Contra su voluntad, súper delegado escucha reclamos de organizaciones campesinas

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Pablo Amilcar Sandoval pretendía retirarse en el arranque de una reunión con el Consejo Guerrerense para el Desarrollo Rural

En la residencia oficial Casa Guerrero

Dirigentes de organizaciones campesinas evidenciaron la falta de atención del coordinador del gobierno federal, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, durante la sesión del Consejo Guerrerense para el Desarrollo Rural Sustentable (CGDRS).

La sesión se realizó este miércoles en la residencia oficial Casa Guerrero.

El superdelegado federal acudió a la reunión, pero trató de retirarse desde el principio, después de ofrecer un breve discurso.

Sandoval Ballesteros argumentó que debía atender cuestiones de logística por la próxima visita visita del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, al puerto de Acapulco.

Justificó que la visita está programada para este viernes 22 de marzo y por ello deben resolverse cuestiones organizativas.

Su intento por salir de la sesión molestó a los líderes de las organizaciones campesinas, quienes levantaron la voz y lo obligaron a permanecer en el recinto.

El dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Marco Antonio Reyes Campos, se levantó de inmediato y criticó el desempeño de Sandoval Ballesteros como coordinador general del gobierno federal.

También exhibió su falta de atención al sector campesino y reprochó que las oficinas del gobierno federal se encuentren acéfalas.

Incluso evidenció que Sandoval Ballesteros no ha respondido a ninguna de las solicitudes de audiencia realizadas por las organizaciones del campo.

Por ello le reclamó que si no pensaba recibirlos en su oficina, al menos se quedara en la sesión del Consejo Guerrerense para el Desarrollo Rural Sustentable.

De lo contrario, advirtió que las organizaciones recurrirían a la protesta social.

«¡Quédese! También nosotros tenemos agenda, no nada más los funcionarios (…). Muchos de los consejeros vienen de otras regiones y llegaron desde ayer para estar aquí a tiempo», le exigió Rigoberto Acosta González, presidente del Comité Sistema Producto Maguey-Mezcal.

Al unísono, los dirigentes campesinos expresaron a gritos las omisiones del superdelegado federal.

Incluso hubo quien pidió que «le pasaran un kleenex» para que Sandoval Ballesteros se limpiara las lágrimas ante la ola de críticas y reclamos que recibió.

Otros que levantaron la voz para criticar al superdelegado fueron Reyes Ventura Urióstegui, presidente del Sistema Producto Mango y Sebastián de la Rosa Peláez, líder de la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas (CODUC).

Los dirigentes de las organizaciones campesinas le advirtieron a Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros que si no se quedaba, entonces protestarían en su contra durante la visita de López Obrador.

Ante esa amenaza, el coordinador del gobierno federal volvió a tomar su lugar en la mesa y permaneció ahí hasta que concluyó la sesión.

En la reunión se trató un tema fundamental: las reglas de operación para acceder al programa de fertilizante para granos básicos.

En días pasados, el dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, Evencio Romero Sotelo, advirtió que miles de agricultores no podrán acceder al programa de fertilizante debido a que las reglas de operación son prácticamente imposibles de cumplir.

Incluso alertó la posibilidad de «un desmadre» en Guerrero, porque los campesinos saldrán a protestar.

La discusión durante la sesión del CGDRS se centró principalmente en la regla que exige a los campesinos certificar ante notario y ante el Registro Agrario Nacional (RAN) los documentos de propiedad de sus parcelas.

En primer lugar, advirtieron que la convocatoria para acceder al programa cierra el 15 de abril, mientras que los plazos de respuesta en el RAN van de uno a tres meses.

Los campesinos reprocharon a los representantes del gobierno federal que «las reglas de operación son una chingadera».

Acosta González, quien también dirige el Consejo Regional de la Sierra de Guerrero (Cresig), lamentó que se haya abandonado a esa región, puesto que no hay proyectos para detonar el desarrollo.

Señaló que al haber una disminución en el cultivo de amapola, se esperaría un incremento en el cultivo de maíz, para subsanar la economía de las familias.

«Para eso se requiere una atención integral en la sierra, como caminos, servicios y seguridad, pero no lo hay», criticó.

En los resolutivos finales de la sesión del Consejo Guerrerense para el Desarrollo Rural Sustentable se acordó una revisión integral de las reglas de operación de todos los programas para el campo.

Dicha revisión se realizará en las oficinas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal (Sader), a partir de las 11 de la mañana.

También se acordó una reunión el próximo 27 de marzo en la que estarán todos los coordinadores del gobierno federal en Guerrero, la cual será presidida por el delegado general Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, para dar seguimiento a los problemas que hay en las diferentes secretarías.

Los dirigentes de las organizaciones campesinas demandaron también que los extensionistas agrícolas vayan a las comunidades «y no se queden en las oficinas llenando documentos».

También exigieron al gobierno federal que no se «satanice» a las organizaciones campesinas al asegurar que todas son corruptas.

Reclamaron que se investigue y se finquen responsabilidades a quienes hayan cometido desvío de recursos, pero que no se generalice.

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