Al integrarse con personal de SEDENA, Marina y PF, tiene los mismos vicios, asegura el prelado

El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, consideró que la Guardia Nacional es “lo mismo, personal con las mismas mañas”, pero con un uniforme diferente.

El martes 02 de julio comenzó el despliegue de 3 mil 400 elementos de la Guardia Nacional en Guerrero, específicamente en los municipios de Chilpancingo, Tlapa, Pungarabato, Zihuatanejo, Ayutla y Acapulco, que son considerados zona prioritaria por sus altos niveles de violencia.

Cuestionado al respecto, el prelado reconoció que la Guardia Nacional es “un esfuerzo” del presidente Andrés Manuel López Obrador para pacificar el país.

Recordó que 2018 “fue el año más violento, más inseguro y con más asesinatos” a nivel nacional.

Además, señaló que el primer semestre de 2019 muestra un incremento “en la criminalidad y la estadística de asesinatos”.

Por ello, dijo que hay “cierta esperanza” de que la Guardia Nacional “llegue a funcionar”.

Sin embargo, consideró que no hay una diferencia importante entre esta nueva corporación, el Ejército y la Policía Federal, ya que la Guardia Nacional se compuso con elementos de esas agrupaciones.

“Hay cierta corrupción en los cuerpos militares y policiacos. Simplemente les cambiaron el uniforme, pero ya traen las mismas mañas”, aseveró.

El prelado precisó que personalmente está en desacuerdo con la militarización del país, situación que calificó como una “traición” al pueblo.

“La Guardia Nacional es lo que esperaba, que se iba militarizar la seguridad, que se iba a militarizar el país. Por más que prometieron que los mandos serían civiles, no lo son. Ahí, en cierta manera, el gobierno federal está traicionando al pueblo mexicano y también a los legisladores, porque ellos legislaron en favor de una Guardia Nacional con mando civil”, expuso Rangel Mendoza.

Además, señaló que existen “deficiencias” importantes en la nueva corporación de seguridad, las cuales dificultarán su operación.

En primer lugar, señaló que los efectivos “no conocen el territorio, la mentalidad de los guerrerenses ni los grupos que operan en el estado”.

También señaló que, al menos en Guerrero, el gobierno del estado y los ayuntamientos no están preparados para “recibir, sostener, darle de comer e incluso pagarle a la Guardia Nacional”, ya que la Federación no ha clarificado en qué y cuánto apoyo requerirá de los gobiernos locales.

Pero lo más grave, según el obispo, es que no existen “estrategias definidas” ni hay labores de inteligencia para combatir a los grupos criminales.

“Sí, vamos a ver a la Guardia Nacional en las carreteras, van a checar carros, a ir y venir. Pero los verdaderos autores de los secuestros, de los crímenes y de fechorías no se presentan tan fácilmente”, expuso.

Deja tu opinión