Funcionarios de la SSP los amenazan con el despido

Por lo menos 650 policías estatales iniciaron un paro laboral indefinido, exigen jornadas laborales más flexibles que les permitan ver a sus familias, además del pago de un bono de riesgo que les han negado las autoridades locales.

El paro principalmente se desarrolló en las ciudades de Chilapa y Chilpancingo, en donde los elementos de la Fuerza Estatal denuncian que llevan más de seis días sin que les permitan salir francos para ver a sus familias, lo que vulnera sus derechos humanos.
En la capital de Guerrero fueron 600 los elementos que se concentraron en el cuartel general para dar a conocer su inconformidad, con el ánimo de que la información llegara al gobernador Héctor Astudillo Flores y al general Pedro Almazán Cervantes, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

Aunque el movimiento se venía gestando desde hacía varias semanas, los elementos de la FE aprovecharon que se les encuarteló para atender una marcha que anunció la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), misma que se canceló porque la lluvia que se registró durante la mañana del lunes impidió que los contingentes salieran de la cabecera municipal de Ayutla, principalmente.

Los policías consideraron que al suspenderse la marcha de la UPOEG, había condiciones para que se les permitieran salir francos a ver a sus familias, lo que no sucedió porque el criterio de los mandos fue en otro sentido.

Entonces decidieron manifestar su inconformidad y se concentraron en la explanada del cuartel general, para dar a conocer que deseaban que la SSP les aplique el esquema de trabajo 3 por 3, ya que eso les permitirá ver a sus familias al cuarto día de trabajo.

Actualmente, los elementos de la SSP trabajan en un esquema de seis por tres, lo que implicaría que podrían ver a sus familias al séptimo día de trabajo, lo que en realidad no sucede, pues esos seis días de jornada llegan a convertirse en 12 o 15.

Más aún, pese a los riesgos que implica ser policía del estado en Guerrero, reprocharon que los mandos se hayan negado de manera recurrente a gestionarles e pago de un bono de riesgo, pese a que es la policía estatal la que ha llevado el peso principal de las acciones contra el crimen organizado.

“Nosotros los elementos de la región Centro, somos los que nos hemos desplazado hacia otras zonas del estado en donde se generan complicaciones; como la Sierra, la Montaña o Tierra Caliente”, dijo uno de los inconformes.

Recordó que lo más reciente fue el operativo “Relámpago”, en el que fue la Policía del Estado con equipo antimotín, la que junto al personal del 50 Batalló de Infantería, también de Chilpancingo cumplieron la tarea de ingresar a la cabecera municipal de San Miguel Totolapan, en una jornada que pese a la tensión, no tuvo como saldo la pérdida de vidas humanas.

“A nuestros compañeros los emboscaron en Tlalchapa, hubo heridos leves, pero en términos reales su vida estuvo en peligro porque estamos hablado de una acción del crimen que pudo ser letal”, anotó.

En esa misma región, los policías carecieron de hambre y de sed, pues los pobladores se negaban a venderles comida y hasta el agua, por miedo a las represalias  que podrían emprender en su contra los integrantes de la Familia Michoacana (FM), grupo delictivo cuyos intereses se vieron afectados en dicha operación, que se prolongó por espacio de dos semanas.

“Nos prometieron que al regresar de Tierra Caliente podríamos disfrutar de la franquicia, pero solo fueron promesas, nuevamente nos volvieron a encuartelar”, reprocharon.

En Chilapa, a la Casa del Campesino

En Chilapa, los elementos de la SSP se concentraron en la Casa del Campesino, con el  argumento de que los abusos constantes de los mandos han generado la inconformidad de los policías, razón por la que van a regresar a la operatividad hasta en tanto no de respeten sus derechos.

Recordaron que la actividad delictiva en Chilapa es constante, de tal suerte que es la FE la que se ha dado a la tarea de recorrer las rutas más complicadas, ahuyentando por algunos momentos a los grupos delictivos, aunque reconocen que la violencia prevalece.

En ese caso, indicaron que el pago de un bono de riesgo está completamente justificado.

La advertencia del cese

Alrededor de las 13:00 horas, personal de la subsecretaría administrativa de la SSP llegaron al cuartel general para dialogar con los inconformes, a los que se dijeron dispuestos a escuchar en sus planteamientos.

Los funcionarios dijeron en primer lugar que lo más adecuado era que dieran a conocer sus demandas por la vía pacífica, sin recurrir al paro laboral.

En segundo, les advirtieron que con base a la Ley 281, en materia de Seguridad Pública, sus régimen laboral les impide realizar paros de labores y que en todo caso, ese tipo de conductas los coloca en el escenario legal del cese inmediato por insubordinación.

La amenaza del despido generó la irritación de los elementos concentrados en la explanada del cuartel general, por eso los funcionarios fueron despedidos del lugar en medio de abucheos.

Hasta entrada la tarde, los policías estatales seguían concentrados en la explanada de su cuartel, a la espera de que se les convocara a una mesa de dialogo con el secretario general de gobierno; Florencio Salazar Adame o en su defecto, el titular de la SSP, Pedro Almazán Cervantes.    

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