Atoyac de Álvarez, un pueblo muy lastimado, dice edil

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Llama a cerrar ese capitulo negro en la historia de Guerrero

Acapulco, Gro. – La alcaldesa de Atoyac de Álvarez, Yanelly Hernández, recordó un pasaje de la llamada Guerra Sucia donde ahora gobierna, ahí llamó a ciudadanos y autoridades a cerrar esa herida abierta.
“Por nuestra juventud no nos tocó vivir esa época, pero la conocemos por la boca de nuestros padres y abuelos que si vivieron aquellos momentos de zozobra, cuando se violentó el Estado de Derechos y toda ley fue nula. Cuando todas las leyes fueron vulneradas.
“Cuando de pronto la armonía de los pueblos de Atoyac se rompió a finales de la década de los sesenta, cuando llegaron los soldados, buscando a los guerrilleros. Traían una lista de nombres y preguntaban si conocían a Lucio Cabañas Barrientos, si conocían a Genaro Vázquez Rojas. Los soldados eran muchos, y estaban por todos lados, aún en poblaciones donde nunca se vio un guerrillero”, recordó ante los presentes.
La alcaldesa de extracción perredista, agregó: “Mucha gente nunca supo porque la torturaron y nunca supo porque se la llevaron”.
Afirmó que Atoyac de Álvarez, es un pueblo muy lastimado por los hechos ocurridos en las décadas de los sesentas y setentas del siglo pasado.
“Esos fueron hechos que en otras latitudes se conocen como Terrorismo de Estado o como Guerra de Baja Intensidad. Nosotros los conocemos como Guerra Sucia. Y hemos tratado a numerosas víctimas de esa Guerra Sucia a hombres y mujeres que todavía viven las secuelas de esos actos represivos”, recordó ante el comisionado Rochin del Rincón y el primer visitador de la CNDH.
Narró ante los familiares de las víctimas desaparecidas que de pronto una mañana amanecían sitiados todos los caminos y los soldados regresaban a todos los hombres que iban a trabajar a sus milpas y juntaban, a toda la población, en las canchas. Como ocurrió en mi pueblo El Ticuí el 20 de septiembre de 1974.
“Ahí tenían a todos, todo el día, bajo el rayo del sol, a pesar de que los niños lloraban porque tenían hambre y sed, a los soldados, que solamente recibían órdenes, poco les importaba.
“Llamaban de uno, a los jefes de familia y lo llevaban a su casa para buscar armas. No dejaban ir a nadie de las chanchas hasta que terminaban de juntar las armas, que recogían en costales desarmando a todos los pueblos.
“Todavía a muchos campesinos se les nubla la mirada al recodar como, también se llevaban a prisioneros que en los cateos eran identificados como simpatizante o miembros de la guerrilla. Algunos de los capturados fueron obligaron a guiar a las fuerzas militares por la sierra, descalzos y sin alimentación, a pura agua”, contó la edil de extracción perredista.
Finalizó diciendo que en Atoyac está el pueblo más lastimado por la Guerra Sucia, y que hacen votos para que cuanto antes se pueda cerrar este capítulo negro de la historia de esta localidad cafetalera.

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