A bordo de lo que se conoce como Bibliocombi

Acapulco, Gro. – Dos maestros jubilados, desde hace ocho días, iniciaron proyecto para inculcar el hábito por la lectura a bordo de la llamada bibliocombi, donde se realizan actividades educativas con niños del nivel primaria.

El dicho proyecto se desarrollan actividades de cuenta-cuentos, activación de la lectura, lectura gratuita, para preescolar, taller de ajedrez y las visitas a cada uno de los planteles en los municipios de pobreza extrema.

El proyecto salió del profesor jubilado, desde hace cuatro años, José Hernández Salazar y su esposa María del Carmen García Estrada, quiénes desde hace casi seis meses, iniciaron el proyecto de la bibliocombi.

“Platicando con mi esposa, iniciamos este proyecto en el mes de octubre. Primero vimos la combi, la arreglamos y la adaptamos para convertirla en una biblioteca rodante, y le pusimos el nombre de bibliocombi.

“Nos dimos cuenta que el principal problema de los niños, jóvenes y profesionistas es que no hay un hábito por la lectura.

“Ese es el mayor problema que tiene el estado y México, no hay un hábito por la lectura y por eso empezar a hacer el proyecto en una hoja de papel, y ahora seis meses después, se hizo realidad”, cuenta el profesor jubilado.

En entrevista, refiere que la idea es recorrer todos los municipios de pobreza extrema, del país, no solamente para Guerrero, porque no tenemos ningún otro interés, ni económico, ni político, ni nada, solamente buscamos inculcar el hábito por la lectura a los niños y jóvenes.

“Hasta el momento, hemos llevado la bibliocombi, a mil niños y jóvenes, de los municipios de San Luis Acatlán y algunas comunidades, así como en Metlatónoc, en la región de la montaña, buscando con ello inculcarles el hábito por la lectura y otras actividades a través de revistas, libros que han sido desplazados por la tecnología”, explicó el maestro, José Hernández Salazar.

Reveló que su proyecto lo subió originalmente a su perfil de Face Book, donde logró ser contactado por una catedrática de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Ligia Tavera, quien le donó 65 libros y cien más que la pareja aportó, la unidad tiene un acervo de 165 textos.

Aclara que para este proyecto nadie, ninguna autoridad, ni mucho menos partido político les ha otorgado un solo centavo, que todo lo han sufragado ellos con sus propios recursos y que incluso la reparación de la unidad en la que viajan por las comunidades de Guerrero, fue de sus pensiones.

José Hernández, es padre de cuatro hijos, todos ellos profesionistas, pero solamente uno ejerce su actividad, el resto se dedican a otras actividades ajenas a su profesión por falta de oportunidades, pero eso no es motivo para frenar su proyecto ni mucho menos para ayudar a los niños y jóvenes.

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