Sin resultados, la jornada de búsqueda de fosas clandestinas en Chilpancingo

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Familiares de desaparecidos buscaron en Iztemalco, en la parte oriente de la capital de Guerrero
Con palos y picos, familiares de personas desaparecidas buscaron fosas clandestinas en los municipios de Chilpancingo y Eduardo Neri.
La actividad fue convocada por el Colectivo de Madres Igualtecas, con la colaboración del Centro de Derechos de las Víctimas Minerva Bello.
Unas 60 personas a bordo de cuatro combis acudieron a realizar la búsqueda, con el acompañamiento de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG) y el resguardo de la Fiscalía General de la República.
En un primer momento se trasladaron a un punto conocido como Iztemalco, cerca de la comunidad de Coapango, en el municipio de Chilpancingo.
Los brigadistas caminaron por las veredas ubicadas en una zona boscosa. Con la ayuda de palos, picaron el terreno para detectar algún olor putrefacto que indicara la presencia de restos humanos sepultados.
Metro a metro, buscaron alguna señal sospechosa, como tierra removida o suelta, bolsas de plástico o alguna prenda o artículo personal que sirviera como pista.
El lugar fue señalado por denunciantes anónimos como un punto en el que hay cadáveres sepultados por los grupos criminales.
Los brigadistas localizaron una especie de caverna, a la que calcularon una profundidad aproximada de 30 metros. Sin embargo, no pudieron explorarla porque carecían del equipo necesario.
Por ello, decidieron acudir al día siguiente con las herramientas adecuadas para excavar el lugar.
Alrededor del mediodía, los brigadistas se retiraron del lugar y se movilizaron a otro punto, ahora en el municipio de Eduardo Neri.
La caravana avanzó por la carretera que conduce de Casa Verde a Xochipala. Al llegar a un basurero se internaron a pie entre la maleza.
Nuevamente utilizaron palos y varillas para picar el terreno, en búsqueda de olores putrefactos.
Luego de una hora, ubicaron un pozo que les pareció sospechoso. «¡Métale la varilla y huélale!», gritó una madre. Pero de ahí no salió ningún olor.
También localizaron bolsas negras, las cuales removieron para buscar indicios.
«A veces los echan en bolsas y luego los entierran», explicó una brigadista.
Los familiares de desaparecidos encontraron artículos personales, entre ellos una mochila de niña, pero no localizaron fosas clandestinas.
Entre los brigadistas destacó una anciana de 84 años, quien busca el cuerpo de su hijo desaparecido hace cinco años en Iguala.
En entrevista, la mujer informó que los delincuentes que se llevaron a su hijo están detenidos.
«Son Osvaldo y Ricardo, ahí están, los agarraron y no quieren decir dónde está mi hijo. Por eso le pido la ayuda al gobierno, pido justicia. Ellos no quieren decir en dónde está mi hijo, en dónde lo dejaron (…). Ya están diciendo que ya van a salir (de prisión)», comentó.
De su activismo con los colectivos de víctimas, explicó: «Yo busco a mi hijo (…). Tengo 84 años y sigo y seguiré buscando hasta que Dios me llame».
La búsqueda de fosas clandestinas se retomará este martes. Los brigadistas regresarán al predio en Iztemalco para excavar en la caverna.

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