"Mataron a mi esposo frente a mi hija", denuncia esposa de Abogado"

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También sostiene que le montaron un arma para hacerlo pasar por delincuente 
La señora Hilda Vázquez, esposa del abogado Eduardo Catarino Dircio denunció que su esposo fue asesinado frente a su hija por elementos de la Policía del Estado, también aseguró que los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) le sembraron un rifle AK-47 para hacerlo pasar como un delincuente.
La mañana del lunes 5 de junio, la señora Estela, acompañada de otros integrantes de la familia explicó los hechos que se registraron la tarde del domingo, cuando un supuesto sicario se metió hasta la casa marcada con el número 62 de la avenida Insurgentes, en la entrada principal de Tixtla y con él ingresaron decenas de policías y militares.
La mujer relato que eran aproximadamente las 13:30 horas, cuando el abogado Eduardo Catarino Dircio se estaba
cortando la maleza en su patio trasero, ahí donde la familia plantó árboles de ciruela, mando y plátano.
Ella terminaba de almorzar junto con una hija de 11 años y un sobrino de 12, cuando se escucharon las primeras detonaciones  sobre la avenida Insurgentes.
Al principio creyeron que se trataba de cohetes, porque a tres cuadras se ubica la Feria de la Natividad, pero la intensidad y la fuerza de los impactos los convenció de que en realidad se trataba de disparos de arma de fuego, todas de alto poder.
Ya sin dudas de que se trataba de una balacera, Estela y Eduardo subieron a los menores al cuarto que ocupaban en la parte alta de la casa número 62, el hombre recordó que su madre, una adulta mayor que utiliza silla de ruedas para desplazarse estaba sola en la sala, por lo que intentó bajar para auxiliarla, entonces se percató de que un civil armado estaba dentro de su sala.
“Me dijo que un hombre malo se acababa de meter a la sala en donde estaba su mamá, entonces nos dijo que no saliéramos, que el trataría de bajar por su mamá, nosotros de inmediato le gritamos que no lo hiciera”.
Como la balacera dentro de la vivienda se recrudeció, el matrimonio colocó a los menores debajo de un colchón, con la idea de que eso evitaría que los alcanzara una bala perdida.
“Nosotros nos asomamos por una ventana, entonces vimos como una vecindad que se encuentra al lado de la casa estaba repleta de policías, ellos buscaban al hombre armado que se les había escapado y comenzaron a tirar más  balazos. Se gritaban que los malosos ahí andaban y que tiraran a matar”
En la casa de los Catarino destrizaron el baño, y recorrieron los pasillos, pero nunca pudieron encontrar al civil armado: “se les escapo en las narices”, dijo la mujer.
Como en la parte baja no encontraron al agresor, los policías vieron la habitación de la parte alta y se dirigieron para allá, al subir gritaron que abrieran la puerta, entonces la mujer le suplicó al abogado  que no lo hiciera.
“Ellos dijeron que iban a balacearnos, hubo tres policías que subieron primero y les dijeron a los demás que no dispararan, que el que estaba enfrente era el casero, pero los de atrás gritaban que le dieran, hasta que hubo uno que no nos escuchó, le disparó a mi esposo cuando este le pedía piedad”.
Continúa: “Yo con mi hija vimos como lo mataron, se metieron a la casa para revisar y cuando los tuve enfrente les dije que yo era la esposa del inocente que acababan de matar”.
En los primeros minutos de la agresión, Eduardo Catarino pedía atención médica, movía las manos para dar señales de vida, sin embargo los uniformados no le prestaban atención.
De montaje  
Cuando familiares del abogado lograron que desde el ayuntamiento se autorizara el ingreso a la casa de los Catarino de paramédicos de Protección Civil, Eduardo ya había muerto, ellos se percataron de que no tenía ningún arma en las manos o cerca.
Después de que los paramédicos se retiraron, un policía subió para decir a la esposa que la mamá del abogado la estaba solicitando en la parte baja.
Ella se resistió a bajar con el argumento de que estaba al cuidado de que su hija y sobrino fueran agredidos por los demás elementos, entonces el oficial se ofreció a cuidarlos, pero insistió en que bajara a ver a su suegra.
Después de platicar con la señora, le explicó que debía estar arriba para observar a su marido, la ancianita accedió de buena manera.
“Cuando volví a subir ya los policías ya le habían puesto un arma a mi esposo en las piernas; uno de ellos estaba tomando fotos a mi esposo, yo le pregunté porque hacía eso, el me dijo solamente que debía presentar un reporte”.
La esposa cuestionó quien había colocado el arma, un AK-47 en las piernas de su marido, pero nadie le contestó, les ordenó que la retiraran pero tampoco le hicieron caso.
“Intenté inclinarme para quitarle yo misma el arma, entonces me apuntaron con sus rifles y me ordenaron que  no lo hiciera”.        
Para la familia del abogado Eduardo Catarino, lo sucedido la tarde del domingo en la avenida Insurgentes constituye una ejecución extrajudicial.
Lo lamentable, es que esa tarde permitieron que se escapara un delincuente pero mataron a un inocente, al que más tarde pretendieron criminalizar sembrando un arma en sus piernas.

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