Policías ciudadanos reconocen cinco heridos, pero aseguran que mataron a siete presuntos delincuentes

La Policía del Estado y el Ejército ya están en la zona, pero hay riesgo de más enfrentamientos


No hay energía eléctrica; escuelas y Centros de Salud permanecen cerrados en “El Corredor de la muerte”

La policía ciudadana de Tlacotepec reconoció que durante la confrontación del domingo, cinco de sus integrantes fueron heridos al momento de irrumpir en Filo de Caballos, sin embargo, aseguran que mataron a siete y expulsaron a un centenar de supuestos delincuentes, los que podrían regresar para tratar de recuperar el control del pueblo.

Un día después de la refriega, Filo de Caballos, municipio de Leonardo Bravo amaneció sin energía eléctrica, con personal del Ejército Mexicano y de la Policía del Estado en sus calles principales, pero aún así, bajo el dominio de las autodefensas que llegaron de Tlacotepec; Apaxtla, Teloloapan, Cocula, Cuetzala del Progreso y Eduardo Neri.

Hay por lo menos 15 casas baleadas, una completamente destruida porque fue incendiada después de una balacera que duró más de cuatro horas, según relata Humberto Moreno Catalán, coordinador de la Policía Ciudadana de Tlacotepec.

La fachada de lo que parece un pequeño centro comercial muestra cientos de boquetes, sus ventanas están totalmente rotas y sus accesorias son ocupadas por civiles armados que cubren sus rostros para evitar que se les identifique.

El olor a quemado prevalece, en la calle principal hay un gran escurrimiento de agua y son muy pocas las tiendas que abrieron para vender.

Los hombres de playera color azul con la leyenda Policía Comunitaria de Tlacotepec están en todas partes, pasan de manera constante de frente y al lado del personal policíaco y militar, mientras a mayoría de los pobladores permanecen encerrados en sus casas.

Hay tres domicilios ubicados en una loma, en un punto intermedio entre Campo de Aviación y Filo de Caballos, una de ellas se indica que era ocupada por uno de los líderes del grupo que se replegó el domingo, en la otra estaban los hombres encargados de cuidarlo.

En la casa principal todo fue revuelto; muebles, artículos de cocina, aparatos, ropa y documentos, pero en la vivienda contigua lo que se observa son las huellas de una intensa balacera.

Hay dos vehículos con los cristales rotos, en la pared principal se observa pintada con aerosol la imagen de un fantasma flanqueada por dos letras C-F, en el interior prevalece el olor a sangre y los impactos de bala se pueden miran en cada uno de sus muros.

En la puerta principal, una mancha de sangre le gana vistosidad a cientos de cartuchos percutidos de escopeta y de rifle de alto poder, la huella evoca la imagen de una persona arrastrándose, tratando de salir de la zona de confrontación.

Metros abajo, en una zona de arbustos se observa un cadáver abandonado, el cual hasta pasado el mediodía no era levantado por las autoridades.

“Era un pinche ratero”, dicen con desprecio los civiles armados que ahora controlan el lugar.

Dicen que hablarían de paz

Humberto Moreno Montalbán, coordinador de la autodefensa de Tlacotepec explicó que antes de irrumpir en Filo de Caballos, hubo muchos llamados a las autoridades del estado y la federación para que intervinieran en la zona, de tal suerte que garantizaran el paso para los habitantes de la parte alta de la Sierra.

“Lo único que queríamos era la pacificación y el libre tránsito pero no nos quisieron escuchar”, indicó.

Luego aclaró: “Nosotros veníamos en un plan de pacificación, a dialogar con la gente, pero entrando recibieron a mi gente a balazos, pues tuvimos que responder”.

De acuerdo con Moreno Montalbán, el enfrentamiento duró cuatro horas, de las dos a las seis de la tarde, el saldo que reconoce es de cinco heridos, solo uno de ellos considerado como grave.

Aunque el coordinador de la PC de Tlacotepec refiere que no tiene conocimiento de parte de los agresores, sus subordinados señalaron que provocaron por lo menos siete bajas, solo que se llevaron a sus caídos.

Prevalece la incertidumbre

Aunque la tarde del domingo el comisario del lugar fue asegurado por los de Tlacotepec, para la mañana del lunes fue liberado y se le propuso convocar a los habitantes para sostener una charla con los coordinadores del Frente de Policías Comunitarias.

Dicha entrevista se desarrollaría en privado, sin la presencia de los medios de comunicación.

Muy pocos acudieron al encuentro, la mayoría de los lugareños permanecieron resguardados en sus casas.

Los de Tlacotepec no saben cuanto tiempo van a permanecer en el lugar, la clave para determinarlo, es que haya la circulación libre en lo que conocen como “el corredor de la muerte”, el cual tiene como punto de inicio el crucero de Casa Verde; sube hacia Xochipala, pasa por La Laguna, Miraval, Tres Cruces, Los Morros, Campo de Aviación y llega hasta Filo de Caballos.

Pese a que los de Tlacotepec se mantienen en el control de la comunidad, el Hospital Básico Comunitario y las escuelas de la zona permanecen cerradas, en tanto que la energía eléctrica hasta entrada la tarde no se restablecía.

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