Buscaban “gente mala”, pero no encontraron nada

Una familia desplazada de Tlatempanampa, municipio de Zitlala, que permanece refugiada en Chichihualco, cabecera de Leonardo Bravo denunció la irrupción arbitraria de personal de la Policía del Estado durante la jornada del martes.

Una mujer de 40 años, madre de dos menores de edad, explicó que la tarde del 2 de junio se encontraba en la vivienda que renta gracias al respaldo del Gobierno Federal, dentro del programa de Atención Víctimas, en este caso de desplazamiento forzado.

Dicha vivienda se ubica en una colonia de la periferia de Chichihualco, cabecera municipal de Leonardo Bravo, la mujer estaba lavando su baño cuando llegó un grupo aproximado de siete policías, quienes le preguntaron si conocía a una persona que renta en la vivienda de al lado.

“Yo les dije que yo no conozco porque no soy de aquí, nos trajeron después de que tuvimos que abandonar nuestro pueblo en Zitlala”, señaló.

Los uniformados preguntaron por una camioneta, por la dirección en que se había retirado la persona a la que buscaban y la mujer respondió que no sabía de que se le hablaba.

Los elementos le solicitaron que permitiera buscar debajo de su cama, para constatar que no le hubieran dejado armas, pero mientras uno pedía permiso los demás ya se habían introducido sin que la mujer pudiera oponerse.

“Revolvieron mi cama, movieron las mochilas de mis hijos, revolvieron todo y me preguntaban porque tengo muchas colchonetas, las que me han regalado porque soy desplazada”.

Los que ingresaron al cuarto de renta de la mujer le señalaron que las colchonetas seguramente eran utilizadas para dormir por “la gente mala”.

Además de los hijos, en la vivienda estaba la madre de la agraviada, una mujer de 80 años que ante la situación sufrió una crisis nerviosa, lo que motivó que tuviera que buscar atención médica.

La denunciante dijo que se revisó su teléfono celular y uno más que utilizan sus hijos, le preguntaron sobre algunos contactos en su lista, entre ellos funcionarios del Gobierno estatal y federal que los han atendido cuando han solicitado ayuda humanitaria.

Le preguntaron si era de Filo de Caballos, a lo que respondió nuevamente que llegó de Zitlala en condición de refugiada, a consecuencia de los problemas de inseguridad que allá se enfrentan.

Aunque la jefa de familia aceptó dialogar ante los reporteros, solicitó el beneficio del anonimato para evitar represalias.

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