El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, hizo un llamado a los criminales a «respetar» la vida humana y acercarse al perdón infinito de Dios.

El prelado encabezó este viernes la devoción del viacrucis en la ciudad de Chilapa de Álvarez, considerada la cuarta más violenta del estado.

Consultado vía telefónica, destacó la importancia de revivir la Pasión de Cristo y entender el significado de su sacrificio.

«Se trata de recordar ese acto de amor de Jesús, que padeció, murió, fue crucificado y resucitó para podernos salvar por medio de ese acto que nos redimió, que nos abrió las puertas del cielo. Es muy bonito recordar el amor que Cristo nos tiene», expuso.

Se le preguntó si el perdón de Dios alcanza también para los criminales que cometen actos de violencia extrema.

«Cristo murió por todos y la misericordia de Dios no se separa, el amor de Dios no se separa. Aunque hagamos tonterías y estemos en pecado, Dios no nos abandona. Como dijo San Pablo, si nosotros somos infieles, él sigue siendo fiel para nosotros. El amor de Dios es infinito», apuntó.

Por ello, hizo un llamado a los criminales a «reflexionar en el gran valor que tiene la vida, cuidarla y respetarla».

Rangel Mendoza subrayó que «nadie tiene derecho de quitarle la vida a los demás».

También se le cuestionó respecto a la situación de violencia que se vive en el municipio de Chilapa, donde dos grupos criminales se disputan el control de la zona.

«Gracias a Dios, los informes que me han dado indican que la criminalidad en Chilapa ha ido bajando mucho, mucho, mucho», destacó el obispo, quien hace algunos meses informó que estaba trabajando en una estrategia para disminuir la violencia en esa zona de la montaña baja de Guerrero.

Recordó que el año pasado participaron miles de feligreses de Chilapa en la procesión del silencio y este año espera la asistencia de muchos más, para que «la gente y la fe se apoderen de la ciudad».

Deja tu opinión