Narco Guerra genera zozobra en pueblos mezcaleros de la Costa y Tierra Caliente

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Ubicados en la sierra de Coyuca de Catalán y Zihuatanejo, 15 comunidades piden que las autoridades reinstalen la paz con imparcialidad

La “narco guerra” que sostienen al menos cinco grupos delictivos en la Sierra de Coyuca de Catalán y Zirándaro, mantiene en zozobra a productores de mezcal, ganaderos y campesinos de por lo menos 15 pueblos, que a finales de la década de los 90 s renunciaron a la amapola como única forma de generar recursos para mantener a sus familias.

A finales de 1999 y en el año 2000, habitantes de comunidades como Vallecitos de Zaragoza, El Bálsamo, Cundan, Cundancito, Real de Guadalupe, el Limoncito y El Aguacatal, pertenecientes a Zihuatanejo decidieron tomar el reto de sembrar maguey mezcalero y prepararse para dejar paulatinamente el cultivo de la amapola.

Casi de manera simultánea sucedió lo mismo en el Ejido de Zihuaquio, El ídolo, El Zapate, Las Vaquitas, Las Vacas, El Toro y Ojitos de Agua, en el lado de Coyuca de Catalán.

Uno de los pueblos que más éxito han tenido en la conversión de la amapola hacia el mezcal es Zihuaquio, un ejido habitado por alrededor de 2 mil 500 personas, en donde cada año registra una producción de 390 mil litros, el cual a granel tiene un costo de 180 pesos por litro, pero ya envazado adquiere un precio que alcanza los 550 pesos por botella de 750 mililitros.

Salir de la clandestinidad que impone la siembra de la amapola tiene más ventajas, en los 15 pueblos de producción mezcalera no se tienen problemas de fumigaciones aéreas, por esa razón entre los 15 pueblos la Secretaría de Agricultura en el periodo del ex gobernador Rogelio Ortega Martínez llegó a calcular una producción de mil 200 toneladas de maíz, cantidad suficiente para garantizar el autoconsumo de los habitantes.

Más aún, la actividad ganadera también arroja buenos resultados, lo que no ha sido ignorado por los grupos delictivos, que de acuerdo con los habitantes de San Rafael, pueblo de Zirándaro declarado en autodefensa, han impuesto una cuota de 150 pesos por cada vaca o buey que pasta en los potreros de los campesinos de la zona.

En una comunicación que se prolongó por espacio de varios días, vía mensajes de texto, por las dificultades que existen para comunicarse en las zonas en que se ubican, los productores de mezcal, ganaderos y campesinos de los pueblos que dejaron la amapola, pero que ya fueron alcanzados por la “narco guerra”, solicitaron que se les diera el espacio para hacer su propia llamado de auxilio a las autoridades de los tres niveles de Gobierno, que ya hicieron caso a lo dado a conocer hace unos días en Zirándaro de los Chávez.

Una carretera intransitable

De primera instancia, los productores que hace casi 20 años dijeron adiós a la amapola, señalaron que desde hace varios meses, la carretera federal que va de Pungarabato hacia Zihuatanejo permanece cerrada, sin que haya una organización delictiva que consiga tener el control absoluto del paso vehicular.

Cualquier particular que pretenda viajar de algún punto de la Tierra Caliente hacia la Costa Grande, debe tomar camino hacia Teloloapan, pasar Iguala y Chilpancingo, llegar hacia el puerto de Acapulco y buscar la salida hacia Coyuca de Benítez, para de ahí seguir la ruta que atraviesa municipios como Atoyac, San Jerónimo, Tecpan de Galeana, Petatlán y finalmente Zihuatanejo.

Entre los generadores de la violencia mencionan al Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), La Familia Michoacana (FM), Los Viagras, Guardia Guerrerense (GG) y un grupo local conocido como “Los Yesqueros”, el cual surge principalmente en los pueblos de la Sierra.

Refieren que al calor de los enfrentamientos, los pueblos que se localizan en la ruta de interés de los grupos delictivos tuvieron que tomar partido, de no hacerlo, el camino que les quedaba era recurrir a la autodefensa, para evitar quedarse completamente en estado de indefensión.

El factor Zirándaro

Durante los primeros días de noviembre, el presidente municipal de Zirándaro, Gregorio Portillo Mendoza comenzó difundir una serie de mensajes a través de las redes sociales, principalmente para reprochar que se le dejara solo ante el avance del crimen organizado, que ya afectaba por lo menos a seis comunidades de su municipio, entre ellos San Rafael, El Limoncito y Los Alacranes.

En esos pueblos, el primer edil dijo que la mayoría de las mujeres ya se habían salido y los hombres se habrán quedado para defender sus casas, ganado y tierras de cultivo.

En San Rafael, los representantes de la comunidad dijeron a los reporteros de varios medios los delincuentes cobraban una cuota de hasta 150 pesos por cada cabeza de ganado que pastara en sus potreros, el refresco de cola tiene un costo de 50 pesos por cada envase de 2.5 litros y ya no pueden cocinar con leña, los delincuentes los obligan a utilizar solo gas y este se debe conseguir con un solo proveedor, que les fue impuesto por la delincuencia.

De acuerdo con la revisión hecha por las autoridades, en la confrontación que se recrudeció a partir del mes de julio, se han visto afectados pueblos como Ojo de Agua, El Aguacate, Vaquitas, El Mono, La Palma, el Idolo y Zihuaquio, en e caso de Coyuca de Catalán.

Del lado de Zirándaro, la violencia generó el desplazamiento de familias en las comunidades de San Rafael, El Limoncito y Los Alacranes, cuyas mujeres y niños se han refugiado principalmente en Guayameo y la Cabecera municipal.

Piden investigación imparcial y de fondo

Habitantes del Ejido de Zihuaquio, municipio de Coyuca de Catalán, reconocieron la importancia de que las autoridades del estado y la federación hayan respondido favorablemente a la petición de auxilio del primer edil de Zirándaro.

Sin embargo, solicitaron que la investigación que se realice en la zona tenga un carácter integral y más allá de la coyuntura en curso, se haga una revisión de hechos que anteriormente han generado conmoción en la zona.

De inicio, solicitaron que se revise la influencia que puede tener un operador del CJNG radicado en Huetamo Michoacán, el cual es apodado como “Beto Canario” y que se les ha dicho, es familiar del alcalde de Portillo Mendoza, aunque no refieren en que nivel, lo que plantean es que se investigue cualquier posible colusión.

Una vez que las autoridades aseguren la presencia en comunidades como San Rafael y los Alacranes, plantearon que se dialogue la autenticidad de la autodefensa armada que ahí se levantó, porque en Zihuaquio y pueblos cercanos tienen la sospecha de que muchos de los hombres del lugar son obligados a empuñar las armas y parapetarse, tanto en los accesos de sus comunidades como en los cerros.

Los mezcaleros reclamaron que las autoridades revisen también lo que pasa en comunidades como El Idolo, El Aguacate y El Aguacatito, donde hay familias que en diferentes momentos tomaron las armas y al calor de rencillas personales, en aras de eliminar a sus contrarios terminaron relacionándose con los grupos criminales.

Los mezcaleros sostienen que un grupo de civiles armados inició la confrontación en los pueblos de Zirándaro, pero ya que no pudieron mantenerse en la pelea, porque comenzaban a perder los enfrentamientos se escudaron en la población civil.

“Ellos generaron la inestabilidad en la Sierra, pero ahora están pidiendo la intervención de las autoridades”.

En 23 de noviembre, un grupo de reporteros de diferentes medios acudieron a San Rafael, donde los varones que se encontraban resguardando al pueblo dijeron que la jornada del 10 de noviembre se habían enfrentado con integrantes del crimen organizado, el saldo fue de un vecino muerto y varios heridos.

Los de Zihuaquio refieren que efectivamente, ese día hubo un hombre muerto por la siguiente razón: “Hicieron que los campesinos fueran a pelear sin saber como, pero lo que no dijeron a los medios, es que en ese lugar se quedó una camioneta blindada con las siglas del CJNG rotuladas en las puertas”.

Para ello la situación es muy concreta: “Los delincuentes se están escondiendo en las faldas de la población”.

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