Descarta Álvarez Icaza que el diálogo con los narcos sea la vía para lograr la paz

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El ex secretario general de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), Emilio Álvarez Icaza, descartó que el diálogo entre las autoridades y la delincuencia organizada sea la vía para lograr la paz en Guerrero.

Desde hace varios meses el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, ha sostenido encuentros con grupos delictivos que operan  en los municipios de Chilpancingo, Chilapa y Quechultenango, así como en las regiones Sierra y Tierra Caliente.

El prelado católico ha insistido en la necesidad de que las autoridades dialoguen con el narco para lograr un pacto de paz.

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Cuestionado al respecto, Álvarez Icaza reconoció que Guerrero ha alcanzado “dolorosos niveles de violencia extrema”.

Sin embargo, descartó que una tregua ente gobierno y grupos delictivos sea la vía para poner fin a la violencia.

“Yo creo que todos los sectores deben de hacer un pacto por la paz y me parece muy difícil que los narcos sean parte de ese diálogo, porque son ellos quienes están desafiando a la comunidad”, expuso el sociólogo y defensor de los derechos humanos.

Además, dijo, “la delincuencia no está a la mesa en ninguna de sus formas”, ya sea de manera directa o “disfrazada de gobierno, de autodefensas o como fuere”.

Para el ex secretario general de la CIDH, “es muy difícil pedirle paz a quien provoca la violencia”, ya que la delincuencia organizada emplea métodos como los asesinatos y las extorsiones para allegarse de recursos.

“El mecanismo de la delincuencia es la violencia, entonces no podemos pedirle paz”, insistió.

El obispo Salvador Rangel Mendoza ha basado su propuesta de diálogo entre narcos y autoridades en la experiencia de Colombia, donde el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) lograron un pacto de paz, con el que se puso fin a más de medio siglo de conflicto armado.

Según Álvarez Icaza, el caso de Guerrero es distinto al de Colombia.

“Allá la paz se construyó con un grupo armado que quería tomar el poder. Aquí en Guerrero son narcos que no está necesariamente buscando el poder político. Incluso subordinan al poder, pero no lo quieren. Creo que Colombia y Guerrero son hipótesis distintas”, expuso.

La única vía posible para lograr la paz, según Álvarez Icaza, es “rompiendo las cadenas históricas de impunidad” de las que se alimenta la violencia.

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