede demostrar en el transcurso de la vida, personalmente puedo dar constancia de ello, mis amigos y amigas la mayor parte sin poder estuvieron ahí para apoyar, algunos que no mareados por el mismo también estuvieron presentes, pero sobretodo, modestia aparte es que en su mayoría han sido tratados por igual con o sin representación.

Ojalá cambien el estado de cosas que reciben en sus mandatos, pero ojala no cambien en su forma de ser. Si el nuevo poder no sirve para cambiar la relación gobierno-sociedad, deberíamos de definir que no ha valido la pena el votar diferente.

Mientras un saludos a todos y todas y, si alguna vez voy por la calle y no los saludo aunque los encuentre de frente, no se equivoque, no es soberbia, no se me subió el ego, simplemente ya no veo bien.

Ah por cierto, mi amiga se llama…

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