También la CRAC de Tixtla niega vínculos con “Los Ardillos”

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La señora Ausencia Honorato, esposa de Gonzalo Molina González, principal promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en Tixtla, también rechazó cualquier vínculo de la Casa de Justicia del barrio del Fortín con el cártel “Los Ardillos”, como lo denunció recientemente José Díaz Navarro, vocero del colectivo “Siempre vivos”.
En conferencia de prensa, la señora Honorato explicó que pese a las complicaciones derivadas de la aprehensión de su esposo, la Casa de Justicia “Vicente Guerrero”, ubicada en la cabecera municipal de Tixtla se mantiene en operación, aunque ya no tiene comunicación con los grupos que en su momento se formaron en comunidades como Zacatzonapan, El Durazno y Acatempa.
“Seguimos operando, aunque con un poco de temor por las órdenes de aprehensión que existen en contra de algunos de los compañeros”, refirió la mujer.
Negó que tal y como lo señaló el profesor Díaz Navarro, haya un acuerdo con los integrantes del crimen organizado para dejarlos operar.
Declinó hablar por los demás, pero indicó que en el caso de los que forman parte del barrio del  Fortín, no hay ningún indio respecto a infiltración de su policía comunitaria, menos de que haya un control absoluto de sus diferentes acciones.
Como pasa en las otras casas de justicia, dijo que no hay manera de que cualquier persona se incorpore a la comunitaria, pues deben someterse al escrutinio de la asamblea general, se le pone a prueba y también se pide la opinión de su familia, para saber si le autorizan la participación con el sistema de organización de la CRAC.
Sin embargo, reiteró que no está en condiciones de hablar por los grupos que operan en otras localidades.
Pese al clima de violencia que hay en el corredor que va de Chilapa hacia Chilpancingo, dijo que hasta el momento la comunitaria del Fortín no ha sido objeto de amenazas, aunque todavía no se esclarece el crimen de cuatro policías comunitarios registrado en noviembre de 2015.
En el Fortín se agrupan policías comunitarios del barrio del Santuario, Palito Verde y El Zapote, lo que representa un porcentaje importante de la cabecera municipal de Tixtla.

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