Los buscamos hasta en la barandilla y semefo pero no los encontramos, dice ombudsman en torno a los 43

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La mañana del 27 de septiembre, el ombudsman Ramón Navarrete Magdaleno estuvo en el 27 batallón de infantería, pero los mandos militares se negaron a la revisión

La noche del 26 de septiembre, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG), Ramón Navarrete Magdaleno formó parte del grupo de autoridades que buscaron a los normalistas atacados en Iguala de la Independencia, recorrieron el cuartel de la policía preventiva, las instalaciones del forense en la localidad y solamente la entrada del 27 batallón de infantería, poco a poco los fueron encontrando hasta que faltaron 43.

En Chilpancingo, Navarrete Magdaleno reconoció que el caso Iguala es, hasta el momento el asunto más complicado que le ha tocado atender en primera instancia, si bien el asunto está en manos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CDNH), por tratarse de un
asunto “que rebasó las fronteras de Guerrero y del país”.

En un esfuerzo de memoria, Navarrete se remonta al lugar y momento de los hechos: “Estuvimos inmersos desde los últimos momentos del 26 (de septiembre) y todo el 27 en adelante, en los días subsecuentes buscando a los muchachos la misma noche del 26 para amanecer el 27, estuvimos en el Servicio Médico Forense (Semefo) y en los hospitales”.

Agregó: “Cuando tuvimos ya acceso a las listas de los grupos de la escuela Normal (de Ayotzinapa), nos basamos ahí para buscar a los muchachos e ir palomeando a los que iban apareciendo, algo dramático hasta llegar a 43 y ya no se nos pudo mover la lista”.

La búsqueda comenzó y adquirió fuerza en la cabecera municipal de Iguala, en el entendido de que la estrategia de los estudiantes de Ayotzinapa es que en caso de contingencia, se dispersan para evitar un ataque colectivo.

Es de esa manera como se coordinó la búsqueda entre las diferentes dependencias, entre ellas la Policía del Estado y el personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) que acudió, tomando diferentes rutas para recuperar a la mayor cantidad de jóvenes.

El ombudsmán recuerda: “los encontramos en vehículos, terrenos baldíos, unos salían incluso de casas en las que les permitieron meterse, fue así como logramos adelgazar las listas hasta quedarnos en 43”.

Agregó: “Ese día nos dimos a la tarea de visitar los centros de detención de la policía preventiva municipal, estuvimos en la Policía del Estado, la Ministerial y la Federal pero no encontramos nada. No encontramos ninguna de las leyendas que suelen escribirse en las paredes cuando las personas quieren dejar su nombre o su apodo; no hayamos ni un huarache lapicero ni nada”.

Incluso dijo que estuvo junto con un grupo de personas en las instalaciones del Ejército Mexicano, pero no pudo pasar más allá de donde los mandos castrenses lo permitieron.

“Fui acompañado de los padres al Ejército pero no pudimos pasar al interior, nos dejaron llegar solo hasta donde permiten que esté la gente de civil, no pudimos hacer una revisión al interior porque alegaron que ellos no se dedican a detener gente, que si acaso participan en brindar seguridad y acordonar lugares”.

Admite: “No podíamos meternos a la fuerza, esa no es nuestra atribución y otro escenario hubiera sido si intentáramos meternos, buscamos pero nada, ni la minima evidencia”.

Durante los 28 años de existencia que tiene la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG), Ramón Navarrete Magdaleno reconoce que este es el asunto más delicado que se ha registrado en Guerrero, sin estar fuerza a lo vivido el 28 de junio con la masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas y la masacre de 11 indígenas mixtecos en la comunidad de El Charco, municipio de Ayutla de los Libres, entre otros hechos que han generado conmoción a nivel internacional.

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