La sociedad de alumnos se maneja de manera independiente, aclara

El profesor egresado de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Ángel Mundo Francisco, rechazó que el ex director José Luis Hernández Rivera tuviera responsabilidad por el asesinato de de tres estudiantes y la desaparición de 43 en los hechos ocurridos hace cuatro años en Iguala.

Mundo Francisco es uno de los sobrevivientes del Caso Ayotzinapa. La tarde del 26 de septiembre de 2014 acudió al municipio de Iguala y vivió en carne propia los ataques armados perpetrados por presuntos policías municipales coludidos con el grupo delictivo Guerreros Unidos.

Este lunes, el ahora profesor participó en el Primer Coloquio por la Construcción de la Paz en el Estado de Guerrero, el cual fue convocado por el doctor José Luis Hernández Rivera, embajador de la paz por la Organización de las Américas para la Educación y la Ética (ODAEE), quien se desempeñaba como director de la Normal de Ayotzinapa cuando ocurrieron los hechos de Iguala

Durante la sesión de preguntas y respuestas, alguien del público le planteó la siguiente pregunta al ex normalista Ángel Mundo Francisco: “¿Cree usted que el director de Ayotzinapa fue responsable de la desaparición de los 43?”.

“La respuesta es un contundente no”, sentenció el egresado de Ayotzinapa.

Argumentó que la organización estudiantil de Ayotzinapa “es independiente del área directivo-administrativa” y que únicamente se coordinan para atender las mejoras del plantel.

“Como estudiantes nos rige la asamblea estudiantil, que es la máxima autoridad, en la cual se toman decisiones”, explicó.

Por ello, sostuvo que el entonces director José Luis Hernández Rivera no tuvo responsabilidad en la decisión que tomaron los estudiantes de acudir a Iguala la tarde del 26 de septiembre de 2014.

“A la pregunta de si el director es el culpable o si tiene algo que ver con la desaparición de los 43, la respuesta es no”, insistió.

“Esta es mi historia”

Durante su exposición en el coloquio por la paz, el profesor egresado de la normal de Ayotzinapa, Ángel Mundo Francisco, contó su versión sobre lo ocurrido la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014 en el municipio de Iguala.

Relató que los normalistas tenían la intención de participar en la marcha del 02 de octubre en la Ciudad de México, por ello decidieron moverse a la región Norte de la entidad a bordo de dos autobuses para “conseguir el transporte necesario para el traslado”.

“Salimos de nuestra escuela sin imaginar que iríamos a un encuentro con la tragedia. Eramos 90, regresaron sin los 43 y tres de nuestros compañeros fueron cobardemente asesinados”, expresó.

Mundo Francisco explicó que su intención “nunca fue entrar a la Ciudad de Iguala”, pero que se vieron “obligados a hacerlo” porque les informaron que tres de sus compañeros “habían sido encerrados en la terminal de autobuses”.

Relató que cuando llegaron a la central tomaron tres autobuses, “mientras que los guardias de seguridad llamaban por radio”.

Con los tres autobuses que tomaron de la terminal de Iguala y los dos que ya tenían, sumaron un total de cinco camiones.

“Tres (autobuses) se formaron con dirección al Periférico Norte y los otros dos tomaron dirección hacia Periférico Sur”, contó.

De acuerdo con Mundo Francisco, los camiones que se dirigían al Periférico Norte pasaron por el centro de Iguala y fue en ese lugar donde se escucharon los primeros disparos.

“Al bajar de los autobuses nos dimos cuenta que eran disparos al aire. Se lograron ver varias patrullas con las sirenas prendidas y una de ellas cerró el paso, por lo cual nuestros compañeros que iban en el primer autobús bajaron de él y lograron moverla. Luego de quitar la patrulla se intensificó la balacera por lo cual descendimos de los autobuses una vez más y comenzamos a aventar lo que encontramos en el camino. Hubo un momento en que nos vimos superados y lo único que podíamos hacer o lo único que se nos ocurrió hacer fue subirnos a los autobuses”, relató el sobreviviente.

En su relato, recordó que debido a la intensidad de los ataques varios normalistas corrieron hacia el tercer autobús, pero no pudieron subir porque la puerta estaba cerrada.

Entonces corrieron hacia el segundo camión “y también ese cerró la puerta”.

Entonces, contó que “con gran esfuerzo” lograron subir al primer autobús, desde lograron ver el Periférico Norte.

“Entre los compañeros hubo expresiones como: ya la hicimos, ya logramos salir. Pero a punto de tomar el Periférico la patrulla de número 002, conducida por una mujer, nos bloqueó el paso. Bajamos para empujar la patrulla y quitarla del camino, cuando de repente el estruendo de las descargas de armas de fuego se hicieron escuchar y en ese momento el compañero Aldo Gutiérrez Solano cayó. Ese compañero hasta hoy se encuentra en estado delicado de salud”, rememoró el ex normalista.

Ante esta situación, contó que “a gritos” pedían a los policías municipales que dejaran de disparar y que llamaran una ambulancia para el estudiante Aldo Gutiérrez.

“Los policías respondían con burlas mientras levantaban los casquillos para no dejar evidencia del cruel ataque. Después de un buen rato dejaron pasar a la ambulancia que inmediatamente trasladó al compañero Aldo”.

Mientras eso ocurría delante del primer autobús, relató que “en la parte de atrás un grupo de policías abrió el tercer autobús, sacando y llevándose a un grupo de 20 normalistas aproximadamente”.

“No pudimos hacer nada para impedir que se los llevaran, pues si hacíamos un movimiento que a ellos les pareciera brusco, nos encañonaban e incluso hacían disparos”, recordó.

Mundo Francisco señaló que después, por delante del primer autobús, llegó la patrulla 302.

“Quien parecía estar al mando comenzó a decirnos: ya lárguense, esta es nuestra ciudad, no los queremos ver aquí. Nosotros ya nos vamos, ustedes hagan lo mismo”, relató.

Después, el aparente comandante “dio indicaciones a los policías de atrás de que se retiraran”.

Rato después, ya con el respaldo de maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) y más estudiantes de Ayotzinapa que acudieron a brindarles auxilio, los normalistas improvisaron una rueda de prensa para informar sobre lo ocurrido.

En ese momento, “de forma inesperada empezó un ataque más”, en el que cayeron Julio César Ramírez Nava y Daniel Solís Gallardo.

“Fueron dos días de angustia y desesperación al no comprender la brutalidad de los ataques y peor fue al confirmar que había compañeros heridos, muertos y desaparecidos (…). Por la mañana del 27 de septiembre, ya encontrándonos en la Fiscalía de Iguala, nos informaron que un cuerpo había sido encontrado a unos cuantos metros del lugar del ataque. Al ver las imágenes vimos a una persona sin rostro mientras nos decían que al compañero Julio César Mondragón lo habían torturado y desollado aún con vida”, contó el normalista egresado.

“Esta es la parte de mi historia, otros podrán contar la suya y juntos armar el rompecabezas, un rompecabezas de dolor y de muerte, un dolor que no termina, una herida que no cicatriza y que mientras haya injusticias, crímenes, esta herida estará abierta, aquí estoy ante ustedes, esta es la voz de un sobreviviente”, concluyó su relato.

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