Los Avispones piden que se les incorpore a la Comisión de la Verdad

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 ¿Es justo que los responsables estén libres? Cuestiona sobreviviente

En el homenaje realizado en las instalaciones del polideportivo, los futbolistas que sobrevivieron a los ataques de la noche de Iguala exigieron que se les incorpore a la Comisión de la Verdad y la Justicia, pues sostienen que se les ha marginado de todos los trabajos encaminados a esclarecer lo sucedido el 26 de septiembre de 1994.
Miguel Ángel Ríos Ney, uno de los jugadores que sobrevivieron al ataque, sostiene que hasta el momento, muchas personas no se explican como es que él y sus compañeros lograron sobreponerse a la experiencia vivida en el crucero de Santa Teresa, cuando el autobús en que viajaban fue balaceado por supuestos sicarios de Guerreros Unidos (GU).
El jugador de los Avispones de Chilpancingo refiere: “Dicen que es por la juventud, lo cierto es que seguimos dejando en las canchas de juego esos malos recuerdos, transpiradas en el sudor y el esfuerzo de nuestros logros”, anotó.
Aunque solamente han levantado la voz en los aniversarios de la noche de Iguala, cuando se reúnen en el monumento levantado en memoria de David Josué García Evangelista “El Zurdito” y del señor Víctor Manuel Lugo Ortiz, en esta ocasión los deportistas se dirigieron a las autoridades para hacer un planteamiento concreto.
“Queremos decirle a las autoridades que no se olviden de tan lamentable acontecimiento, pues la saña con la que nos atacaron no es deseable a ninguno, esto es algo que marcó para siempre nuestras vidas y más aún, la de nuestros padres”.
Agregó: “Es triste verlos sedientos de justicia, tocando puertas en busca de la verdad y solo recibiendo mentiras, promesas de castigo a los responsables sin que estas se cumplan”.
Si bien reconoció el apoyo otorgado por el gobernador Héctor Astudillo Flores, recordó que muchos de los proyectos de vida de los jugadores se truncaron esa noche.
Explicó: “En lo personal fui herido gravemente con cinco impactos de bala; en lo personal fui herido gravemente con cinco impactos de bala, en el brazo, en las dos piernas y en el abdomen”.
Con una experiencia de ese tipo, manifestó que resulta muy difícil sobreponerse y seguir con un alto desempeño deportivo, si se arrastra un trauma psicológico de grandes dimensiones.
Al trauma personal, se suma la angustia de los padres al no tener la garantía de la no repetición, porque no existen garantías de no repetición porque hasta el momento no se ha hecho nada.

Los policías federales estuvieron coludidos

El mensaje leído por el joven deportista representó una denuncia muy cruda respecto de lo sucedido la noche del 26 de septiembre.
“¿Cómo olvidar aquella lluvia de balas con la que fuimos rociados de manera indiscriminada y salvaje? Aquellos gritos desesperados de auxilio y que nadie acudía al llamado”.
Continuó: “Por el contrario, policías federales inmiscuidos en el atentado se oponían a que fuéramos levantados por nuestros padres y atendidos, porque esa era la orden que habían recibido, y a pesar de que éramos niños en ese entonces, no sé de donde sacamos tanta habilidad para hacer infinidad llamadas a números de emergencia y todo estaba bloqueado, todo estaba planeado”.
Recordó que acudieron a las instalaciones del Ejercito para solicitar apoyo, pero solamente recibieron maltrato y rechazo, por ello cuestionó ¿Es necesaria tanta investigación para determinar su participación?
En esa parte vino el llamado hacia el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez: “Desde aquí hago un llamado a nuestro subsecretario de derechos humanos, Alejandro de Jesús Encinas Rodríguez a que nos haga partícipes de la llamada Comisión de la Verdad, tenemos mucho que aportar, nosotros que hemos vivido esta podredumbre e impunidad”.
Hasta el momento, dijo que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas se ha declarado enemiga de las víctimas del 26 de septiembre, pues ha promovido una gran cantidad de amparos para no asumir su responsabilidad.
En e cierre cuestionó: ¿Es justo que ahora estén en libertad quienes sin piedad atentaron contra nuestra integridad y se llevaron entre sus armas la vida de un inolvidable compañero; David Josué García Evangelista, el zurdito y nuestro incondicional chofer, Víctor Manuel.

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