El fantasma de la inseguridad recorre el país, sostiene galardonado con Premio al Mérito Civil

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Ernesto Ortiz Diego, reprocha la declinación del Estado Mexicano ante el crimen organizado

El galardonado con el premio al Mérito Civil, “José Francisco Ruiz Massieu”, Ernesto Ortiz Diego sostuvo que pese al discurso oficial que se maneja en el Gobierno federal, “el fantasma de la inseguridad pública” recorre el país y los indicadores de violencia no bajan.
En la ceremonia de los premios al Mérito Civil, dentro de los eventos alusivos al 170 aniversario de la erección del estado de Guerrero, Ortiz Diego hizo uso de la palabra a nombre de los galardonados y de entrada, sostuvo que “nadie puede estar por encima del estado de derecho”.
Explicó: “El Estado de Derecho es cuando la autoridad se somete al imperio del la ley, ese es el estado de derecho”.
Como un especialista en el análisis político, sostuvo que pese a las molestias que pueda generar, hay una realidad muy cruda que debe señalarse de manera puntual: “Un fantasma recorre el territorio nacional -parafraseando a Carlos Marx- y es la inseguridad pública”.
Cuestionó el que en los discursos oficiales se diga que en materia de seguridad se va ganando aunque no lo parezca, por lo que anotó: “Aunque los voceros del gobierno federal se esfuercen en presentar datos y generar percepción de que todo mundo en México está feliz, feliz, la realidad es otra; de acuerdo con datos aportados por especialistas y oficinistas gubernamentales, el ciclo de la violencia no ha menguado ni mucho menos cesado, la percepción de inseguridad se mantiene sin variación”.
Sostuvo que la incidencia delictiva ha aumentado, la Guardia Nacional (GN) no termina de establecerse, pese a ser el cuerpo policiaco impulsado en esta administración federal y por si fuera poco, las demás corporaciones policiacas yacen en el abandono presupuestario, en tanto que la milicia se mantiene desplegada por todo el territorio nacional, con las desventajas y costos que eso conlleva.
Agregó: “Por desgracia, los episodios de violencia estatal y criminal sucedidos en Aguililla (Michoacán), Tepochica (Iguala) y Culiacán (Sinaloa) son apenas la continuación de otros casos similares y prueba fehaciente de que en cualquier lugar y momento, la paz y el orden legal pueden quebrarse”.
Agregó: “¿Lo sucedido en Culiacán será un punto de inflexión para el gobierno de la Cuarta Transformación?No, al juzgar por el discurso presidencial, la insistencia en combatir el crimen desde las raíces y con políticas de corte asistencial, aunado a las descalificaciones a todo aquello que parezca crítica, anticipa que el palacio nacional no acusa el recibo de los golpes de la realidad
?Nada qué lamentar? ¿Nada qué aprender de esa coyuntura crítica? Lo más preocupante además, de mantenerse la misma política de dejar hacer, dejar pasar, es que la voluntad presidencial no quiera atender las fisuras abiertas con los recientes sucesos, tanto al interior de su equipo de gobierno, como una ciudadanía harta de inseguridad y violencia”.
En el cierre de la intervención, manifestó que todavía es muy pronto para considerar fracasada la estrategia en materia de seguridad del nuevo gobierno, pero sí lo suficiente para encender las alarmas y advertir signos de agotamiento del modelo que se utiliza.

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