Policías y militares encuentran siete vehículos quemados y aseguran ocho más

No localizan cadáveres, pero los lugareños temen más enfrentamientos

Al menos tres días de enfrenamientos dejaron el saldo de 24 casas quemadas, ocho vehículos asegurados y siete calcinados en la comunidad de Tepozonalco, muncipio de Leonardo Bravo.

La mañana del sábado 30 de mayo, personal del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional (GN), la Policía del Estado, de la Policía Investigadora Ministerial (PIM) y del Servicio Médico Forense (Semefo) llegaron hasta la comunidad de Tepozonalco, considerada como el principal centro de operaciones de Isaac Navarrete Celis, mejor conocido como “El Señor de la I”.

En la comunidad de referencia, policías y militares encontraron 24 casas quemadas, siete vehículos calcinados, principalmente camionetas y una motocicleta.

Ahí mismo se aseguraron ocho vehículos, entre ellos una camioneta blindada, los cuales fueron remolcados por grúas que llevó la Secretaría de Seguridad Pública.

En la revisión que los cuerpos de seguridad realizaron, no encontraron cadáveres, por lo que las unidades del Semefo regresaron hacia Chilpancingo completamente vacías.

Durante la jornada del viernes, un helicóptero de la SSP sobrevoló la zona de Tepozonalco, sin detectar desde lo alto indicios de cadáveres o personas heridas.

Las casas incendiadas eran en su mayoría de material, aunque se observaron algunas de madera que fueron completamente consumidas por el fuego, quedando a la vista solamente láminas galvanizadas retorcidas.

Pero la mayoría de las casas afectadas eran de material, en las que se ubicaban en el acceso principal se encontraron estructuras de metal para montar armas de muy grueso calibre, cajas de cartuchos, ropa, bolsas y botes con semilla de amapola, además de un laboratorio clandestino para procesar droga.

En una construcción habilitada como punto de vigilancia se encontró un roll de guardias integrado por 15 personas, de las que solamente se anotan los apodos: “Bolillo”, “Flaco”, “Balín”, “Muñeca”, “Burra”, “Dani”, “Huevo”, “Gargai”, “Guaracha”, “Perro”, Ajolote”, “Marciano”, “Catalella”, Garza” y “Glenda”.

Los turnos que ahí se anotan son de dos horas y cinco estaban marcados con una “X”, sin que se especificara si se trataba de faltistas o personas que ya no estuvieran en el pueblo.
En uno de los compartimientos de la construcción habilitada como filtro de vigilancia se encontró un telescopio, el cual no se asegurado por las autoridades.

Las tres primeras casas que estuvieron a la vista eran construcciones de dos pisos, con garajes amplios y por lo menos la ubicada en el inicio de la calle principal tenía el portón blindado.

La que parece casa principal tenía una piscina y amplio patio trasero, ahí se localizaron estructuras para sostener armamento pesado y cerca un laboratorio clandestino.

Aunque los pobladores salieron a dialogar con los mandos policiacos y militares, no solicitaron que se les resguardara para abandonar el pueblo.

Tres días encerrados por las balaceras

Uno de los pobladores dialogó brevemente con los comunicadores que acudieron a Tepozonalco, de manera anónima dijo que la mayoría de los vecinos pasaron tres días escondidos en sus casas.

“Todo comenzó el martes, no nos dimos cuenta si hubo muertos o heridos porque si salíamos nos podían dar un trancazo”, aseguró.

Pese a la presencia de los cuerpos de seguridad, dijo que no se descartaba la posibilidad de que los grupos que se encuentran en pugna permanecieran ocultos en los cerros que rodean a la comunidad.

El vecino reconoció que algunos de sus vecinos se fueron del lugar antes de que se desatara la confrontación, pues hubo el aviso de que la gente se saliera con sus familias para que no resultaran afectadas.

“Pues la gente que no se mete en broncas mejor sacó a su familia, pero nosotros ya no pudimos salirnos porque nos taparon allá abajo”, dijo.

A pregunta expresa refirió: “Son como de la comunitaria, traían uniformes, así como medios amarillitos y verdes, yo creo que son de la comunitaria”.

El testigo refiere que vivieron por lo menos tres días de encierro, salieron hasta que llegaron las autoridades pero no pidieron el acompañamiento para abandonar el lugar, pues no tienen opciones para resguardarse en la cabecera municipal de Leonardo Bravo ni la capital del estado.

En Iyotla entregan a un detenido

Cuando el convoy de militares y policías se retiraba de la zona, habitantes de Iyotla solicitaron su presencia para entregarles a un detenido, al que acusaron de ser integrante de uno de los grupos en pugna.

Se trataba de un hombre de aproximados 30 años, moreno y delgado, el cual portaba un paliacate rojo en el abrazo a manera de distintivo y cuando fue abordado por los pobladores no supo justificar su presencia.

Los lugareños acusaron a los cuerpos de seguridad de haber metido al extraño durante el operativo del viernes 29 de mayo, cuando en dicho lugar se conformaron tres muertes.

Hubo un momento de tensión cuando un grupo de reporteros se acercó para tomar las imágenes del detenido, pero hicieron tomas abiertas en las que se observaban los rostros de los pobladores, lo que les generó molestia.

Reporteros y cuerpos de seguridad fueron perseguidos por un grupo de habitantes de Iyotla hasta la salida del pueblo, sin que el momento de tensión se agudizara.

Deja tu opinión