Desoye la iglesia católica llamado a no agruparse

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– “¡Paz y reconciliación!”, oró el padre Gerardo

– Aunque están prohibidas los festejos religiosos

Javier Trujillo

Acapulco, Gro. – A pesar que autoridades municipales hicieron un llamado para evitar eventos religiosos, en diferentes puntos del puerto de Acapulco, se realizó la celebración del Domingo de Ramos.
En la homilía del Domingo de Ramos, el padre Gerardo, de la iglesia de San Antonio, evocó las Sagradas Escrituras en las que dio cuenta de la traición de Judas, la deslealtad de Pedro, la consulta popular a mano alzada del gobernante Poncio Pilatos, ante lo que sería el pueblo sabio.
Además de la aprehensión, el juicio y la sentencia injusta contra Jesús de Nazaret, lo que hace reflexionar que no hay nada nuevo bajo el sol, porque son escenarios muy similares a nuestra realidad actual.
Dentro del templo, guardando la sana distancia por temor al contagio del Coronavirus, la grey católica con sus ramos de palma adornado de flores en la mano, entre el humo del copal presenciaron el paso de las imágenes de la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén montado en un asno.
Así, desde el púlpito, ataviado de rojo el sacerdote Gerardo Solís Baños, y con los santos cubiertos con lienzos morados, como si escondieran algo, oró por la paz, por la urgente y necesaria paz, por la salud mermada por el Covid-19, y porque retornemos a la nueva normalidad.
Dijo que esta semana son días de guardar, que no son de fiestas ni de diversión, sino de guardar, meditar, y sobre todo de revalorar.
En seguida, caminó por los pasillos para bendecir las palmitas que los fervorosos pudieron comprar a los ambulantes que tapizaron de palmitas las banquetas de la calle Fernando Rosas y Río Grande en la colonia Hogar Moderno.
En tiempos de pandemia, dicen que la fe mueve montañas. En punto de las ocho de la mañana el padre Gerardo empezó la misa. No hubo saludo de paz como se hacía hasta hace un año.
El párroco llegó al templo, algunas personas hincadas en la puerta de la iglesia, recibieron la bendición de Jesús Sacramentado. Otras personas más lloraron, con la fe y la esperanza de que pronto pase la pandemia y retornar a mejores semanas santas.
Así en diversos puntos la fe católica movió a sus fieles que acudieron a recibir la bendición de sus palmas.

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