Los tres desmembrados el sábado eran originarios de Tixtla, una de ellos mujer, otro conocido del alcalde

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Cualquier desaparición y muerte duele, dice el primer edil
El alcalde de Tixtla, Hossein Nabor Guillén reconoció que una de las tres personas asesinadas, desmembradas y tiradas el sábado en Chilpancingo, dentro de bolsas negras eran originarias de dicho municipio, una victima era mujer y otro más, conocido de su familia desde hace muchos años.
Hosseín Guillén reconoció que el problema de la inseguridad es un problema latente y también impredecible, lo que lo ha forzado a tener acercamientos con la Policía Comunitaria (PC) y el gobierno estatal.
El primer edil destacó que en el caso de su municipio, como ocurre en otras ciudades, el 90 porciento de las víctimas de homicidios dolosos tenían vínculos con la delincuencia organizada.
“Estamos hablando de que muchas víctimas eran secuestradores, extorsionadores y personas con conductas desviadas”, anotó el primer edil.
Cuestionado sobre la versión de que tenía una relación de parentesco con alguna de las tres personas, cuyos cadáveres fueron tirados la mañana del sábado 26 de agosto en la colonia Progreso de Chilpancingo, a espaldas del antiguo panteón.     
De primera instancia, personal del Servicio Médico Forense (Semefo) confirmó que de los tres cuerpos desmembrados y tirados en la colonia Progreso, dos correspondían a varón y uno era de mujer, al parecer menor de edad.
El primer edil de Tixtla negó la existencia de un lazo consanguíneo con uno de los desmembrados, pero sí confirmó que por lo menos uno era su conocido desde hace muchos años.
“Uno era esposo de una vecina de hace años, no es mi familia directa ni consanguínea, pero nos vemos como hermanos por haber habitado enfrente de donde yo vivía”, anotó.
Independientemente de la inexistencia de lazos directos, Nabor Guillén dijo que cualquier desaparición y muerte duelen a los integrantes de la sociedad.

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