Amatitlán y Tenantla, pueblos castigados por no sumarse al GU

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Durante cuatro meses padecieron el bloqueo que les impidió el acceso a víveres y medicinas
 
Los 2 mil 600 habitantes de Amatitlán y Tenantla, pueblos que tienen como paso obligado el ejido de Carrizalillo vivieron cuatro meses de aislamiento total, sin el paso necesario para adquirir víveres y medicamentos, castigados por negarse a formar parte de la estructura delictiva de Guerreros Unidos.
Todavía con miedo, autoridades y habitantes de ambos pueblos, a los que se llega circulando por la carretera ubicada en el lado poniente de Carrizalillo, los que aceptan hablar lo hacen con la condición de que sus nombres no se difundan, tampoco que se manejen imágenes en los que aparezcan sus rostros o las unidades en que se trasladan.
Relatan que a finales de mayo de 2014, un grupo de Guerreros Unidos visitó ambas comunidades, buscaron a los comisarios y les ofrecieron en un primer instante formar una policía comunitaria para dar seguridad a sus familias.
Los representantes de los pueblos de primera instancia consideraron buena la propuesta, pero al percatarse de que los que planteaban la organización no formaban parte de ninguna organización social reconocida en el estado cuestionaron sobre identidades y siglas.
Cuando les informaron que el ofrecimiento era de incorporarse al GU dijeron no, lo que de inmediato les generó represalias.
“Me bajaron del pueblo y me llevaron a Carrizalillo, a la zona que ahora llaman como calle del terror, ahí, el señor Israel Peña López me golpeó, me asestó como 70 tablazos para que yo me alineara, de cualquier manera le respondí siempre que no y me siguió golpeando”, comenta un vecino de Tenantla.
La víctima no quiere hablar ante grabadora, pero permite que se tomen los datos de como estuvo desaparecido durante varios días, su familia fue atormentada sicológicamente, pues sobre la carretera que comunica a los dos pueblos se colocó una cruz con su nombre, lo que era una invitación a darlo por muerto.
Tenantla es una localidad pequeña, tiene aproximadamente 600 habitantes contando mujeres y niños, los hombres maduros no pasan de 180, según indica el interlocutor.
En Amatitlán hay por lo menos 2 mil habitantes, la mayor parte de ellos se dedica al trabajo en el campo, muy pocos trabajan en los complejos mineros de Los Filos y El Bermejal, que son los principales puntos de explotación de oro del Gold Corp en Guerrero.
Un vecino de Amatitlán recuerda que la persona que les hizo la invitación de armarse era conocido con el apodo de “El 9”, quien se acompañaba de un grupo de hombres que gustaban de vestir ropas y calzado tipo militar, de hecho, decían que pertenecían al 27 batallón de infantería, con sede en Iguala.
En ambos pueblos los habitantes decidieron quedarse al margen de cualquier relación con el GU, lo que les valió ser objeto de un castigo que se prolongó hasta el 21 de octubre de 2014.
 
Aislados por no delinquir
 
Cerca del punto conocido como “Los Cazahuates”, en la salida poniente de Carrizalillo, los integrantes del GU instalaron un retén con personas armadas, en muchas ocasiones obligaron a los habitantes del ejido a montar la guardia correspondiente, el que se negaba debía pagar una multa, darle de comer a todos los integrantes de la célula o recibir por lo menos 20 tablazos.
“Nos prohibieron el paso, durante cuatro meses no pudimos bajar a comprar alimentos ni medicinas, no nos dejaban pasar ni con los enfermos”.
Recuerda que en una ocasión una familia tuvo la contingencia de que un niño se agravó, trataron de pasar hacia Mezcala ara hospitalizarlo pero los del GU les impidieron seguir.
“Los papás suplicaron durante varias horas pero no consiguieron nada, el niño de un año murió en el asiento trasero de su camioneta, fue algo que nos dolió a todos”.
Cuando los pistoleros llegaron era temporada de lluvias, los pobladores aguantaron parte del bloqueo consumiendo lo que la tierra les permitía producir, pero llegó el momento en que el grano y las verduras escasearon.
Para llegar hacia Mezcala debieron rodear los cerros por veredas alejadas de Carrizalillo, caminando un promedio de 3 a 4 horas.
Algunos se aventuraron a llegar hasta la cabecera de Tlacotepec, ya en el corazón de la sierra, pero ahí se hicieron tres horas de camino y tuvieron el peligro de cruzar un río muy crecido, por lo que no volvieron a tomar dicha opción.
 
Gracias a los normalistas
 
Aunque reconocen que padecieron una tragedia, los habitantes de Amatitlán y Tenantla están agradecidos con los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.
“Creemos que está mal que lo digamos así, que Dios nos perdone, pero si a los muchachos no les ha pasado esa tragedia nosotros seguiríamos viviendo ese infierno. Creemos que el sacrificio de los jóvenes permitió que vinieran a quitarnos a esos hombres”, anotan.
Por esa razón, indican que si los padres de los 43 deciden subir a Carrizalillo para buscar a sus hijos, los hombres de los pueblos vecinos están dispuestos a respaldarlos, ayudar en la medida de sus posibilidades.
 
Permiso para armarse
 
Una vez con el acceso libre hacia Carrizalillo, en Tenantla y Amatitlán crece la inquietud por adoptar un sistema de seguridad que les permita defenderse ante la pretensión del GU por volver, pero también para inhibir la posibilidad de que lleguen otras organizaciones delictivas.
“Queremos que el gobierno nos permite utilizar armas, armas reglamentarias, de bajo calibre, pero que nos permitan defendernos de grupos como Guerreros Unidos”.
Descartaron asumirse como policías comunitarios, por la resistencia que hay en los sectores oficiales para permitir su operación, pero en el esquema de la Policía Rural (PR), cuya existencia está regulada por la ley, dijeron que podrían avanzar en un acuerdo con las autoridades.

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