Aunque ratifica postura en contra de los delegados

El gobernador Héctor Astudillo Flores ratificó su desacuerdo con la figura de superdelegados federales, pero hizo un llamado a los actores políticos a darle «un voto de confianza» al nuevo esquema de trabajo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

En entrevista, afirmó que a su modo de ver los superdelegados serán una especie de «gobernador federal».

Subrayó que «ya hay inconformidades que se notan y se dicen» respecto a esta nueva figura del superdelegado, que absorberá en una sola persona la responsabilidad de todas las delegaciones federales en los estados.

Astudillo Flores recordó que en su momento los 18 gobernadores priístas expresaron su postura de rechazo ante el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

«En aquel entonces (López Obrador) dijo que los delegados solamente se iban a encargar de programas sociales. Hoy estamos viendo otras cosas», reprochó.

Por ello, insistió en que los gobernadores que se oponen a este nuevo esquema de superdelegaciones «están ejerciendo su derecho de expresión».

Por su parte, dijo que en su momento ya manifestó su rechazo ante esta nueva figura y que ahora no entrará nuevamente en «una ruta crítica».

Aseveró que por su parte no tendrá problemas en colaborar con el superdelegado federal, siempre y cuando sea en una ruta institucional de entendimiento y no de sometimiento.

Advirtió que si hubiera una intentona de sometimiento, él mismo lo denunciará públicamente.

Astudillo Flores subrayó que las entidades federativas tienen su propia autonomía protegida en la Constitución.

«Esta figura (del superdelegado) está generando polémica, pero hay que darle el beneficio de la duda, de que funcione y funcione bien. Yo no quiero entrar en una circunstancia de confrontación, quiero ser alguien que ayude al entendimiento (…). Si las cosas no salen bien y no empiezan bien, si alguien tiene alguna desubicación o comete excesos por supuesto que seré el primero en decirlo», sentenció.

El gobernador guerrerense apuntó que esta entidad enfrenta «muchos problemas como para entretenernos en conflictos políticos».

«El problema de Guerrero no es político, el problema de Guerrero es la violencia, la presencia de grupos que generan conflictos violentos y también que generan delitos (…). Están ubicados en dónde están, quienes son», expresó.

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