A nueve años de su asesinato

Con una ofrenda floral y arreglos en su tumba, este fin de semana el Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) recordó el noveno aniversario del asesinato de Omar Guerrero Solís, quien fuera conocido bajo el alias de “El Comandante Ramiro”, último jefe de la guerrilla impulsada por e Ejercito Popular Revolucionario (ERPI)

De acuerdo con el Tadeco, organismo civil dirigido por Javier Monroy Hernández, el Comandante Ramiro fue asesinado por un grupo de paramilitares financiados por el cacique maderero y ex alcalde de Petatlán Rogaciano Alba Álvarez, dicho grupo fue encabezado por Cayetano Alvarado Palacios, alias “El Cuche Blanco”.

Según el relato del Tadeco, Guerrero Solís fue víctima “de una cobarde emboscada, perpetrada con rifle en ráfaga”.

TADECO es una organización adherida a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, la cual sostiene que los asesinos de “Ramiro” en realidad son los grupos de poder económico y político que prevalecen en la entidad.

Indica: “Los partidos políticos y los cárteles del narco mantienen a nuestro pueblo sometido, atemorizado y sumido en la pobreza a través de los grupos policiacos, militares y paramilitares, que persiguen, desaparecen, asesinan y agravian a la gente del pueblo en las ciudades, pueblos y comunidades”.

Para los integrantes del Tadeco, a nueve años de distancia y con todo en contra, mantienen fresca la memoria de quien fuera el líder más notable de la guerrilla del ERPI.

“Ante esta tumba que se ha construido con el esfuerzo de muchos compañeros, rindiendo un sencillo homenaje a este joven revolucionario que con el corazón en la mano y lleno de sus mejores ideales en la conciencia, fue capaz de ofrendar su vida por nuestro pueblo, por darle una vida digna y por construir un mundo mejor”, señala el texto en alusión a los arreglos materiales que se observan en la tumba en que descansan los restos del jefe Guerrillero, ubicada en el panteón norte de Chilpancingo.

Y es que además de la estructura de concreto que ahora alberga la tumba del líder del ERPI, al frente se colocó una vistosa cruz de metal moldeada en forma de estrella en la parte alta, mientras que la base se sostiene en la hoz y el martillo, que en su momento simbolizó a la bandera de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

“Como en años anteriores estuvimos el día de hoy 4 de noviembre, de manera humilde y sencilla en su tumba, reivindicándolo no porque pretendamos hacer una exaltación de la lucha armada, nosotros luchamos por la vida y no por la muerte, luchamos por una vida digna y por los derechos humanos como herramientas para el cambio social y la construcción de una nueva sociedad; estamos aquí porque tenemos el corazón bien puesto: abajo y a la izquierda y desde ahí nos identificamos con las causas que motivaron la lucha del Comandante Ramiro”, señala el documento leído este domingo ante la tumba del extinto líder del ERPI.

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