Detrás del cerro emergieron los primeros rayos del Sol en Tehuacalco, localizada en el municipio de Chilpancingo, ahí unas cuatro mil personas acudieron vestidas de blanco al llamado “baño de energía”.

Conformados en un círculo elevaron los brazos al centro y fue depositada una ofrenda que consistía en frutas, incienso, velas, veladoras, flores de cempasúchil y blancas, para recibir el equinoccio de la primavera.

A las 07:55 horas, los primeros rayos del sol despuntaban, cuando en el círculo formado por aproximadamente unas dos mil, de más de cuatro mil personas que acudieron, a uno de los diez centros arqueológicos más visitados del país.

Había un grupo de danzantes, otros iban vestidos de jaguar y bailaban alrededor de la ofrenda que comprende piñas, naranjas, copal, incienso, con lo cual se marca el inicio del ciclo agrícola.

“Como en toda Mesoamérica, por supuesto también la gente que vivió en Tehuacalco y los alrededores, porque este es solamente el centro ceremonial y la gente vivía alrededor, los campesinos, eran comunidades agrícolas, entonces ellos requerían conocer con exactitud en qué periodos podían llevar a cabo tales actividades para sembrar, pero ellos no tenían relojes.

“Eran expertos observadores de los fenómenos astronómicos que saben que eran recurrentes y año con año y entonces sabían de todo, equinoccio, solsticios entre otras cosas el movimiento de los planetas y estrellas”, explicó Cuauhtémoc Reyes Álvarez, arqueólogo del INAH-Guerrero.

Explicó que Tehuacalco, en la época prehispánica, se conocía como Yopitzingo y a sus habitantes se les denominaba Yopes o Yopis. En ese sitio arqueológico está ubicado en el territorio estatal y tiene una extensión aproximada de 12 hectáreas y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha registrado en la entidad cerca de 1608 de estos sitios.

Refiere que la presencia de las personas, habitantes y turistas que llegaron de diversos sitios de la entidad, tienen la creencia de que pueden ser objeto de cargar energía en estas fechas.

Detalla que sobre las creencias “surge en los años 60 y 70, una corriente de pensamiento llamada New Age, la cual asumen que los cuerpos de forma piramidal son receptores de energía y pueden retransmitirla”.

Ellos, los ciudadanos, creen que es una fecha específica en la que se pueden cargar de energía. Aunque esa creencia, no es una forma de pensamiento prehispánico, sino más moderna.

Desde hace diez años, Jaime Ramírez, viene a recibir el equinoccio de la primavera lo que llama “baño de pureza”, en ese templo ceremonial, además que lo considera un momento importante.

“Son diez años que de manera permanente hemos estado acudiendo y no lo dejamos de hacer, ahora con todas las responsabilidades que tenemos nos damos un pequeño espacio para acudir y participar en esta ceremonia».

“Muy lleno de energía, venimos a dejar todo lo negativo que de una u otra manera vamos adquiriendo en el transcurso del año y esperamos este momento con mucha emoción y hoy estamos aquí”, dijo.

 

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