El crecimiento económico, reto principal de la 4T

Inversiones, educación y tecnología.

La definición más estricta de crecimiento económico es la que indica que se produce un aumento de la renta o de los bienes y servicios que la economía de un territorio produce en un año. Se han desarrollado diferentes modelos sobre el crecimiento económico y sus causas. La idea general identifica ciertos factores como claves en el crecimiento económico, a saber: La inversión en capital: Clave para que los trabajadores realicen su labor productiva en mejores condiciones y con la ayuda de más herramientas; la educación que dota a los participantes en el proceso productivo de una preparación que les ayuda a aumentar su producción con los mismos recursos y ser más efectivos y la tecnología, que facilita la evolución en los modelos de trabajo, las herramientas y medios de producción y la investigación.

El estado de bienestar keynesiano, forma parte del modelo teórico de crecimiento económico que considera el empleo y los salarios como factor de la demanda efectiva, y por ello, como elemento positivo para la economía. Este modelo dejó de ser funcional para el capital cuando las tasas de ganancia a la baja, llegaron demasiado lejos a juicio del capital; a partir de allí, se sustituye este modelo por una variedad de capitalismo que considera el empleo y los salarios ya no como factor de la demanda efectiva, sino como un costo de producción que, como todo costo, debe reducirse al mínimo. Es así como aparece el modelo Neo Liberal.

Tal modelo, no se refiere sólo a la economía, puede ser visto como un esfuerzo global para reorganizar el orden social y subordinarlo plenamente a la lógica de la acumulación y el lucro. La reestructuración del capitalismo se centró en una ofensiva contra el trabajo, que se devaluó, causando una masiva redistribución de los ingresos del trabajo en favor del capital a escala global. Pero, el neoliberalismo, al generar producción global sin consumo global, elevó a escala planetaria la contradicción irresoluble entre el crecimiento global de la producción y el declive mundial de los salarios reales.

Bajo el Neo Liberalismo, el principal instrumento para expandir la demanda es la expansión del crédito, basado en el sobreendeudamiento de los hogares, las empresas y los gobiernos, especialmente en Estados Unidos, que se convirtió en el consumidor de última instancia. Pero esto resultó insuficiente para elevar la demanda efectiva a los niveles requeridos, lo que explica el papel de liderazgo de las burbujas financieras o financiarización.

Para el caso de nuestro México, hoy se escuchan preocupantes señalamientos por el comportamiento económico del país y se hacen referencias sobre recortes en el pronóstico de su crecimiento. La Comisión Económica para América Latina (Cepal), de la ONU, actualiza sus estimaciones para las economías latinoamericanas y, para el caso mexicano redujo a 1.7% su pronóstico de crecimiento en el presente año. Con ello, en la escala regional, México se coloca en número 13 de 20 posibles y el 24 de 33 posibles, si se incluyen a las naciones caribeñas.

El gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, expuso en el Senado, los riesgos que pueden afectar al crecimiento de la economía, y mencionó una encuesta que Banxico realizó entre analistas y directivos empresariales, quienes mencionaron entre dichos riesgos: “…. la gobernanza e incluye problemas de inseguridad pública e incertidumbre de política interna, corrupción, impunidad”.

Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) envió al Congreso los Precriterios Generales de Política Económica para el 2020. En él, sienta las bases para la discusión de las perspectivas económicas y las finanzas públicas para el 2020; presenta un recuento de la evolución de la economía mundial y nacional y una actualización del escenario macroeconómico y de finanzas públicas para el 2019 y nuevos estimados para el 2020.

Los aspectos más importantes de carácter macroeconómico son: i) una revisión a la baja en la expectativa de crecimiento del PIB para el 2019 de un rango de 1.5-2.5% a uno de 1.1-2.1% y la introducción de un estimado preliminar de crecimiento del PIB para el 2020 en un rango de 1.4 a 2.4%; ii) un pronóstico de inflación para el 2019 de 3.4% y un estimado preliminar de inflación para el 2020 de 3.0%; iii) una revisión a la baja en el estimado de tipo de cambio peso/dólar promedio para el 2019 de 20.0 a 19.5 y la introducción de un estimado preliminar para el 2020 de 20.0 pesos por dólar; iv) una disminución en la tasa estimada del Cete a 28 días de 8.3 a 8.0% para 2019 y un estimado de tasa de 7.8% para 2020, y v) una revisión al alza en el estimado de precio promedio de la mezcla mexicana de petróleo para 2019 de 55 a 57 dólares por barril y la introducción de un estimado preliminar de 55 dólares para el 2020. Tiene como objetivo un déficit público de 2.0 y 1.6% del PIB para el 2019 y el 2020, respectivamente.

Se anticipa un superávit primario de 1.0% del PIB para el 2019 y 1.3% para el 2020, con la deuda total del sector público representando 45.1% del PIB para ambos años. La revisión a la baja de los estimados de crecimiento para el 2019 representan que el gobierno deberá mantener una fuerte política de austeridad.

El reto se presenta ante las expectativas generadas por el presidente López Obrador, quien tiene grandes planes en cuestión de inversión en infraestructura y gasto público para programas sociales. Si los ahorros planeados no se dan, se tendrán que posponer los fuertes incrementos en el gasto para programas sociales y la inversión en proyectos como las refinerías o el Tren Maya, o bien, incrementar el déficit público. No se pueden ignorar los costos y consecuencias de las reacciones de los empresarios ante decisiones no compartidas.

Tras la CCCXXII Reunión Permanente de Funcionarios Fiscales. El secretario de Hacienda expuso que hay opiniones diversas relacionadas con el crecimiento económico de México, las cuales oscilan entre 1.6 y 2.1%; sin embargo, estimó que es posible crecer 2.0%, aunque es insuficiente

Por lo que se refiere a la confianza del consumidor, en marzo retrocede luego de mantenerse tres meses al alza. La percepción de las familias sobre su situación económica y del país, de acuerdo con los datos dados a conocer por el INEGI y el Banco de México, se situó en 47.6 puntos, lo que significó un descenso mensual de 1.3 puntos.

Por lo que se refiere al contexto internacional, se han incrementado los riesgos para el sistema financiero global, ante una salida desordenada de Reino Unido de la Unión Europea o una escalada de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, de acuerdo con el análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI); declara que la expansión económica mundial se está frenando y que una desaceleración abrupta podría tener un impacto de gran alcance.

«Esto tendrá un efecto mayor en las economías con fundamentos más débiles, vulnerabilidades financieras más grandes y menos margen político para responder a los impactos», refiriéndose al aumento de los niveles de deuda corporativa de EE. UU.

Ahora bien, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, de la Cámara de Diputados, ha hecho notar que los diferentes pronósticos del PIB, suman ya nueve, son estos: Presidencia de la República, Secretaría de Hacienda, BdeM, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial (BM), Cepal, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero permanentemente consultados por el BdeM, y el propio centro de estudios.

Todos coinciden en que, en 2019 el PIB mexicano no crecerá más allá de 1.7 %, excepto Presidencia de la República que insiste en la posibilidad del 2%. Tal vez se encontró con la frase que escribió el Bill Clinton y que la tenía siempre a la vista en su escritorio de la Casa Blanca: “es la economía, estúpido”.

El gobierno de la llamada 4T, no heredó una situación económica fácil, pero el reto que tiene en sus manos consiste en mejorarla gradualmente o empeorarla.

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