*Indígenas exigen indemnización de 1.5 millones de pesos

 

Armadas con palos, mujeres mixtecas, originarias de la comunidad de Juquilla Yucucani, del municipio de Tlacoachistlahuaca, región de la Costa Chica de Guerrero, desde hace un mes enfrentan a militares para impedir que destruyan los plantíos de amapola sembrados en esa zona.

Ante la negativa de las autoridades castrenses, exigieron la presencia del alcalde de esa localidad de la Costa Chica, el alcalde petista, Juan Javier Carmona, a quien los pobladores primero encarcelaron.

Más tarde, los indígenas le pidieron que interviniera con la SEDENA y que los militares fueran retirados de los plantíos. Al tiempo que exigieron se les pague una indemnización de un millón y medio de pesos por los daños ocasionados en los campos de amapola que siembran en los cerros del lugar.

“Ellos (los indígenas mixtecos) me pidieron que yo fuera intermediario con la Secretaría de la Defensa Nacional, para que los efectivos militares se retiraran de la zona y dejaran de destruir los plantíos de amapola.

“Les respondí que no me correspondía, que no era de mi competencia, que estaba fuera de mis atribuciones. Por lo que entonces optaron por exigirme una indemnización por un millón y medio de pesos, y que ya no querían las obras”, contó en entrevista el alcalde Juan Javier Carmona Villavicencio.

Hace seis semanas, soldados del Ejército Mexicano arribaron a esa localidad, informaron a las autoridades del comisariado ejidal, municipal y al alcalde de ese municipio indígena Carmona Villavicencio, que vía satelital habían localizado varios sembradíos de amapola en los límites de Guerrero con Oaxaca.

Tras la destrucción de los plantíos, los pobladores empezaron a protestar y las mujeres, hombres y niños fueron llevados para agredir con palos a los soldados.

Apenas el domingo 26, dos trabajadores y tres funcionarios del gobierno de Tlacoachistlahuaca, fueron enviados por el primer edil, para acordar con las autoridades del comisariado determinar cuáles serían las obras que se realizarían de manera prioritaria en esa población indígena de apenas 308 habitantes.

Sin embargo, una turba de enardecidos mixtecos, hombres y mujeres retuvieron a tres empleados del ayuntamiento, en castigo encarcelaron al director de Obras Públicas, Marcos Sánchez Morales, y dos ingenieros más que lo acompañaban, por lo que exigieron la presencia del alcalde en Juquila Yucucani.

Al siguiente día, lunes 27 de marzo, fue retenido el director de Seguridad Pública, Jesús Grandeño, y al secretario general de este municipio indígena. Ese mismo día a las 13 horas llevaron al presidente municipal, quien para evitar la violencia ingresó a la cárcel de la comunidad mixteca de apenas 308 habitantes.

Ahí lo retuvieron durante dos a tres horas hasta que prometió que buscaría interceder ante las fuerzas castrenses, pero ya no volvió y en garantía quedó una camioneta de la marca Nissan tipo Frontier y una pistola que le decomisaron al titular de Seguridad Pública, en ambos casos se integró denuncia penal.

 

 

 

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